
Los incendios forestales forman parte de los procesos ecológicos, ya que cumplen un rol fundamental en la restauración de los bosques. Este equilibrio natural, sin embargo, atraviesa una transformación profunda. En las últimas décadas, la prevalencia y la intensidad de los incendios alteraron el paisaje de California, Estados Unidos. Esto le dio paso a un fenómeno donde el fuego ya no solo renueva, sino que amenaza la supervivencia de los bosques.
Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences aborda esta problemática y expone cómo los incendios de alta severidad se convirtieron en el tipo dominante en California. La investigación identifica las causas, consecuencias y posibles vías de acción frente a este escenario crítico.
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Cómo el fuego extremo cambió el equilibrio ecológico en California
Los fuegos de baja severidad consumen principalmente la vegetación superficial, como hojas, ramas pequeñas y matorrales, sin dañar gravemente los árboles adultos ni el suelo. En cambio, los de alta severidad destruyen la mayor parte de la vegetación, matan grandes cantidades de árboles y pueden alterar profundamente el suelo y el ecosistema, lo que dificulta la recuperación natural del bosque.
El análisis indica que, a lo largo del periodo 1985-2024, los incendios de baja severidad dejaron de ser predominantes y cedieron su lugar a los de alta severidad. El cambio se consolidó a partir de 2012, cuando los incendios severos superaron a los de baja severidad año tras año, una tendencia que se mantuvo hasta 2024.
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Las áreas afectadas por incendios de alta severidad en California son treinta veces mayores hoy que hace cuarenta años. La superficie total quemada anualmente por incendios forestales en ese estado es diez veces mayor que en 1985. Según el bioclimatólogo y autor del trabajo, Park Williams, “estos incendios de alta severidad, que antes eran poco frecuentes, ahora son el tipo dominante”. Además, la cantidad de incendios de alta severidad creció a un ritmo mucho más rápido que la de incendios considerados beneficiosos para el ecosistema.
Los efectos de esta transformación son visibles en lugares emblemáticos como el Parque Nacional Yosemite. Mitchell Hung, otro de los autores del estudio, relata que al recorrer la zona resulta común observar extensiones repletas de troncos calcinados, conocidos como snags, que evidencian la magnitud de la mortalidad arbórea.
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Qué factores explican la escalada de los incendios forestales
Para comprender la evolución de los incendios, el equipo desarrolló mapas de alta resolución a partir de imágenes satelitales, analizando 4.391 incendios forestales ocurridos en California entre 1985 y 2024. Esta metodología permitió identificar patrones de severidad y determinar los factores que impulsan los cambios.

Afirman que el principal impulsor fue la densidad de combustible, es decir, la cantidad de material vegetal acumulado en los bosques, como ramas, hojas secas, troncos caídos y arbustos, que sirve de alimento para el fuego. Las políticas históricas de prevención total de incendios, popularizadas por campañas, provocaron que las áreas forestales acumularan material vegetal altamente inflamable.
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Hung explica que “prevenir un incendio solo posterga el problema, permitiendo que crezca la cantidad de combustible disponible”. Cuando finalmente ocurre un incendio, la intensidad y la severidad aumentan, favoreciendo la destrucción masiva de árboles.
El ambiente se volvió más seco y eso influye en la gravedad de los incendios. Los investigadores explican que el aire puede retener más agua cuando está caliente. Cuando el aire está seco y caliente, extrae más humedad de las plantas y del suelo, lo que facilita que el fuego se propague con mayor intensidad.
“El cambio climático ha provocado que la atmósfera se caliente, y una atmósfera más cálida tiene mayor capacidad para retener agua. Cuando el clima es cálido y seco, el déficit de presión de vapor es elevado, lo que hace que la atmósfera actúe como una esponja, absorbiendo el agua superficial. En general, cuanto más cálida y seca es la atmósfera, mayor es la cantidad de incendios de alta intensidad que hemos observado en los últimos 40 años”, señala Hung.
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Bosques en riesgo: desafíos y caminos para protegerlos
Los cambios en el régimen de incendios no solo afectan la biodiversidad y la estructura de los bosques, sino que también generan consecuencias económicas y sociales. El estudio advierte sobre la pérdida de servicios ecosistémicos: los bosques regulan el clima, facilitan la gestión del agua, capturan carbono, limpian el aire y sostienen industrias como la madera y el turismo. La desaparición de estos bosques no implica solo una pérdida paisajística, sino un impacto real sobre la economía y la calidad de vida.
Los incendios de alta severidad aumentan la contaminación del aire y el riesgo de inundaciones, a la vez que dificultan la regeneración natural de los bosques. Cuando la severidad del fuego es extrema, las semillas y los brotes que permitirían el rebrote suelen quedar demasiado lejos de las áreas más dañadas, lo que prolonga la transición hacia paisajes dominados por pastizales y arbustos.
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Frente a este panorama, los autores proponen cambios en la gestión forestal. “Entre los principales factores que influyen en la gravedad de los incendios se encuentran el calentamiento y la sequedad de la atmósfera, algo que ninguna cantidad de limpieza o reducción de vegetación en los bosques puede cambiar. Pero si bien la gestión forestal por sí sola no puede resolver el problema en todo el estado, en lugares específicos, tomar buenas decisiones de gestión forestal puede ayudar a mitigar el riesgo de incendios de alta gravedad", dijo Hung.
La reducción manual del sotobosque y la realización de quemas prescritas pueden disminuir el riesgo de incendios de alta severidad en áreas concretas. Las intervenciones locales pueden ser efectivas, pero el fenómeno responde también a tendencias globales como el cambio climático.
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