Muchas veces, abrumados por el estrés y las obligaciones, nos cuesta encontrar nuestra vitalidad interna
Muchas veces, abrumados por el estrés y las obligaciones, nos cuesta encontrar nuestra vitalidad interna

A todos nos pasó alguna vez que aquello que antes nos entusiasmaba
y nos hacía felices con el tiempo se volvió gris y monótono, y perdió la gracia. Es que muchas veces, abrumados por el estrés y las obligaciones, nos cuesta encontrar nuestra vitalidad interna y mirar la vida con ojos optimistas.

"El problema es cuando esto empieza a aparecer como un patrón de conducta habitual, en donde sistemáticamente lo que se propone emprender es luego dejado de lado. Es ahí donde se hace necesario empezar a pensar las cuestiones detrás de esto", asegura el licenciado Patricio Furman.

La idea inicial que da empuje a emprender cualquier proyecto es, justamente, la expectativa de llevarla a cabo. Pero, esto de concretar, indefectiblemente implica un final –el fin del proyecto, de una etapa, de
una ilusión-, que tiene un costado menos entusiasta del que pensamos.

La persona debe aprender del error, tomarlo como una experiencia, como una lección para no volver a repetirlo.
La persona debe aprender del error, tomarlo como una experiencia, como una lección para no volver a repetirlo.

"Terminar algo que comenzamos puede ser un orgullo, un placer, un éxito,
pero también puede traer aparejado algún tipo de resistencia, ya que pone en juego algo del orden del duelo. Es ahí donde el hecho de llevar a cabo lo que queremos aparece como un obstáculo", explica el especialista.

Si bien en cada caso son distintas las variables que se combinan, cuando aparece como una constante el no poder terminar nada, es momento de prestar atención y no tomarlo como una casualidad.

Vos sos el motor

¿Por qué la resistencia a finalizar lo que emprendés? Porque trae consigo la incertidumbre de lo que vendrá, del cambio, de lo nuevo. Se hace presente la pregunta: "Terminó esto, ¿y ahora qué?" Además, aparece otro aspecto de la cuestión: por más exitoso, importante y grande que sea el emprendimiento, hacerlo nos lleva a tener que enfrentar un problema
humano fundamental, el comprobar que concluirlo no nos completa totalmente. Algunos tips para no perder el entusiasmo:

-A la hora de proyectar nuestros planes deben ser reales y concretables.

-No delires con metas imposibles de cumplir,esta es una forma de autoboicotearte.

-Lo ideal y lo real difícilmente vayan de la mano. Preocuparse excluyentemente por lo ideal por sobre lo real es un camino que conduce a no concretar lo que deseamos.

-Priorizar la concreción por sobre la excelencia. La expectativa al emprender una actividad debe ser concluirla y no hacerla de manera ideal. La mejora vendrá luego con el tiempo. Evitá la perfección, porque no ayuda y puede empañar el proceso.

-Tener expectativas reales: por más exitoso que resulte el proyecto nunca nos va a completar. Tenerlo presente desde un principio nos dara la posibilidad de no bloquearnos al momento de finalizarlos.

-Que los errores no te desmotiven. Todos nos equivocamos. En estos momentos podemos tomar dos caminos: quejarnos, llenarnos de bronca, y autocastigarnos, o aprender del error, tomarlo como una experiencia, como una lección para no volver a repetirlo. Si elegís la segunda opción te va a ayudar a crecer.

¡Automotivate!

Aquello que antes nos entusiasmaba y nos hacía felices con el tiempo se volvió gris y monótono, y perdió la gracia pero podemos dar vuelta la situación
Aquello que antes nos entusiasmaba y nos hacía felices con el tiempo se volvió gris y monótono, y perdió la gracia pero podemos dar vuelta la situación

La motivación es la fuerza esencial de la vida. Es la energía que nos empuja a
tomar la iniciativa y las acciones necesarias para alcanzar nuestros sueños.

También podemos perder esa potencia, cuando nos dedicamos a cumplir metas por demandas ajenas y no propias. Para esto, es clave conectarse con uno mismo y escuchar nuestros deseos reales. Pero la falta de entusiasmo también puede surgir aunque emprendamos objetivos que nacen desde el centro de nuestro corazón: al principio te sentís con toda la energía positiva para alcanzarlo, pero con el paso de los días la vitalidad decae.

¿Por qué pasa esto? Tiene que ver directamente con la baja autoestima y con:
• Falta de autoconfianza: no te sentís capaz de lograr lo que te propusiste.
• Pensamiento negativo: pensás lo peor, que no vas a poder, en las cosas
malas que pueden pasar, etc. Lo que dicen los de afuera te importa demasiado. Le prestás el oído a todos los que te rodean, y recibís las críticas como algo determinante.
• Sos demasiado autoexigente con vos mismo… y con los demás: si no te sale todo perfecto, preferís no hacerlo.
• Poca fuerza de voluntad: sucede cuando pensas que son los demás quienes te tienen que facilitar el camino y solucionar los problemas. Todos podemos recuperar la pasión por lo que hacemos y asumir una postura optimista ante los desafíos que se nos presenten. La motivación depende de la actitud que tengas, y de ella, cómo salgan las cosas. Confiá más en vos y date el tiempo para disfrutar de los pequeños regalos que te da la vida.

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