César Hildebrandt: “No somos el Perú. Somos la versión inmensa de ‘Al fondo hay sitio’”

El periodista describió, en su columna semanal, que somos un “país imposible” y lo comparó con la serie de televisión peruana.

César Hildebrandt no cree que podamos salir de este escenario político. Foto: Pachamama Radio
César Hildebrandt no cree que podamos salir de este escenario político. Foto: Pachamama Radio

César Hildebrandt, en su columna semanal de los viernes en el semanario Hildebrandt en sus Trece, analizó la situación política del Perú y la comparó con la reconocida serie de televisión, Al fondo hay sitio.

Para empezar, el periodista consideró al empresario Zamir Villaverde como “un pillo” y quienes celebran sus declaraciones son los fujimoristas. “Están acostumbrados a citar a delincuentes”, agregó.

“La política peruana de los últimos tiempos es todo un homenaje al crimen. Lo sabíamos desde que Fujimori convirtió en institución el saqueo de los fondos públicos. Pero hay que reconocer que Pedro Castillo Terrones le ha dado nuevos bríos y un carácter más callejero a la trama. Fujimori robaba con solemnidad y sus secuaces no admitían pequeñeces (allí están las cuentas y los patrimonios inmobiliarios de Montesinos, Hermoza Ríos, Villanueva, Bello). El entorno sombrío de Castillo tiene un elenco menos grandioso: Villaverde, López, Pacheco, los sobrinos escaperos. Los ladrones de cuello y corbata dieron paso a los cogoteros de Caquetá”, escribió.

Hildebrandt mencionó que el Perú es un “país imposible”, ya que hemos llegado a la degradación de “toda ética del escenario político”.

Si bien fue muy crítico con el gobierno de Pedro Castillo, el Congreso tampoco escapó de sus palabras, al cual consideró con “intereses empresariales disfrazado de legislatura”, y rememoró todo lo que han aprobado hasta el momento: “los piratas del transporte, las universidades que insultan el saber, los oligopolios y monopolios que son el bajo continuo de la melopea neoliberal”.

“Hoy somos un protectorado de la calamidad. Somos, antes que nada, un país de informales, de evasores, de criollazos jaraneros", escribió Hildebrandt en su columna de este viernes.
“Hoy somos un protectorado de la calamidad. Somos, antes que nada, un país de informales, de evasores, de criollazos jaraneros", escribió Hildebrandt en su columna de este viernes.

Para el director de Hildebrandt en sus Trece, los peruanos somos “rehenes” de la política. Y fue desglosando cómo han destruido al país los actuales líderes de izquierda y derecha.

“La izquierda ha tenido el infortunio de que Pedro Castillo y Vladimir Cerrón aparezcan como sus representantes. Este par de pícaros no pueden ser los herederos de Mariátegui”, anotó.

“La derecha padece la maldición de que el fujimorismo siga siendo su franquicia favorita. Y encima de esa torta vieja, un chancho balbucea paporretas de cura. Ni la señora ni el mortificado tienen algo que ver con Bartolomé Herrera”, apuntó.

Hildebrandt manifestó que es como si el artista, psicólogo, escultor y humorista peruano Mario Poggi estuviera “escribiendo el guion de nuestras vidas”. “No somos el Perú. Somos la versión inmensa de ‘Al fondo hay sitio’. Nos están grabando”, complementó.

Aunque ni la derecha ni la izquierda peruana pudieron mantener a este país, opinó; había una salida que era la socialdemocracia, pero “llegó Alan García con sus alforjas insaciables y una mano –la izquierda– quebrada por el uso. ¿Y el socialcristianismo? Es que arribaron los bancos, las cementeras, los pesqueros y Cristo fue arrojado del templo”.

El autor de Confesiones de un inquisidor asentó que ya no hay prestigió en la política peruana: “Una cosa es ser un Alayza Grundy y otra es ser Pepe Luna. Una cosa es ser Mario Polar y otra, muy otra, es ser un chancho al ajo”.

“Hoy somos un protectorado de la calamidad. Somos, antes que nada, un país de informales, de evasores, de criollazos jaraneros. Arriba y abajo es lo mismo: el asunto es saber quién estafa a quién, quién se aprovecha del otro, quién cobra y cómo se paga. Nos fascina vivir en este campamento de caravanas gitanas donde siempre es posible pegar un tiro y salir impune. Lo vuelvo a decir: no necesitamos a un presidente sino a un sheriff. El problema es que ni Wyatt Earp aceptaría el encargo”, concluyó.

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