
Se prevé que en las próximas semanas continúe llegando a la Península de Yucatán las nubes de polvo del Sahara. El fenómeno, que tanto ha llamado la atención de la población, se prolonga por casi un mes, así que se podrán seguir observando esas nubes que hacen ver los atardeceres rojizos.
De acuerdo con el Centro Hidrometeorológico Regional de Mérida, el momento en el que el fenómeno alcanzó su máximo fue el 13 y 14 de junio, sin embargo, todavía se prevé que entre polvo cargado de minerales.
Tras el 14 de junio, las lluvias provocaron la dispersión y condensación de las partículas suspendidas en el aire. Posteriormente, la onda tropical y el ascenso de masas de aire cálido en el Golfo de México permitieron que se hicieran casi imperceptible las nubes de polvo.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) informó que las tormentas de arena y polvo constituyen fenómenos meteorológicos comunes en las regiones áridas y semiáridas. Las principales fuentes de estos polvos son las regiones de África septentrional, la península arábiga, Asia central y China.
La cantidad del polvo que ingresa a México depende de la intensidad del viento y concentración de éste sobre África; además, se ha observado que se incrementa por el fenómeno de "El Niño". Además, el fenómeno meteorológico conocido como polvo del Sahara puede inhibir la formación de tormentas y huracanes en el Océano Atlántico.
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"Si tenemos una capa de polvo seco en una buena parte del espesor de la atmósfera, eso calienta la atmósfera al tener partículas de polvo y genera una serie de inversiones térmicas que en realidad favorecen que las tormentas no se realicen, así como va en contra de que la lluvia pueda ocurrir", explicó el subgerente de pronóstico meteorológico de la Conagua, Miguel Ángel Gallegos Benítez, a mediados de junio.

El fenómeno ha tomado protagonismo luego de que diversos científicos señalaran la posibilidad de que el polvo proveniente del desierto del Sahara esté enriqueciendo con nutrientes al sargazo en su paso por el océano Atlántico.
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Precisaron que los vientos provenientes del Sahara podrían haber llevado gran cantidad de polvo muy fino a la alta atmósfera desde hace varios años, y con mayor cantidad, desde la sequía que empezó en la década de los setenta.
Detallaron que este polvo contiene principalmente fosfatos y hierro que son abonos muy eficaces para algas y plantas. Además, este polvo sigue las corrientes aéreas y cae en forma de lluvia en el Atlántico, en el Caribe y en la selva del Amazonas, en Brasil.
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