En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, la empresaria y creadora de contenido Patricia Jebsen presentó su libro Pensar diferente y repasó su recorrido profesional: más de 30 años en el mundo corporativo, su rol clave en el desarrollo del e-commerce en Argentina y la decisión de reinventarse para dedicarse a los directorios de empresas, la divulgación en redes y el acompañamiento de quienes buscan crecer en el mundo laboral.
Durante la charla, compartió herramientas para construir una carrera con propósito, animarse a los cambios y tomar decisiones propias, incluso cuando implican salir de la zona de confort. Además, reflexionó sobre cómo encarar entrevistas de trabajo, la importancia de combinar habilidades técnicas y blandas y el rol del liderazgo y el bienestar en las nuevas generaciones. También habló del espíritu emprendedor, el armado de equipos diversos y la inteligencia artificial como competencia clave para el futuro. El episodio completo se puede escuchar en Spotify y YouTube.
Patricia Jebsen es una destacada ejecutiva y consultora argentina con más de 30 años de trayectoria en el mundo corporativo, especialmente en comercio electrónico, omnicanalidad y transformación digital. Licenciada en Relaciones Públicas por UADE, con maestrías en Marketing y Administración de Empresas (European Business School, Alemania) y en Comunicación Corporativa y Prensa (UCES), además de un programa ejecutivo en la Universidad de Cambridge, ha ocupado roles clave en empresas como Mercado Libre, Falabella, Cencosud, Beat y Rappi en Argentina y Uruguay. Fue la primera mujer en presidir la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), donde impulsó hitos como el primer Cyber Monday y Hot Sale en el país, y hoy integra directorios de empresas de tecnología y retail, además de ser docente, oradora y creadora de contenido sobre empleabilidad, liderazgo y estrategias de carrera para nuevas generaciones.

—Quiero que empecemos la entrevista con el libro que acabas de sacar. ¿Por qué sacás un libro y de qué se trata?
—Mi libro se llama Pensar diferente. En realidad, hace un año y pico me contacta una editora que se llama Erica, de Urano, y me dice: “Me gustaría que nos juntemos para escribir un libro”. Le digo: “Yo soy disléxica, no voy a escribir un libro. No va a pasar eso”. Me dice: “Tenés mucho para contar, porque te vengo siguiendo en redes”. Y bueno, empezamos a tener las primeras reuniones y acá está (risas). El libro al principio cuenta un poco de dónde vengo, después todos los cambios que yo hice en mi carrera. Yo cambié muchas veces en mi carrera. Después hay una parte que tiene que ver con lo que estoy haciendo ahora en redes y por último una guía de cómo conseguir trabajo, porque yo básicamente hablo de eso en redes. Cómo hacer tu carrera, cómo conseguir trabajo, cómo tratar de lograr lo que vos querés. Así que es por ahí.
—Para darle un contexto a la gente que tal vez te vio TikTok, pero no sabe en profundidad tu historia. ¿Cómo empieza? Sé que estuviste 30 años trabajando para empresas muy grandes en el mundo corporativo. En un momento decidís dejar eso y de ahí surge toda esta transformación digital, ¿no?
— Sí. En realidad, yo estudié relaciones públicas. O sea que soy comunicadora de base toda la vida. Los primeros 10 años de mi carrera trabajé en marketing y comunicación en muchas empresas. Y después, hace 20 años más o menos, trabajo en e-commerce. De hecho, fui presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, cuando hicimos el primer Cyber Monday, que todos deben conocer. Y un día, después de 30 años, habiendo llegado a ser gerente general, decidí dejar y yo siempre digo que esos caminos uno los tiene que ir buscando y sobre todo tomando los desafíos, porque todos tenemos oportunidades. Muchas veces o no nos animamos o decimos: “No, mejor me quedo acá”. Así fui llegando donde estoy hoy que soy miembro de 10 directorios de empresas de tecnología y retail.
