Herta Oberheuser, la perversa enfermera nazi que experimentaba con niños vivos de la forma más atroz

La enfermera fue condenada durante el Juicio a los Doctores en Nüremberg en 1947. Sus atrocidades

Herta Oberheuser durante el Juicio a los Doctores en Nüremberg. Fue condenada a 20 años de prisión, pero su sentencia fue reducida a apenas cinco años
Herta Oberheuser durante el Juicio a los Doctores en Nüremberg. Fue condenada a 20 años de prisión, pero su sentencia fue reducida a apenas cinco años
Guardar

Llegó a este mundo el 15 de mayo de 1911, en Colonia, Alemania, en el calor de una típica familia de clase media de aquella época. Al terminar sus estudios primarios, se dirigió a Bonn, donde inició cursos de preclínica. No terminó allí y se trasladó a Düsseldorf, donde vivían sus padres, para acabar sus estudios.

Era 1932 y Herta Oberheuser estaba feliz. Ya tenía su título, pero además de su ánimo, quería devolverle a su patria algo de todo lo que, afirmaba, había recibido de ella. Fue por eso que tres años después decidió alistarse en la Liga de Mujeres de Alemania, que era dirigida por Gertrud Scholtz-Klink, una figura femenina clave del criminal régimen nazi que ya había nacido y crecía con pasos gigantes.

Pero fue en 1937 cuando Oberheuser dio un salto mayor. Se enroló en el Partido Nazi y consiguió trabajo en la Clínica de Düsseldorf y en el Instituto de Fisiología de Bonn. Pero el dinero en su familia no alcanzaba. Sus padres atravesaban una mala situación económica y la joven enfermera -cuyo sadismo todavía no había brotado- tuvo que conseguir otro trabajo. Fue así que aplicó para ser empleada "en un campamento de entrenamiento cercano a Berlín", tal como decía el anuncio del periódico que le había llegado a sus manos. Se trataba de Ravensbrück, el campo de concentración para mujeres y niños a 90 kilómetros de la capital alemana que sirvió de "escuela" para la enfermera.

"En Ravensbrück, en lugar de enseñarles cómo se debía administrar un campo, aprendían las diferentes formas de pegar, apalear y asesinar a los presos, además de todo lo referente al tema de los hornos crematorios", indicó Mónica González Álvarez al diario ABC de Madrid. Fue el lugar donde Oberheuser vio despertar el demonio que llevaba dentro. "Todas las alemanas que pasaban por allí estaban destinadas a maltratar, humillar y en última instancia matar a cualquier preso que pasara por el campo de concentración", agregó la autora del libro Guardianas nazis: el lado femenino del mal.

Campo de concentración nazi Ravensbrück, a unos 90 kilómetros de Berlín. Allí, las enfermeras de las SS experimentaban con mujeres y niños
Campo de concentración nazi Ravensbrück, a unos 90 kilómetros de Berlín. Allí, las enfermeras de las SS experimentaban con mujeres y niños

En Ravensbrück, la joven enfermera fue colocada bajo la tutela de Karl Franz Gebhardt, un famoso médico alemán de las Waffen SS y "padre" de estas criaturas siniestras. Quedó deslumbrada, como el resto de sus compañeras. Su credencial de presentación era ser el docente más recomendable para que explicara cómo experimentar con personas.

En ese campo de concentración a las afueras de Berlín -y uno de los pocos en Alemania- los responsables médicos realizaban experimentos para saber qué tipo de medicamentos llevarles a sus hombres en el frente de batalla. Los detenidos podían servir de mucho, pensaron. Fue así que para conocer los efectos de determinados medicamentos sobre los humanos, tomaban un prisionero y los herían como si fueran soldados. Penetraban su carne con clavos oxidados, astillas de madera y otros tipos de torturas. Les generaban gangrenas, les inoculaban malaria… Luego, aplicaban sobre ellos una medicina de diferentes formas para saber si eso serviría para los hombres que luchaban por los delirios de Hitler y la supremacía aria. La mayoría moría, irremediablemente.

Pero no fue aquello lo que hizo de Oberheuser una enfermera infame. Especializada en dermatología, la mujer se ofreció para otro tipo de experimentos. Quería saber cuánto tardaba un hueso quebrado en reconstituirse. Destrozaba a las prisioneras y esperaba pacientemente el tiempo necesario hasta que se recuperaban. Si es que lo hacían. Si el tiempo demandado en volver a la normalidad era mayor que lo esperado, se las fusilaba. No había tiempo que perder.

