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10 vinos Bonarda para inaugurar su semana: las etiquetas clave de una variedad que crece en Argentina

Del 1º al 9 de agosto se realiza la cuarta edición de la celebración nacional de esta uva, un evento que pone en valor a la segunda variedad más plantada del país y que es protagonista de una gran oportunidad para la vitivinicultura local

Botella de vino Bonarda, copa con vino tinto, racimo de uvas moradas, corcho, viñedo con hileras de plantas, montañas nevadas y cielo azul.
El 71 por ciento del vino producido anualmente en Argentina es tinto, la Bonarda es protagonista en ese segmento (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Es cierto que el panorama del vino es complejo, pero se sabe que acá nunca es el momento indicado para nada. Aunque solo trascienden los que hacen. En la industria vitivinícola, que nunca se puede quedar quieta porque todos los años se renueva con la cosecha, lo saben. Por eso, las bodegas siempre están mirando más allá de la coyuntura y, hoy más que nunca, poniendo foco en la eficiencia, sin dejar de pensar en cómo crecer. Muchas veces, eso implica encontrar productos que permitan un futuro mejor.

Que las crisis generan oportunidades no caben dudas; el tema es poder aprovecharlas. La realidad muestra que las crisis surgen de diversos tipos y en distintos lugares. Si bien no se trata de celebrar esa problemática, en ocasiones abre puertas que se creían cerradas o inexistentes. En la Argentina, los empresarios de todos los sectores conocen bien lo que significa esa palabra.

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Y más los bodegueros, que en un siglo han atravesado varias. Por ejemplo, la que llevó la superficie del Malbec de 60.000 hectáreas a 15.000, para hoy contar con 47.000. O el consumo per cápita de vino, que pasó de 90 litros anuales a solo 16 en la actualidad. O la escasez de vinos que motivó la autorización gubernamental del momento para “estirarlo” (diluirlo con agua), con consecuencias directas en la calidad y que terminó derivando en casos de adulteración, incluso fatales. Todas estas y muchas más, sin contar las hiperinflaciones y demás crisis de índole económica. Pero la industria del vino, como muchas otras en nuestro país, es resiliente y sigue en pie.

Dos racimos de uvas rojas oscuras en una vid, una copa de vino tinto y una botella con etiqueta Bonarda Argentina frente a un viñedo.
La Bonarda es la segunda variedad de uva tinta más plantada de Argentina, con 18.305 hectáreas cultivadas en el paí (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otra parte, hoy se elaboran los mejores vinos de la historia del país. Esa es una clara muestra de que nada de lo que sufre la industria es culpa del vino. Por eso, siempre hay oportunidades para explotar, sobre todo a manos de variedades que ya tienen su historia y una amplia superficie de viñedos, como es el caso de la Bonarda.

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Una uva que puede dar tanto vinos jóvenes y de consumo fácil como tintos de guarda. En un contexto internacional complicado, no solo por variables económicas sino también por el cambio climático, esto supone una gran chance para posicionarse mejor y conquistar mercados.

En la Argentina está claro que el Malbec es el mejor vino que se elabora, y eso hay que seguir aprovechándolo, porque ser el mejor en algo es un privilegio. Tener una variedad de bandera y que sea sinónimo del país en todo el mundo es una suerte que el destino le deparó a la Argentina. Aunque su verdadero potencial está aún por descubrirse, es momento de que los enólogos miren más allá, aprovechando las puertas que, gracias al Malbec, se le abren al vino nacional.

Primer plano de dos racimos de uvas oscuras colgando de una vid con hojas verdes y algunas hojas con manchas rojizas, iluminadas por el sol.
La Bonarda Argentina no existe en otro país, es sinónimo del cepaje francés Corbeau Noir según estudios genéticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué otros vinos argentinos pueden consagrarse? Es la pregunta que muchos bodegueros se hacen permanentemente. Quizás la respuesta no esté en encontrar “la otra” variedad, sino en apostar a una que permita jugar en varios escenarios. Es ahí donde la Bonarda está primera en la fila. Si bien no es sencillo demostrarle al mundo que en Argentina se pueden lograr grandes vinos más allá del Malbec, y se trata de una cepa casi ignota a nivel global, existen categorías de vinos en las que el Bonarda podría sobresalir.

