Por qué las olas de calor pueden afectar a los autos eléctricos antiguos

Estudios revelan que las baterías de vehículos fabricados antes de 2018 pierden hasta un 44% de autonomía bajo altas temperaturas. Las innovaciones actuales ofrecen mejores resultados, pero persisten dudas en regiones cálidas

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Un carro eléctrico Polestar 2
Un carro eléctrico Polestar 2 azul se carga en una estación pública con edificios modernos y personas caminando en el fondo, simbolizando la integración de la movilidad sostenible en entornos urbanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las altas temperaturas asociadas al cambio climático afectan el rendimiento de coches eléctricos en Europa y otras partes del mundo, donde el sector automotriz apuesta por la transición hacia energías limpias. Las baterías fabricadas antes de 2018 pierden eficiencia y autonomía bajo episodios de calor extremo, que aumentan con la crisis ambiental global. Los avances en tecnología de baterías permiten mejores resultados, aunque el impacto varía según la antigüedad y el tipo de vehículo.

Según un artículo publicado por Euronews, las ventas de coches eléctricos superaron por primera vez a las de modelos de gasolina en la Unión Europea durante diciembre de 2025. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) reportó una caída del 18,7% en las matriculaciones de coches de gasolina y un crecimiento relevante en los modelos híbridos y eléctricos. Sin embargo, la preocupación por la autonomía y la resistencia de los autos eléctricos frente a fenómenos extremos frena la decisión de compra de muchos consumidores.

En este contexto, el servicio meteorológico de Copernicus confirmó que 2025 fue el tercer año más cálido registrado, con una temperatura media global de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. El aumento de los gases de efecto invernadero y la temperatura del mar, impulsados por la actividad humana, contribuyen a episodios recurrentes de calor intenso que afectan tanto a la salud pública como a la tecnología.

El impacto del calor en la autonomía y la vida útil de las baterías

Las mejoras tecnológicas en baterías
Las mejoras tecnológicas en baterías desde 2019 reducen la pérdida de vida útil a solo un 3% en condiciones de calor extremo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En primer lugar, un estudio realizado en 2025 reveló que los coches eléctricos fabricados antes de 2018 pierden hasta un 44% de su autonomía cuando operan a temperaturas de entre 32 y 44 °C. Los fabricantes reconocen que la temperatura influye en las reacciones químicas internas de las baterías y acelera su degradación. El fabricante de una compañía de autos eléctricos española Polestar describió que el calor puede generar reacciones indeseadas, lo que reduce la vida útil y la eficiencia de la batería.

Además, la Universidad de Michigan evaluó la resistencia de baterías antiguas y nuevas en condiciones de calentamiento global. El análisis estimó que, bajo un escenario de aumento de 2 °C en la temperatura global, las baterías fabricadas entre 2010 y 2018 perderían hasta un 30% de vida útil. En contraste, las baterías producidas entre 2019 y 2023 reducirían su vida útil solo un 3% de media, con un máximo del 10%. Esta diferencia refleja el avance en los materiales y en los sistemas de gestión térmica de los vehículos eléctricos más recientes.

Por otro lado, el medio señala que la degradación de la batería no solo afecta la autonomía, sino también el valor de reventa y la confianza del usuario. Muchos conductores se muestran reacios a comprar coches eléctricos usados, especialmente en regiones con veranos extremos, por temor a una menor durabilidad y mayores costes de mantenimiento.

Innovación y brechas regionales en la tecnología automotriz

El año 2025 registró temperaturas
El año 2025 registró temperaturas globales 1,5 °C superiores a los niveles preindustriales, según datos del servicio Copernicus. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, los investigadores destacaron que los datos recopilados se basan en modelos representativos como el Tesla Model 3 y el Volkswagen ID.3, ampliamente disponibles en Europa y Estados Unidos. El autor principal del estudio publicado en la revista Nature, Haochi Wu, señaló que la confianza en la tecnología de baterías debe aumentar gracias a las mejoras recientes, aunque los resultados pueden no aplicarse a todos los mercados.

Al mismo tiempo, Michael Craig, autor sénior del estudio, advirtió que en regiones como India o África subsahariana los parques automovilísticos presentan características distintas. Los modelos y tecnologías disponibles pueden no ofrecer el mismo nivel de resistencia al calor, por lo que los resultados en estos contextos podrían ser menos optimistas.

Por último, el círculo vicioso del cambio climático y el desarrollo de la movilidad eléctrica plantea un desafío para la industria. El calor extremo reduce la autonomía de los vehículos, lo que puede frenar la adopción masiva de coches eléctricos y retrasar la transición hacia una movilidad más sostenible.

El futuro del sector depende de la capacidad para innovar en materiales, sistemas de refrigeración y gestión energética. El mercado europeo muestra avances importantes, pero la brecha tecnológica y climática persiste en distintos países. La confianza del consumidor y las políticas de incentivo serán clave para acelerar la transformación y reducir el impacto ambiental del transporte en un planeta cada vez más cálido.