A eso me dedico, porque la gente cree que hago solo Tik Tok. No, además hago otras cosas. Además, hago mucho contenido en redes, muy enfocado en el mundo del trabajo. De hecho, me dicen Mami Corpo como broma. “Estoy por ascender en la empresa, qué tengo que hacer”, “tengo que echar a una persona”, “tengo que abrir una empresa”. Todo lo que tenga que ver con el mundo del trabajo. Cómo elijo los miembros de mi equipo. Yo siempre trato de darle esa mirada que, por ahí, no todos tienen acceso a alguien que estuvo en mi posición en las empresas, ¿no? Yo lo que detecté es que mucha gente, sobre todo gente joven, por ahí no tiene con quién hablarlo en su familia, porque no todos tienen un papá profesional o empresario. La mayoría no lo tienen. Entonces, me escriben para eso, para decir: “No sé a quién preguntarle qué estudiar, no sé a qué universidad tengo que ir”. Ese tipo de preguntas. Obviamente, yo soy muy respetuosa y trato de contestar desde mi lugar, desde lo que yo entiendo. Es muy lindo porque recibo todos los días mensajes de: “cambié de laburo”, “me animé a renunciar”, “le renuncié a ese jefe tóxico que tenía”, porque bueno, pasan esas cosas. Así que está buenísimo.
—Imaginemos que alguien está por hacer una entrevista de trabajo. El otro día te escuchaba que decías que en cinco minutos te podés dar cuenta si una persona sirve o no sirve. ¿Qué detectas en esos cinco minutos? ¿Qué es lo primero que estás mirando?
—Las ganas que tiene de trabajar ahí, cómo se preparó. Yo siempre digo: “Chicos, la entrevista no es voy y escucho qué me dicen” sino que es “voy preparado, investigué sobre la compañía, sobre la persona que me va a entrevistar”. Como si fueras un periodista, ¿no? Vas preparado para la entrevista. Después que tengan preguntas buenas, inteligentes, preguntas que realmente tengan un valor para el que te está entrevistando. Nosotros tenemos que ser memorables en una entrevista. Y memorables significa que se acuerden de nosotros por algo, por la pregunta que hicimos o porque hicimos un chiste, porque realmente contamos algo muy sobresaliente. ¿Por qué? Porque competimos contra un montón de personas. La entrevista dura 30 minutos, una hora, si es una posición muy de liderazgo, entonces hay que aprovechar ese tiempo.
—¿Qué cosas no recomendás o advertís que es mejor evitar? ¿Cuáles creés que son más frecuentes de lo que solemos pensar?
—Hay gente que te pregunta a qué se dedica la empresa o la primera pregunta es cuánto van a pagar. Obviamente que en algún momento vamos a preguntar eso y en algún momento va a llegar, pero no es la primera pregunta. O cosas que pueden llegar a herir a la otra persona que te está entrevistando, ¿no? Tenemos que ser proactivos, escuchar, preguntar. Pero sobre todo cosas que tengan que ver con la posición o con la compañía. Por ejemplo, estuve viendo que la compañía está en la industria del petróleo y leí tal cosa, ¿no? Ahí vos te das cuenta que sabe, leyó, le interesa información más de estrategia, más de largo plazo. Eso siempre es muy interesante.
—¿Qué es lo que más valoran hoy en día las empresas?
—Antes eran las habilidades duras o hard skills. Por ejemplo, si eras ingeniero, periodista, diseñador. Hoy son importantes, pero lo más importante es la combinación entre hard y soft. O sea, tener las habilidades blandas necesarias para esa posición, ¿no? No sé, liderazgo, empatía, escucha activa, resolución de conflictos, todas esas cosas que eso es lo que vos vas a tratar de detectar en la entrevista. O sea, la persona que te va a entrevistar ya sabe que estudiaste ingeniería, lo que quiere saber es si sos una persona que después va a poder liderar un equipo, que tiene buena actitud, que ante un problema lo va a poder resolver. Eso es lo que buscamos cuando entrevistamos a alguien, entender si esas habilidades están ahí y obviamente después lo potencias.
—¿Cómo se aprenden esas cosas? Pienso, por ejemplo, en la palabra liderazgo, que es amplia y abarca muchas dimensiones.