Por ejemplo, en las exportaciones de vino a granel, que entre enero y abril de este año llegaron a veinticinco destinos, cuatro más que en el mismo período de 2025. Esto señala una diversificación y una creciente presencia global. Otras categorías y tipos de vinos en los que la Bonarda se podría lucir son: vinos jóvenes “red blends”, vinos “low” (bajos en alcohol), vinos “orgánicos” y hasta vinos desalcoholizados.

Es cierto que ya se hicieron intentos con la Bonarda, pero hasta el momento sus características están más asociadas con su originalidad que con sus capacidades como varietal. Sin embargo, en la Zona Este de Mendoza, con epicentro en San Martín, varios hacedores jóvenes intentan reescribir la historia de sus padres y abuelos, buscando salir del modelo de negocio de “vino trasladista” y, a partir de las mismas fincas, crear vinos tan atractivos como accesibles.

Dos copas de vino tinto (Freepik)
La Bonarda permite producir vinos jóvenes y de guarda, adaptándose a diferentes estilos y mercados (Freepik)

Por otra parte, el Bonarda es un varietal tan (o más) argentino como el Malbec. Ahora se denomina Bonarda Argentina y no existe en ningún otro lugar del mundo, aunque genéticamente, por su origen local, sea la Corbeau Noir de Francia. El Bonarda ha venido remando desde hace tiempo, hasta el punto de haber sido, hasta hace poco, el varietal tinto más plantado. Por eso empezaron a surgir vinos importantes desde el inicio del nuevo milenio, pocos, pero significativos.

Es una cepa que posee historia y, cada vez más, protagoniza vinos con muchas intenciones, pero sobre todo con la pretensión de demostrar un lugar y su cultura.

El foco no solo debe estar en hacer un vino agradable y vendible, sino también en mostrar lo mejor que la uva puede dar en su terruño de origen.

De los más de mil millones de litros de vino que se producen al año en la Argentina, el 71% es tinto, y la Bonarda, con sus 18.305 hectáreas, es la segunda variedad más importante, responsable de ese volumen.

La historia de la Bonarda Argentina

Múltiples racimos de uvas oscuras cuelgan de las vides con hojas verdes y ramas marrones, en un viñedo con colinas al fondo bajo el sol.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura reconoció en 2008 a la Bonarda Argentina como sinónimo de Corbeau-Douce Noire (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien es una cepa muy identificada con nuestro país, por eso se la denomina Bonarda Argentina, su historia es italiana, pero su origen francés.

Cuenta la historia que, los inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina a fines del siglo XIX y se dedicaban a la vitivinicultura, no trajeron sólo baúles llenos de sueños y esperanzas, también viajaron con esquejes de vid provenientes de distintas regiones vitivinícolas, una de ellas fue la región de la Saboya francesa, que limita con el Piamonte italiano separada por los Alpes.

Fue recién, hacia fines de 1980, que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) encaró un trabajo que refundaría en gran medida la vitivinicultura argentina: con el ingeniero Alberto Alcalde a la cabeza, el INTA se propuso identificar y registrar todas las variedades cultivadas en el país y principalmente dilucidar varios casos de confusión en la denominación u origen genético de determinados cepajes.

Fue así que Alcalde y su equipo determinaron que la variedad Bonarda no tenía nada que ver con la variedad Barbera, también cultivada en Argentina. Por las características ampelográficas tampoco tenía semejanza con la variedad Bonarda mencionada en los libros italianos.

La Bonarda argentina debe su desarrollo a inmigrantes italianos y franceses que trajeron esquejes a fines del siglo XIX (Imagen Ilustrativa Infobae)
La Bonarda argentina debe su desarrollo a inmigrantes italianos y franceses que trajeron esquejes a fines del siglo XIX (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es el mismo Alcalde, quien en su libro “Cultivares vitícolas argentinas”, escribe: “esta denominación ha sido motivo de confusión entre cepajes cultivados en el Piamonte italiano (…) Consideramos, entonces, que sería prudente aceptar para nuestra Bonarda, la correcta denominación de Corbeau”.