Adolf Hitler, el macabro genocida que envió a millones de personas a sus campos de concentración donde los mandó a aniquilar (Getty)
Adolf Hitler, el macabro genocida que envió a millones de personas a sus campos de concentración donde los mandó a aniquilar (Getty)

Pero también, según explicó González Álvarez, "rompían parte de las extremidades de estas 'conejillos de indias' para constatar cómo se producía la regeneración del músculo de los nervios o si era necesario un trasplante". Pero además de los músculos, a las prisioneras se le extirpaban algunos órganos, huesos, brazos y piernas. Era para que los soldados heridos pudieran recibir algunos para poder sobrevivir.

Y Oberheuser, según se comprobó en el llamado Juicio a los Doctores de Nüremberg, fue más allá. Utilizó a niños para saber cómo reaccionaban éstos a tales atrocidades. Les inyectaba hexobarbital, un barbitúrico con efectos hipnóticos y sedante, para sacarles órganos y huesos. Lo hacían mientras el "paciente" estaba consciente, pero no pretendían que sobrevivieran al proceso. Y si tenían la "fortuna" de hacerlo lo asesinaban con una inyección de gasolina.

Herta Oberheuser murió en Linz, el 24 de enero de 1978
Herta Oberheuser murió en Linz, el 24 de enero de 1978

Allí, Oberheuser estuvo hasta julio de 1943, cuando fue trasladada a Hochenlychen, más precisamente a un hospital psiquiátrico donde continuó con sus experimentos. Allí fue capturada por las tropas aliadas un año y medio después, cuando invadieron Alemania y barrieron con el Tercer Reich. La Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin y comenzaba a conocerse las atrocidades que los nazis habían hecho con millones de prisioneros.

En el verano de 1947, cuando el Juicio a los Doctores reveló las macabras prácticas que realizaron en nombre de Hitler y de su sadismo personal, Oberheuser fue condenada a 20 años de prisión, cifra que luego se redujo a un puñado. Insólitamente continuó ejerciendo como enfermera, hasta que en 1956 fue reconocida por una sobreviviente de Ravensbrück. Su vida como practicante de la medicina había llegado a su fin. Murió el 24 de enero de 1978 en Linz, cuando había logrado ser una anónima mujer para sus vecinos que nunca supieron qué secretos demoníacos se ocultaban detrás de sus ojos.

LEA MÁS:

MÁS TEMAS:

Últimas Noticias

La ciudad santa musulmán en Irak suspendió a las aerolíneas iraníes en cumplimiento de las sanciones de EEUU

El aeropuerto de la ciudad santa de Nayaf, situada al sur de Bagdad, es un importante centro de operaciones para los vuelos del régimen persa. Washington renueva la presión sobre Teherán para llegar a un acuerdo sobre su desarrollo nuclear

La ciudad santa musulmán en Irak suspendió a las aerolíneas iraníes en cumplimiento de las sanciones de EEUU

Ucrania golpea objetivos petroleros y militares en Rusia: “Respondemos a los brutales ataques contra la vida”

El presidente Volodimir Zelensky anunció la operación tras la ofensiva de Moscú sobre zonas pobladas. Hubo impactos en Perm, Rostov y la región de Ulianovsk.

Ucrania golpea objetivos petroleros y militares en Rusia: “Respondemos a los brutales ataques contra la vida”

Zelensky afirmó que Trump ya tomó la decisión: “Ucrania recibirá las licencias para la producción de misiles Patriot”

Kiev se enfrenta a una escasez de municiones para repeler los ataques de Putin contra todo tipo de objetivos militares y civiles. Washington no ha realizado un anuncio formal sobre la autorización

Zelensky afirmó que Trump ya tomó la decisión: “Ucrania recibirá las licencias para la producción de misiles Patriot”

Entre pelos y ecosistemas: así son las primeras arañas de mar descritas en Canadá tras casi un siglo

Callipallene pilosuspedes destaca por las espinas curvadas de sus patas, mientras que Tanystylum kiixin funciona como refugio de otros organismos, según explicó el zoólogo Cormac Toler-Scott, de la Universidad de Columbia Británica

Entre pelos y ecosistemas: así son las primeras arañas de mar descritas en Canadá tras casi un siglo

Así es el tiburón que desafía a la ciencia: camina por el fondo del mar y pone huevos sin esfuerzo

Con apenas un metro de longitud, el Hemiscyllium ocellatum habita los arrecifes australianos y protagoniza un comportamiento metabólico que ninguna investigación anterior había logrado documentar con tanta claridad

Así es el tiburón que desafía a la ciencia: camina por el fondo del mar y pone huevos sin esfuerzo
MÁS NOTICIAS