—Bueno, en parte lo traemos, ¿no? En parte es nuestro ADN. Muchas cosas las aprendemos en casa o en el colegio, pero muchas se ejercitan. Son cosas que no se aprenden con un curso teórico. O sea, comunicación. Yo siempre digo: “Vayan a clases de teatro”, porque la realidad es que lo que te va a enseñar a perderle el miedo a las cámaras, a perder el miedo a comunicar o hablar en público, va a ser que vos trabajes tu autoestima. Y sobre todo, las clases de teatro sirven un montón. Pero creo que muchas cosas se ejercitan, por eso yo siempre les recomiendo primero empezar a trabajar muy jóvenes, porque eso te ayuda a aprender las habilidades blandas, sobre todo. Otra cosa que ayuda mucho es participar de grupos de algo, no sé, religiosos, por ejemplo, Los Boy Scouts. Es ese tipo de grupos que te ayudan a liderar, a manejar equipos, porque después, cuando tengas una entrevista, vas a poder contarlo y ahí vas a poder demostrar que sos bueno haciendo esas cosas, ¿no? Entonces, para mí es muy importante, porque la mayoría de estas cosas se aprenden trabajando, se aprenden cuando la primera vez que tenés un equipo a cargo decís: “¡Ups!, ¿cómo hago esto?”
—También hay gente que es muy inteligente, que tiene muy buenas ideas. Pero tal vez no es tan buena ejecutando. Entonces, al final es como mucho talento que después no se puede plasmar, no se puede llevar a cabo...
—O tiene miedo. O sabe hacer un muy buen análisis, pero después no sabe llevarlo a un plan de acción. Entonces, esas cosas son las que uno tiene que detectar en la entrevista. Por eso siempre tenés que pedir ejemplos. No sé, resolución de conflicto. ¿Cuál fue el último conflicto que tuviste? ¿Cómo lo resolviste? Es como el de las pelotitas, que mucha gente hace esa pregunta de cuántas pelotitas entran en un camión. No importan las pelotitas, lo que importa es que te explique el proceso de cómo llegó a la cantidad de pelotitas. Esto es lo mismo. Todo el tiempo lo que tenés que hacer es poner al candidato ante el posible estado de situación y ver cómo lo resuelve.
Tuviste algún conflicto en tu trabajo anterior, ¿cómo hiciste? ¿Cuáles fueron las decisiones que tomaste? Cometiste un error, ¿cómo lo resolviste? Entonces, va a haber gente que te va a decir: “No, si cometí un error, no conté nada, lo oculté”. Bueno, no es por ahí, ¿no? Ese tipo de cosas son muy importantes. Y una cosa que es importante en la entrevista, sean sinceros, porque tiene patas cortas. Poner en el currículum que sabés inglés avanzado, después te empiezan a entrevistar en inglés y no sabés, no está bueno. O que lideraste equipos enormes y después eso se sabe en dos minutos y puede ser muy malo para la entrevista, ¿no?

—Pato, a lo largo de tu carrera estuviste rodeada de muchísimos emprendedores. Vos misma lo sos. ¿Creés que hay una mentalidad o algún rasgo en común entre los emprendedores con los que te relacionaste o trabajaste?
—Sí, primero que se arriesgan, se animan. Creo que el emprendedor, y en Argentina ni hablar, hay que arriesgarse, hay que animarse, hay que saber que podés fracasar. Tu margen de frustración tiene que ser muy alto porque a uno de cada diez, con suerte, le va bien. Otra cosa, saben armar equipos. Yo siento que los mejores emprendedores son gente que sabe elegir, armar equipos y después delegar. Vas a necesitar a alguien, aunque sea tu esposa, tu marido que te ayude al principio, tus hijos, tu familia, pero es muy importante eso. Otra cosa que es importante es que emprender sin una buena idea es muy difícil. Somos muy de copiar y todos ponen cancha de paddle... Es así. La realidad es que lo que tenemos que hacer es pensar algo que sea disruptivo y diferente, y después, por último, conseguir la plata. La gente dice: “Tengo cinco mil dólares y voy a emprender.” Ok, pero te alcanza dos minutos eso. Después, ¿cómo sigue eso? Entonces, salir a conseguir el dinero para que inviertan en vos y crean en vos es también una habilidad muy importante.
—¿Qué sería primero tener una buena capacidad de armado de equipo? ¿Cómo se aprende?
