Cómo realizar pequeños cambios en el diálogo puede fortalecer la unión de la pareja

Identificar emociones auténticas y dejar atrás la búsqueda de culpables favorece la comprensión mutua y el desarrollo de una relación mucho más saludable. Claves para ponerlo en práctica

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El método científico en pareja transforma los reproches en oportunidades para el crecimiento y la flexibilidad en la relación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Transformar los reproches en la pareja en conversaciones útiles es posible si se abandona la mentalidad de buscar culpas y se adopta un enfoque de experimentación conjunta. Esta perspectiva es la que promueve el terapeuta de pareja Eric Hegmann, especialista en este tipo de terapia con sede en Hamburgo, quien en diálogo con el semanario alemán Der Spiegel explicó cómo la observación y el método científico pueden cambiar la dinámica del conflicto amoroso.

Para cambiar una acusación en una conversación constructiva con el método científico, Hegmann citó a un estudio que recomienda primero descubrir la necesidad detrás de la molestia, separarla de exigencias o expectativas y, a continuación, acordar juntos experimentos limitados.

De este modo, según el especialista, la pareja entrena la flexibilidad y evalúa el diálogo a través del crecimiento conjunto, fortaleciendo la relación tras un periodo definido, como puntualizó Hegmann a Der Spiegel.

Acordar experimentos concretos y limitar su duración permite a las parejas medir y evaluar cambios reales en la dinámica amorosa (Freepik)
Acordar experimentos concretos y limitar su duración permite a las parejas medir y evaluar cambios reales en la dinámica amorosa (Freepik)

Hegmann explicó a Der Spiegel: “La convivencia amorosa puede ser lo más que uno pueda experimentar, y también lo más”. Sostiene que soportar esa ambivalencia es un “arte” y que el temor a perder al otro suele coexistir con la conciencia de que, de algún modo, la relación terminará algún día. Para Hegmann, aprender a tolerar este contraste abre el camino hacia la cercanía en la relación de pareja.

Reproches y método científico en pareja

Al definir el amor, Hegmann lo describe como una combinación de atracción, anhelo, historia personal y, sobre todo, una decisión cotidiana de continuar compartiendo la vida. “Las relaciones me permiten crecer y desarrollarme a través de la fricción que surge con los conflictos”, explicó a Der Spiegel. “El amor es, fundamentalmente, una resolución diaria: quiero seguir apostando por lo que estamos creando juntos”.

Reconoce que el origen de muchos reproches es la creencia de que la causa de la infelicidad es el otro. Plantea que lo fundamental es abandonar ese marco y, en su lugar, preguntarse en pareja cómo gestionar las diferencias de necesidades, lo que constituye el verdadero potencial de desarrollo en la terapia de pareja.

Una mujer con blusa clara y chaqueta azul oscuro llora mientras un hombre barbudo con suéter gris se inclina y le señala con el dedo en una sala
La distinción entre necesidades y deseos ayuda a evitar exigencias y fomenta decisiones conjuntas más saludables en la pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la entrevista con Der Spiegel, Hegmann distingue entre necesidades y deseos. Explica que la necesidad es la emoción auténtica, como buscar seguridad, mientras que el deseo suele expresarse en forma de exigencia o demanda concreta. “Por ejemplo, el deseo se formula así: ‘Vuelve antes a casa porque si no me siento solo’. Pero ahí ya entramos en un espacio de debate, porque la necesidad de la otra persona puede ser distinta”, detalla el terapeuta.

Recomienda regresar “al nivel de las necesidades para aclarar qué opciones existen y decidirlas juntos”. Y recuerda: “El amor consiste, en gran medida, en saber que no siempre vamos a estar de acuerdo”.

El terapeuta afirma que muchas parejas piensan que evitar el conflicto es una vía para la armonía. Si durante 10 años se relega todo choque, la convivencia termina pareciéndose a la de compañeros de piso. Hegmann subraya: “La fricción genera contacto y crea la experiencia compartida de haber resuelto juntos las dificultades”.

Gestión de conflictos y experimentos en la relación

Hombre joven con camisa azul sentado al borde de una cama con las manos en la cabeza. Detrás, una mujer rubia de gris sentada en la cama, mirándolo.
Sostener conversaciones difíciles desde la empatía y sin defensas promueve una apertura genuina y nuevas posibilidades en la relación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hegmann identifica tres fuentes principales de conflicto en las relaciones: “No haces las cosas como yo lo haría, como yo quiero o como espero”. Afirma que la mayoría de las veces, uno intenta que el otro se adapte o termina adaptándose a la pareja. Sin embargo, según explicó a Der Spiegel, ninguna de estas fórmulas resulta sostenible en el largo plazo: “Ambos se frustran cada vez más”.

En consulta, invita a las parejas a elegir experimentos concretos y acotados. Hegmann dice: Probemos juntos durante las próximas 4 semanas. Explica que, al proponer periodos definidos para estos experimentos, el cambio se vuelve alcanzable y puede motivar a la pareja.

El objetivo es acordar metas claras y valorar en conjunto los resultados obtenidos. Según Hegmann, a veces el optimismo aparece tras experimentar una modificación en la dinámica. En otras ocasiones, señala que la conclusión compartida es que la separación resulta ser lo más adecuado, y ambas opciones son legítimas.

Límites, transformaciones y cierre de ciclos

Discusión de una pareja (Freepik)
La gestión de conflictos fortalece la experiencia compartida y evita que la pareja caiga en la rutina de compañeros de piso (Freepik)

Para Hegmann, establecer límites personales y diferenciarlos de las exigencias hacia el otro es fundamental. “Aprender a establecer los propios límites, sin que se conviertan en demandas externas, es algo imprescindible”, insistió en su charla con Der Spiegel. Este aprendizaje puede resultar difícil después de muchos años de adaptación unilateral.

El especialista desconfía de la idea del amor incondicional en pareja, que considera problemática si se utiliza como excusa para negar el final natural de una relación. Hegmann plantea: el amor termina en algún momento, incluso si es por la muerte de la pareja. Negar el cambio, según el terapeuta, impide crecer y decidir.

Subraya que no es misión del terapeuta juzgar si una pareja debe seguir unida. Su trabajo, afirma, consiste en ayudarles a entablar las conversaciones necesarias para que puedan decidir juntas y establecer deseos realistas de transformación.

Una mujer y un hombre sentados en un sofá, mirando a una terapeuta sentada frente a ellos en un sillón, quien escribe en un cuaderno.
El terapeuta Hegmann subraya la importancia de aceptar que el amor puede terminar y la necesidad de deseos realistas de transformación (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Der Spiegel, Hegmann compartió un ejemplo de su formación profesional: “Durante un ejercicio, una mujer contó a su esposo: ‘Rezo todas las noches para que mueras’”. El hombre, en vez de replegarse o atacar, pidió detalles: “¿Cuánto tiempo llevas así?”. Así, ella relató que jamás había podido comunicar ese sufrimiento de 15 años, ni imaginaba una vida sin él. No buscaba hacer daño, solo salir de esa situación.

Hegmann destaca que abrirse al dolor y ser escuchado, sin defensa, abre paso a nuevas posibilidades en la relación. Si hubiera prevalecido la reacción de rechazo, probablemente nada habría cambiado en esa pareja.

Después de años de acompañar crisis y procesos transformadores, Hegmann mantiene la convicción de que es posible seguir aprendiendo y evolucionar en pareja, como relató en el cierre con Der Spiegel.