Se han invertido entre USD 100 y 300 millones en iniciativas que usan blockchain para descentralizar la industria energética
Se han invertido entre USD 100 y 300 millones en iniciativas que usan blockchain para descentralizar la industria energética

Tepco, la empresa de energía más grande de Japón, es un activista inesperado de la tecno-anarquía. La empresa es más conocida por el colapso de su central nuclear de Fukushima Dai-ichi en 2011. Sin embargo, la empresa está intentando reinventarse a sí misma como pionera de una de las tecnologías más vanguardistas: usará blockchain para transformar la industria de la energía eléctrica y hacerla más descentralizada.

A primera vista, blockchain -la tecnología subyacente a bitcoin y otros criptoactivos– puede parecer ajena al negocio de la electricidad. Tradicionalmente, la electricidad se genera de forma centralizada, se distribuye a través de redes eléctricas y necesita ser constantemente vigilada por operadores del sistema para garantizar que fluya sin problemas. Por el contrario, las blockchains son libros contables distribuidos que no son gestionados por una autoridad central sino colectivamente por un comunidad de usuarios. En todo caso, la blockchain consume energía en lugar de servir como de soporte para ella.

Sin embargo, en una época en la que cada vez más empresas, comunidades y hogares generan su propia energía, principalmente a través de la energía solar y eólica, tanto las nuevas empresas como las grandes empresas de servicios públicos creen que la blockchain ayudará a acelerar el avance hacia la descentralización…y están encontrando formas de hacerlo con un consumo mínimo de energía.

Las aplicaciones abarcan desde formas de promover la compra, la venta o el comercio de energía limpia entre particulares (también llamado comercio entre pares), hasta equilibrar los mercados mayoristas de electricidad (garantizando que la oferta siempre coincida con la demanda) o el intercambio de créditos de carbono. Otras iniciativas incluyen  permitir que los hogares proporcionen estaciones de carga para coches eléctricos y financiar el desarrollo de la energía solar en países en vía de desarrollo.

Los números son confusos. La Energy Futures Initiative (Iniciativa de Futuros Energéticos), un think-tank liderado por Ernest Moniz, ex secretario de energía estadounidense, dice que se han invertido entre USD 100 y 300 millones en más de 100 empresas energéticas relacionadas con blockchain. Los especialistas del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), otro think-tank estadounidense, dicen que la mayor parte de la inversión hasta ahora se ha dirigido al comercio entre pares y a aplicaciones que buscan equilibrar las redes eléctricas.

Los emprendedores están experimentándolo todo. "Es como mirar a los teléfonos celulares alrededor de 1995 y no saber cuál será el futuro de las comunicaciones móviles", dijo Sam Hartnett de la Energy Web Foundation (EWF), una empresa sin fines de lucro cuyo objetivo es desarrollar tecnología blockchain para la industria energética.

Tepco está explorando todo tipo de soluciones en la blockchain. En diciembre, invirtió una suma no revelada en Electron, una empresa británica que aprovecha la tecnología para diseñar sistemas más eficientes, resistentes y flexibles de distribución energética. En abril Electrify, una nueva empresa con sede en Singapur, dijo que había firmado un memorando de entendimiento con Tepco para experimentar con el comercio de electricidad entre pares.

Según expertos que consultó la revista The Economist, es importante superar dos mitos -uno positivo y el otro negativo- sobre la relación entre blockchain y la energía. En primer lugar, hay una visión, promovida en muchas ofertas iniciales de criptoactivos (ICO), de que todo el mundo podrá usar la tecnología para comerciar energía generada localmente -a través de paneles solares, por ejemplo- sin intermediarios. Esta versión es muy improbable, ya que la electricidad aún necesita transportarse a través de postes y cables, por lo que las compañías de distribución permanecerán en el medio de las transacciones.

En el lado negativo, prevalece la opinión de que la blockchain consume demasiada electricidad como para que las aplicaciones de energía tengan sentido. Pero esto supone que los proyectos utilizarán una blockchain pública como Bitcoin. Sin embargo, las empresas de energía probablemente usarán blockchains en las que sólo pueden participar participantes de confianza, lo que haría que el proceso de mantenimiento de la red sea más rápido y menos costoso.

Mientras que la blockchain de Bitcoin puede consumir la misma cantidad de energía que un país de tamaño medio, las del EWF consumen aproximadamente lo mismo que  "un edificio de oficinas medianamente grande", dijo Harnett.

"Los emprendimientos con más probabilidades de lograr un impulso comercial en los próximos años funcionarán en gran medida dentro del sistema existente y se asociarán con empresas ya existentes como las de servicios públicos", predijo el informe del CFR.

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