—Alguien que sabe cuáles son sus fortalezas y elige gente que sea diferente a él. Los mejores equipos que trabajé eran realmente heterogéneos, diferentes. Y cuando hablamos de eso no hablo de hombre y mujer, hablo de religión, clase social, edad. Porque cuando vos tomás gente que es igual a vos, piensa igual que vos. Y vos en un startup, en general, incluso para elegir tu socio, necesitás ideas distintas porque hoy está yendo para allá y mañana vas a ir para otro lado. Porque muchos startup que empezaron de una manera terminaron siendo muy diferentes y eso te lo trae tener un equipo distinto a vos. Después tenés que convencerlos de que vayan a trabajar con vos. Me tocó armar una compañía acá en Argentina como gerente general y yo buscaba los mejores talentos del mercado y los traía de una empresa grande a una startup. Y vos le tenés que vender la idea porque te dicen: “¿Yo qué sé si mañana me vas a poder pagar el sueldo?” Porque es verdad. Entonces es muy importante que sepamos convencer o venderle nuestra idea a los que quieran venir a trabajar con nosotros, porque obviamente vos siempre querés el mejor talento. Nosotros siempre tenemos que querer a los mejores. Hay gente que dice: “Esto es lo que lo puedo pagar”. Y no (risas).

—O sea, te parece que la mejor inversión está en el talento siempre.
—Siempre.
—Entrevisté hace poco al fundador de Cabify, que me decía que su frase de cabecera, traducida del inglés, es que la gente que está en el nivel más alto contrata a personas mejores que ellos, y la que no está tan arriba contrata a gente que no es tan buena.
— Y te voy a dejar otra frase: contratá lento, despedí rápido. Porque muchas veces manoteamos. “Contraté a este porque es el primo de mi amiga”. Y la realidad es que si le dedicamos tiempo al proceso de selección y contratamos a la persona correcta para esa empresa, para ese momento, porque hay un montón de variables, esa persona nos va a durar más tiempo. Dedicale tiempo a decidir si es esa persona. Hay empresas donde tenés ocho entrevistas. Hay un comité para elegir.
No es que paso por la calle y lo tomé. Y despedí rápido porque muchas veces damos mucha vuelta para despedir y esa persona después cuando se va nos damos cuenta de que la tendríamos que haber despedido antes. En parte es porque nos cuesta plata, pero también en parte es porque le damos muchas oportunidades a las personas, que está bien darles alguna oportunidad y darle feedback, pero no está bien cuando dejamos una persona que no es la correcta para esa posición, porque eso le hace mal al equipo, le hace mal a la gente que tiene a cargo o a su jefe, a lo que sea. Entonces, hay que despedir cuando hay que despedir.
—Leí un estudio que dice que la gente no decide dónde trabaja poniendo el salario como principal…
—Sí, ni el nombre de la empresa.
—Que tiene mucho más que ver mucho más con el bienestar, el clima que se genera en el entorno laboral…
—El desafío, el líder... Las personas le renuncian a los líderes, no le renuncian a las empresas. Hay empresas que tienen un gran renombre y hay áreas en las que hay rotación y en otras no. Pero sobre todo los jóvenes están buscando un propósito, que lo que hagan los divierta, los desafíe. Yo soy de una generación, o mi papá, que trabajábamos 30 años en la misma compañía, entrábamos y nos quedábamos ahí hasta que un día alguien nos decía: “Ándate a casa”. Eso no está pasando. Los jóvenes hoy tienen una rotación muy alta y es un gran desafío, porque los líderes tienen que mantenerlos motivados y con ganas de quedarse. Las compañías tienen que ser un lugar donde puedan crecer, tienen que estar dándoles proyectos nuevos todo el tiempo. Es muy desafiante liderar gente joven hoy, pero es espectacular porque se priorizan mucho a ellos, saben lo que quieren y la verdad que eso está buenísimo.
—¿Cuál es para vos un gran ejemplo de líder que te ha tocado o trabajar o tal vez lo viste más de lejos, pero que decís: “esta persona tiene un estilo de liderazgo que funciona muy bien”?
