Un estudio realizado por el Instituto Weizmann de Ciencias, que tiene su sede en Israel, arrojó un dato alarmante sobre el impacto que la producción de comida tiene sobre el medio ambiente.

El informe señala que, producto de la actividad industrial alimentaria, en los últimos 50 años han quedado en nuestro planeta un porcentaje irrisorio de mamíferos y aves silvestres.

Advierten que se está destruyendo el hábitat silvestre para favorecer la agricultura y la producción de alimentos
Advierten que se está destruyendo el hábitat silvestre para favorecer la agricultura y la producción de alimentos

La investigación sostiene que el ser humano, aunque representa el 0,01% de toda la masa de vida existente sobre el planeta, ha destruido a lo largo de su historia el 83% de los mamíferos silvestres, el 80% de los mamíferos marinos, el 50% de las plantas y el 15% de los peces.

La situación es penosa: de los mamíferos que habitan la Tierra, solo el 4% vive en estado natural y un 60% lo integran las vacas, cerdos y otras especies de granja que son criados para la alimentación humana. Asimismo el 70% de las aves existentes también terminará en un plato de comida.

El consumo de carne vacuna, pollo y cerdo hizo hizo que se perdieron la mitad de animales en los últimos 50 años
El consumo de carne vacuna, pollo y cerdo hizo hizo que se perdieron la mitad de animales en los últimos 50 años

El dato enciende una alarma: se está destruyendo el hábitat silvestre para favorecer la agricultura y la producción de alimentos. Y este proceso ha dado inicio a lo que algunos científicos consideran la sexta extinción masiva de la vida en los cuatro mil millones de años de historia de la Tierra.

Un estudio señala que los hábitos alimentarios on los principales responsables de la destrucción de la mitad de los animales salvajes que se perdieron en los últimos 50 años

El Instituto Weizmann señala que las cinco fuentes principales de proteínas de la dieta promedio que se consume en Europa y América son productos lácteos, carne vacuna, pollo, cerdo y huevos. Estos hábitos alimentarios, para los científicos, son los principales responsables de la destrucción de la mitad de los animales salvajes que se perdieron en los últimos 50 años.

La dieta de los humanos, en la mira de los científicos por la destrucción de las especies
La dieta de los humanos, en la mira de los científicos por la destrucción de las especies

Para medir dicho impacto, el equipo investigó los costos ambientales de la industria alimentaria, lo que incluye el uso del suelo, el agua de riego, las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de fertilizantes nitrogenados. Los cálculos permiten visibilizar claramente a uno de los grandes protagonistas de la debacle: el consumo de carne vacuna. Este alimento es el más costoso para el medio ambiente en relación a otros de origen animal, incluyendo la carne de cerdo y las aves de corral.

Se está destruyendo el hábitat silvestre para favorecer la agricultura y la producción de alimentos

La producción vacuna requiere en promedio 28 veces más de tierra y 11 veces más de agua de riego; es responsable de liberar cinco veces más cantidad de gases de efecto invernadero y consume seis veces más nitrógeno que los huevos y la producción avícola en general.

La producción de animales de corral suele ser más benigna para el medio ambiente
La producción de animales de corral suele ser más benigna para el medio ambiente

El impacto que generan las aves de corral, la carne de cerdo, los huevos y los lácteos resultó ser bastante similar, conclusión que sorprendió ya que a menudo los derivados de la leche suelen ser considerados relativamente más benignos para con el medio ambiente.

Para impedir que la humanidad se coma lo que queda de biodiversidad se necesitarán decisiones firmes por parte de los Estados y los gobernantes

Para bajar índices tan negativos se vuelve imprescindible una nueva manera de producir. Los cambios individuales en los hábitos alimentarios pueden ayudar pero resultan absolutamente insuficientes.

Para impedir que la humanidad se coma lo que queda de biodiversidad se necesitarán decisiones firmes por parte de los Estados y los gobernantes.

Será difícil. Un cambio en el consumo y en la producción de alimentos no se logra con una mera campaña de concientización.

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