La NASA publicó imágenes inéditas de Artemis II: los sorprendentes hallazgos del lado oculto de la Luna

El organismo espacial estadounidense difundió un archivo con más de 800 gigabytes recopilados por sus astronautas en su reciente travesía. El expediente reúne 11 mil registros fotográficos, audios con observaciones científicas y notas manuscritas sobre choques de meteoritos en la cara posterior del satélite terrestre

Vista de la curvatura terrestre con masas de nubes y una fina capa verde brillante en el horizonte sobre el fondo del espacio
"El drástico contraste en la iluminación entre el lado nocturno (izquierda) y el lado diurno (derecha) acentúa el accidentado relieve de la Luna", señaló la NASA
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La NASA abrió al público y a la comunidad científica más de 800 gigabytes de datos científicos lunares de Artemis II, reunidos durante el viaje en que su tripulación orbitó la Luna y volvió a la Tierra. El archivo incorpora más de 11.000 imágenes y videos en alta resolución, registros de audio, anotaciones y observaciones que documentan el paso de la misión por el entorno lunar.

El material está disponible en el Sistema de Datos Planetarios de la NASA, el archivo público de las misiones planetarias de la agencia. Parte de los contenidos no se había difundido hasta ahora. Las fotografías proceden de las cámaras portátiles empleadas por los astronautas y de los equipos instalados en la nave Orion; el conjunto también incluye 8,5 horas de audio con observaciones científicas de la superficie lunar e imágenes anotadas por quienes viajaron a bordo.

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El archivo reúne observaciones humanas sobre la Luna por primera vez en más de medio siglo

Las imágenes, las grabaciones y las notas de la expedición conforman el primer conjunto de datos de ciencias planetarias reunido principalmente por personas en más de 50 años. El hito se refleja en las decisiones tomadas durante el vuelo, desde la selección de objetivos para observar y fotografiar hasta la percepción de colores, cambios en el paisaje y conversaciones sobre la superficie y el entorno lunar.

Vista de la curvatura terrestre con masas de nubes y una fina capa verde brillante en el horizonte sobre el fondo del espacio
"Imagen tomada por un miembro de la tripulación de Artemis II el 6 de abril de 2026, mientras Orion sobrevolaba el lado lejano de la Luna, el cual no es visible desde la Tierra", reveló la agencia

Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Jeremy Hansen, se prepararon con clases, simulaciones y prácticas de campo. Esa formación abarcó geografía lunar, geología y técnicas de observación. Sus aportes se suman a los datos acumulados por los astronautas del programa Apolo y por exploradores robóticos durante décadas, mientras la agencia prepara la exploración prolongada de la superficie de la Luna.

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El registro científico incluye fotografías, relatos orales, dibujos y anotaciones. Según la NASA, los recursos ya sirven de base para diseñar la exploración de Artemis III y de las misiones que le seguirán.

Cinco destellos vistos desde 74.000 kilómetros aportaron datos sobre impactos en la cara oculta

Entre los resultados difundidos figuran las observaciones de pequeños destellos provocados por fragmentos rocosos al chocar contra la Luna. Los científicos lunares habían solicitado a la tripulación que buscara este fenómeno como parte del plan de la misión. Sin embargo, algunos integrantes del equipo científico se sorprendieron cuando los astronautas comunicaron que habían distinguido cinco puntos de luz tenues desde una distancia de 74.000 kilómetros.

Vista de la curvatura terrestre con masas de nubes y una fina capa verde brillante en el horizonte sobre el fondo del espacio
Una aurora austral en la Tierra

Tras descartar que se tratara de rayos cósmicos o reflejos de la nave, el equipo confirmó los avistamientos. Astronautas de Apolo ya habían informado destellos parecidos desde la órbita lunar, aunque la tripulación de Artemis probablemente detectó los más débiles observados a simple vista.

A partir de la luminosidad de cada destello, los científicos calcularon que las rocas no superaban unos pocos centímetros de ancho. Aun con ese tamaño, se desplazaban a miles de kilómetros por hora y emitieron luz suficiente al golpear el suelo lunar para poder verse desde la nave.

Un eclipse solar total de casi una hora acompañó el paso de la tripulación por la cara oculta de la Luna y proporcionó oscuridad para identificar esos estallidos. Como la Luna carece de atmósfera, los restos espaciales no encuentran un medio que los frene o los desintegre antes de alcanzar la superficie. Las observaciones directas permitirán estudiar la frecuencia de estos impactos pequeños, un dato necesario para evaluar riesgos a largo plazo para futuros hábitats e infraestructuras lunares.

Vista de la curvatura terrestre con masas de nubes y una fina capa verde brillante en el horizonte sobre el fondo del espacio
La curvatura de la Tierra

Los colores observados por la tripulación ofrecen pistas sobre rocas y minerales lunares

Los astronautas también comunicaron tonalidades sutiles de gris, negro, marrón, beige, blanco, verde y azul sobre la superficie. Ese registro de colores puede aportar información sobre las rocas y minerales presentes en distintas regiones de la Luna y ayudar a reconstruir la evolución del satélite y, por extensión, de la Tierra.

“Es como una mejilla amarillenta de la Luna”, dijo Christina Koch al describir las zonas de color que pudo distinguir.

Una captura de la tableta de un integrante de Artemis II muestra anotaciones manuscritas realizadas durante el sobrevuelo lunar del 6 de abril de 2026 sobre una visualización de la Luna oscura que eclipsaba al Sol. Tres miembros de la tripulación, identificados con sus nombres de pila, marcaron destellos de impacto y su posición en la imagen. Wiseman escribió en azul, Glover —también llamado “Ike”— lo hizo en verde y Hansen, en rojo. La imagen está fechada el 7 de abril de 2026.

Con la información publicada, “me entusiasma que la comunidad la aproveche al máximo”, afirmó Marie Henderson, científica planetaria de la Universidad de Maryland Baltimore County en Baltimore, y una de las subdirectoras científicas lunares de la misión. “Una gran cantidad de nuevas perspectivas marcará una enorme diferencia”, señaló.

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