—Te puedo mencionar varios, pero uno que muchos conocen acá es Marcos Galperín. Me tocó trabajar con Marcos en el 2004, cuando MercadoLibre eran 200 personas, así que me tocó trabajar bastante cerca. Me parece un gran líder. Otra se llama Cécile Novion, que fue mi jefa en Beat, que es una francesa que vive en Colombia, que es todo lo que está bien. Yo los líderes que vi que son buenos son líderes que primero te empoderan y saben claramente lo que ellos quieren, pero te dejan hacer. También son inspiración para otros. Yo creo que el líder tiene que inspirarte, te tiene que enseñar algo. Y eso a todas las edades. Tenés que mirar para decir: “Sí, quiero trabajar con esa persona”. Y bueno, creo que ellos dos son muy buenos líderes.

—Quiero ponerte dos ejemplos separados. El primero es el de una persona que quiere reinventarse, que también fue tu caso. Tal vez venís desde hace 10 o 15 años encarrilando tu carrera hacia un lado y un día decís: “Creo que no es por acá, salto al vacío”. ¿Qué se hace en esos casos? ¿Cómo se empieza esa exploración?
— Bueno, primero, los que trabajamos en el mundo corporativo tenemos tres opciones. Una es jubilarnos, que llega en algún momento, pero después vamos a tener que vivir 30 años con una jubilación paupérrima. Entonces, más vale que vayamos pensando qué hacemos después o que ahorremos toda la vida. La segunda es que nos vayamos, que decidamos irnos, que es el camino que vos marcás. La tercera es que nos despidan. En cualquiera de las tres situaciones tenemos que pensar qué va a pasar después. ¿Qué hice yo? Sabía que iba a pasar, tenía miedo a dos cosas: perder el apellido de la corpo, que es muy importante para los que lo perdemos, en un momento estamos ahí solitos, nos sentimos solos en el mundo. Y lo segundo es perder la plata a fin de mes, que mucho o poco es con lo que vivís. Lo que hice fue primero pensar cuál era el camino que yo quería hacer. Yo en ese momento no pensaba en redes sociales, pero sí en que quería ser miembro de directorios.
Hice una especialización a los 50 años en Usema y dije: “Esto es lo que quiero hacer”. Y empecé a decirlo. Yo siempre digo, uno tiene que empezar a decir lo que quiere hacer. Porque si la gente no sabe, no puede adivinar que vos querés hacer tal cosa. Por ejemplo, me quiero poner mi cuenta, quiero emprender, quiero hacer un startup, lo que sea. Después, otra cosa que es muy importante es escribirlo. Cuando nosotros escribimos las cosas y hacemos un plan de acción, la probabilidad que se ejecute es mucho más alta que si lo sueño con eso nada más. Otra cosa que es importante es contárselo a muchas personas. Contarlo. Cafecito con un excompañero de laburo, un exjefe, un proveedor. Sentarte y decir: “Che, el año que viene voy a emprender y quiero hacer esto, esto y esto. ¿Qué se te ocurre? ¿Conocés a alguien que le pueda interesar este producto, este servicio?” Y después lo tenés que hacer. Un día se abre la puerta y te tirás del avión, te ponés el paracaídas y te tirás. Y ese momento, obvio, genera adrenalina. Pero lo que yo aprendí en estos casi dos años y pico que me fui del mundo corpo es que, cuando tenés tiempo para hacerlo, aparecen muchas nuevas cosas que ni te imaginaste. O sea, lo de TikTok, que fue de casualidad, doy charlas por todos lados, acabo de sacar un libro. Son cosas que si hubiese estado en algún mundo corpo, no me hubiesen pasado.
—Cuando tomás la decisión de irte, todavía no tenías claro cómo se iba a ver ese nuevo...
—No, sabía que quería ser miembro de directorios, que era ese mi camino. También hice algo de consultoría, pero eso no me gustó. Lo tenía que probar porque uno también prueba cosas y de repente puede no gustarte. Y después, más o menos al año surgió lo de TikTok por mi hija. Sí sabía que quería viajar una vez por mes, que eso lo estoy haciendo hace más de dos años. Esa era como mi meta personal y ahí empecé a generar contenido en redes.