Finalmente, en el año 2000 la cátedra de Viticultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo presenta el informe genético que determina que en Argentina la variedad Bonarda corresponde al cepaje francés Corbeau. La denominación definitiva llegó el 15 de abril de 2008 cuando el Instituto Nacional de Vitivinicultura reconoció al varietal Bonarda Argentina como sinónimo de Corbeau-Douce Noire. Sin embargo, el auge interno del cepaje y la necesidad de comunicarla con mayor definición, llevó a su nueva denominación; Bonarda Argentina.

Si bien la idea no es reemplazar al Malbec, si se buscan variedades que puedan seguir alimentando la diversidad de vinos argentinos, tanto en el mercado interno como en el externo. Es ahí que la Bonarda asoma como una de las uvas con mayor potencial. Principalmente por la cantidad de hectáreas, ocupando el segundo lugar en superficie cultivada, después del Malbec, con 18.305 hectáreas, lo que representa aproximadamente el 10% del total de las uvas tintas en el país.

La 4ª Semana Nacional del Bonarda que se celebra del 1 al 9 de agosto estará llena de actividades de enoturismo, cultura, gastronomía, catas guiadas, maridajes, muestras de arte, literatura y descuentos en vinotecas de todo el país.

10 Bonarda para inaugurar la semana

Botella de vino Bonarda de Argentina, copa de vino tinto sobre una mesa de madera. Fondo borroso con viñedo y montañas a través de una ventana.
Bodegas y enólogos jóvenes de Mendoza buscan revalorizar la Bonarda, apostando por vinos accesibles y originales (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Sacha Bonarda 2025

Bodega Vinecol, Mendoza, Zona Este, La Paz $13.500

Más allá de ser orgánico, este vino representa la esencia del Bonarda, ya que en la Zona Este está su epicentro. Las uvas provienen de un espaldero sobre suelos franco arenosos y riego mixto (por surco y por goteo). Hay una selección de racimos previo a la fermentación en tanques de acero y luego el vino pasa 8 meses de crianza en barricas. De buen cuerpo y aromas de boca ahumados, paladar suelto y un final de frutas rojas maduras. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 90

  • Algodon Estate Bonarda 2022

Algodon Wine Estates, Mendoza, San Rafael $19.850

San Rafael es uno de los mejores terruños para la variedad Bonarda Argentina, porque si bien no hay mucha altitud (750msnm), los vientos del sur atemperan el clima, retrasando su madurez, permitiéndole llegar al punto óptimo con más acidez natural.

Mauro Nosenzo lo sabe, por eso concibe este tinto jugoso y directo, de aromas expresivos y entrada en boca con dejos salinos que aportan carácter. Y sobre el final, predomina la fruta roja madura. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 90

  • Vía Blanca Bonarda 2025

Iaccarini, Mendoza, San Rafael $21.500

La “Vía Blanca de las Reinas” es el desfile nocturno que recorren las candidatas en la Fiesta de la Vendimia, y de ahí toma el nombre esta línea joven de la casa, que tiene como emblema a este Bonarda. Es un tinto de entrada directa y sin grandes pretensiones, con buena fluidez y carácter varietal, ideal para beberlo joven. Acá no hay complejidad, pero cumple su cometido. Por eso es ideal para tener a mano en casa. Beber entre 2026 y 2027.

Puntos: 90

Copa de vino tinto Malbec sobre mesa de madera rústica, con viñedos dorados al atardecer y montañas nevadas en el fondo. Hojas secas dispersas.
El Malbec y la Bonarda juntas representan la mayor parte de la superficie de uvas tintas plantadas en Argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Saint Felicien Bonarda 2023

Catena Zapata, Mendoza, Zona Este, Rivadavia $28.300

Combinando uvas de “La Vendimia” y “Los Paraísos, dos de las fincas tradicionales de la familia Catena en El Mirador, se concibe este Bonarda que en todas las añadas demuestra carácter. De aromas son intensos y a la vez definidos, con notas de frutas rojas maduras y especias, típicas de la variedad. De paladar amplio y taninos incipientes que resaltan la buena fruta y un final fresco que invita a seguir tomando. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 91

