Trucos y errores más comunes: cómo conservar frutas y verduras frescas por más tiempo en casa

La correcta selección, organización y almacenamiento de cada grupo de productos puede prolongar su vida útil y transformar la rutina de compras

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Aprovechar correctamente frutas y verduras
Aprovechar correctamente frutas y verduras frescas en el hogar representa una solución sencilla y efectiva para reducir el desperdicio alimentario y cuidar tanto la economía como el medio ambiente- (Imágen Ilustrativa Infobae)

Las frutas y verduras frescas son responsables de una parte significativa del desperdicio alimentario doméstico, lo que representa una pérdida económica y un problema ambiental.

Diversos especialistas, citados por The New York Times Cooking, han destacado que pequeños ajustes en la elección y el almacenamiento pueden prolongar la vida útil de estos productos y reducir el volumen de residuos. A continuación, una guía segmentada por categorías para maximizar la frescura y el aprovechamiento en casa.

Diversos organismos, como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), recomiendan adoptar estrategias específicas de selección y almacenamiento para maximizar el aprovechamiento de frutas y verduras frescas y limitar el desperdicio alimentario, una práctica que puede aplicarse en la vida cotidiana.

Frutas climatéricas y no climatéricas

Frutas climatéricas y no climatéricas
Frutas climatéricas y no climatéricas Las diferencias entre frutas que maduran después de la cosecha y aquellas que no influyen en su conservación y aprovechamiento en casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos recomiendan diferenciar entre frutas climatéricas —como manzanas, peras, mangos, duraznos, plátanos y tomates— que continúan madurando después de la cosecha, y las no climatéricas —fresas, bayas y uvas— que detienen su desarrollo al ser recolectadas.

Para las primeras, es posible adquirirlas aún verdes y controlar el proceso de maduración en el hogar. En cambio, las segundas deben comprarse en su punto óptimo, ya que no mejorarán con el tiempo.

Para conservar manzanas, peras y paltas, resulta útil guardarlas en bolsas transpirables dentro del cajón de las verduras, cuidando la humedad para evitar que se resequen. Un truco para acelerar la maduración de frutas verdes consiste en colocar el producto dentro de una bolsa de papel junto a una manzana madura, aprovechando el etileno que esta última emite, como sugiere Nik Sharma, biólogo molecular y chef.

Verduras de hoja y vegetales frescos

Verduras de hoja y vegetales
Verduras de hoja y vegetales frescos El almacenamiento adecuado de verduras de hoja y vegetales frescos ayuda a preservar su textura, color y valor nutricional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las verduras de hoja —como acelgas, espinacas, lechuga o col rizada— requieren envolverse en un paño húmedo y almacenarse en recipientes herméticos.

Este método ayuda a preservar la textura y el color vibrante, evitando marchitamientos prematuros. Para adquirirlas, se aconseja elegir hojas sin señales de deterioro ni puntas marrones.

Vegetales como pepinos y berenjenas deben mostrar piel tensa y brillante, sin abolladuras ni manchas.

Los pimientos, brócoli y zanahorias se mantienen mejor en bolsas transpirables, dentro del compartimiento de vegetales del refrigerador. Es fundamental separar estos productos de frutas que emiten etileno para prolongar su frescura.

Raíces y tubérculos

Raíces y tubérculos Mantener papas,
Raíces y tubérculos Mantener papas, cebollas y batatas en lugares ventilados y separados prolonga su vida útil y reduce el desperdicio(Imagen Ilustrativa Infobae)

Papás, cebollas y batatas deben almacenarse en lugares frescos, secos y bien ventilados, lejos de la luz y de otros vegetales que podrían acelerar su deterioro. De acuerdo con los expertos que nunca se recomienda mezclar cebollas y papas, ya que acortan mutuamente su vida útil. El almacenamiento adecuado de estos alimentos prolonga su aprovechamiento y minimiza las pérdidas.

Frutos rojos y frutas delicadas

Frutos rojos y frutas delicadas
Frutos rojos y frutas delicadas La refrigeración y el manejo cuidadoso de los frutos rojos permiten disfrutar de su frescura y sabor por más tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las frutos rojos necesitan un tratamiento especial: deben permanecer refrigeradas, en una sola capa y sobre papel absorbente para evitar que la humedad acelere la descomposición. Se recomienda elegir ejemplares de colores intensos y aroma fresco.

Para aprovecharlas al máximo, las bayas blandas pueden utilizarse en pasteles o congelarse para consumir como bocadillos, mientras que las uvas algo marchitas resultan ideales para asarlas o conservarlas en frío.

Hierbas frescas y aromáticas

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Hierbas frescas y aromáticas Conservar las hierbas como ramos en agua o congelarlas en aceite ayuda a mantener su aroma y sabor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las hierbas de hoja prolongan su vida si se almacenan como un ramo: los tallos sumergidos en agua y el conjunto cubierto con una bolsa plástica, dentro del refrigerador.

El excedente de plantas aromáticas puede congelarse en cubos de aceite de oliva, facilitando su uso posterior como aderezo o condimento.

Aprovechamiento integral y reutilización

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Aprovechamiento integral y reutilización El uso creativo de cáscaras, tallos y hojas contribuye a aprovechar cada parte de frutas y verduras y a reducir residuos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducir el desperdicio requiere emplear todas las partes posibles de frutas y verduras.

Las cáscaras de manzana concentran aroma y pueden infusionarse, sumarse a batidos o prepararse como té. Las hojas verdes de zanahorias y rábanos son aptas para pestos y sopas. Los tallos y pieles de brócoli y coliflor pueden rallarse para enriquecer guisos.

Las frutas y verduras con manchas leves aún son utilizables: basta con retirar la parte afectada y emplear el resto en jugos, panes, sopas o salsas. El agua de cocción de papas puede reutilizarse para panificación o salsas, añadiendo sabor y nutrientes.

Consejos generales y compras inteligentes

Consejos generales y compras inteligentes
Consejos generales y compras inteligentes Optar por la compra local, elegir productos de calidad y adaptar los métodos de conservación son claves para minimizar el desperdicio alimentario (Imagen Ilustrativa Infobae)

La compra local en mercados agrícolas o comercios vecinales suele garantizar mayor frescura y trayectos cortos, lo que contribuye a la sostenibilidad y suele ser una opción más económica, según The New York Times Cooking. En supermercados, observar la presentación de los productos puede orientar sobre el método de conservación más adecuado para replicar en casa.

Lavar y secar los productos solo antes de consumirlos evita la proliferación de microorganismos y prolonga la vida útil. Si no se prevé consumir todo lo fresco, optar por frutas y verduras congeladas ayuda a conservar el valor nutricional y limita la generación de residuos.

Adaptar estos métodos a las rutinas y el espacio disponible permite mantener visibles y accesibles las frutas y verduras, facilitando su consumo oportuno y reduciendo el desperdicio cotidiano.