  • El Enemigo Bonarda 2022

Aleanna, Mendoza, Zona Este, Rivadavia $31.500

Hay mucho estudio y seguimiento detrás de este Bonarda que, desde el inicio de esta nueva aventura personal de Alejandro Vigil con Adrianna Catena, buscó posicionarlo entre los mejores varietales argentinos. Elaborado con uvas de El Mirador (Rivadavia) y un toque (secreto) de Cabernet Franc (Gualtallary), llega este nuevo exponente con buena frescura y vivaz. Taninos mordientes que resaltan todo a su paso por boca, la fruta, las especias los tonos vegetales y los tostados amables de la crianza. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 91

Mujer joven de cabello oscuro degustando vino tinto en una copa. Sentada en mesa de madera con botella de vino y olivas. Fondo con estantes y plantas.
El auge de la Bonarda está ligado a la búsqueda de alternativas al Malbec, la variedad emblema (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • El Enemigo Single Vineyard Los Paraísos Bonarda 2022

Aleanna, Mendoza, Zona Este, Rivadavia $31.500

Es un Bonarda que nace en la parte más baja del viñedo, y sobre los suelos más arcillosos de toda la Zona Este, según asegura Alejandro Vigil, quien no solo ha logrado una línea de Bonarda Single Vineyards sino de vinos que también reflejan la cosecha. En este, los aromas son equilibrados, pero en boca se abre, y despliega su carácter varietal. Es un vino más apoyado en sus texturas y de trago no muy profundo. Ideal para lucirse en la mesa. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 92

  • La Puerta Gran Reserva Bonarda 2021

La Puerta, La Rioja, Valle de Famatina $48.500

El enólogo más destacado de La Rioja, Javier Colovati, sabe que con el Bonarda (como con el Syrah) tiene la oportunidad de hacer la diferencia con los vinos de la zona, por el carácter que adquiere el varietal. Y con este exponente y con un año más de estiba, lo sigue demostrando. Porque es un vino con buen carácter varietal, entre frutas rojas maduras, especias y vegetales secos, muy bien definido. Beber entre 2026 y 2027.

Puntos: 91

  • Gran Dante Bonarda 2023

Dante Robino, Mendoza, Luján de Cuyo $58.000

Jorge Riccitelli, asesor de la casa, conoce muy bien a esta tradicional variedad, por eso selecciona uvas de un antiguo parral (60 años) para elaborar este gran exponente. Que en esta cosecha despliega una muy buena frescura, con buen cuerpo y un carácter de frutas negras con dejos vegetales, propios de la variedad. Hay fluidez en cada trago, más allá de sus taninos firmes. Solo necesita más tiempo en botella para que la crianza se integre más y aparezca la complejidad. Sigue siendo uno de los exponentes más destacados del varietal. Beber entre 2026 y 2029.

Puntos: 92

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Bonarda es utilizada tanto en vinos de consumo joven como en etiquetas de guarda con crianza en barrica (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Nicola Catena Bonarda 2021

Catena Zapata, Mendoza, Zona Este, Rivadavia $80.850

Con uvas de parcelas seleccionadas en “La Vendimia”, tradicional finca de la familia Catena en El Mirador, se concibe este Bonarda con carácter propio. Hay buena fluidez en su trago, con esos dejos de frutas rojas y un costado láctico propio de la crianza (18 meses en barricas de roble francés). También se perciben notas vegetales secas y texturas incipientes que aportan frescura (¿escobajo?) y vivacidad a cada trago. Con este vino queda claro que la Bonarda se merece más vinos que resalten su carácter para atraer a más consumidores, acá y en el mundo. Beber entre 2026 y 2028.

Puntos: 91,5

  • Cavas Don Nicasio Single Vineyard Bonarda 2022

Iaccarini, Mendoza, San Rafael $96.500

En este vino se aprecia cómo la Bonarda adquiere un carácter particular en San Rafael, siempre y cuando las intenciones sean buenas y haya dedicación. Una vez más, el joven enólogo Daniel Pomar logra un gran exponente varietal, de buena frescura, carácter y tipicidad bien definida, y la crianza más integrada. Los taninos firmes aún le aseguran un buen potencial. La Bonarda demuestra aquí por qué merece más atención. Beber entre 2026 y 2029.

Puntos: 92

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