—Es un poco exponerte, empezar a hablar con gente que tal vez sentís que está cerca del mundo al que querés ir, hacer preguntas, investigar…
—Sí, hacerte un plan de acción. Quiero hacer tal cosa, por ahí a veces es: “quiero ponerme un negocio, tengo que encontrar el lugar, definir el nombre y qué voy a vender”. Es un plan de negocio sobre lo que vos querés hacer y definir pasos. Y obviamente, si ustedes deciden irse del mundo corpo, tengan ahorros porque por ahí están uno o dos años hasta que podés llegar a generar guita. No es tan fácil tampoco. Hoy la mayoría de los jóvenes, más del 50%, quiere emprender. Pero no es tan fácil tampoco. No es que un día nos levantamos y listo: “Soy emprendedor”. Hay muchas cosas para tener en cuenta. Y después no todo el mundo puede ser emprendedor, porque tenés que tener un motorcito interno de levantarte todos los días y hacer cosas, que las cosas pasen, que no es como cuando tenés un jefe que te llama y te dice: “Che, ¿por qué no viniste a trabajar? “No tenés eso. Sos vos el que tiene que tener ganas. Y en general, también hay un mito que la gente cree que el que emprende trabaja menos horas... Te diría que no. Laburo mucho más que antes.
—Siempre tenés alguien a quien responder.
— Un cliente, un usuario, un proveedor, alguien siempre lo tenés que ayudar. Vas armando tus equipos, a tus empleados, o sea... Y tampoco es que de un día para otro decís: “Me voy y apago mi TikTok y chau. O dejo de vender el libro”. En general, cuando empezás a emprender, es más fácil bajarse. Yo lideré equipos muy grandes y de repente estaba en casa y era como “tengo que hacer esto que no sé qué es, que no sé ni hacerlo. Ahora ya tengo un equipo, pero al principio me costó estar sola, sin nadie con quien debatir los temas o alguien que te diga: “No, esto que estás haciendo es malísimo”. Uno extraña los equipos, extraña las corporaciones. Para mí el mundo corpo tiene un montón de cosas positivas. La gente cree que... Yo fui muy feliz 30 años. Y me encantó. Me encantó trabajar con equipos, el desafío, conocer otros países. Hay muchas cosas buenas que tiene el mundo corporativo que también son divertidas.

— ¿Por qué creés que hoy los jóvenes quieren todos emprender?
— Primero, porque las redes sociales le vendieron como que era muy fácil, Y no todo lo que brilla es oro en las redes sociales. No todos los que vemos que están en una Ferrari, capaz la alquilan, chicos, no son dueños. Hay muchas cosas que se ven que por ahí no son. Segundo, creo que tampoco tuvieron los mejores ejemplos en sus casas. Por ahí vieron padres que realmente se esforzaron mucho y después un día se quedaron sin trabajo o no les alcanzó o no quieren trabajar 9, 10 u 11 horas.
Entonces esos ejemplos por ahí no les sirvieron. Hay gente que sí, o sea, mis hijas siempre dicen: “Ma, vos trabajaste toda la vida mucho” y no tienen un problema con trabajar. Pero hay otros que no, que creen que el esfuerzo que hicieron los padres fue demasiado para lo que obtuvieron. Entonces, creo que va por ahí. También es verdad, yo siempre lo digo, somos como tres columnas. Está lo personal, lo laboral o lo que hacemos, a lo que nos dedicamos, y después la familia, los afectos. Nosotros somos una generación que nos ocupábamos del laburo y de la familia. Los más jóvenes, es una generación que se ocupa mucho de ustedes, del bienestar, de bienestar mental, físico, todo eso. Y después viene el laburo y la familia. Por eso tienen hijos más grandes o no tienen, deciden no tener o no están en pareja, un montón de cosas. Entonces, es un cambio de prioridades.
— ¿Creés que hoy no hay tanto foco puesto en el trabajo como tal vez en tu generación de verdad?
— En la cantidad de horas, no sé si en el trabajo. No quiero decir que no trabajan bien, quiero decir que trabajan diferente, se prioriza mucho. Yo creo que se priorizan un montón desde qué trabajo elegir, desde cómo hacerlo, de cuántas horas le dedico, si lo quiero hacer en chanclas en Hawái. Todas esas cosas, que en parte también nos las trajo la pandemia, que yo las amo. Yo quiero volver a tener 20 años. Pero la realidad es que sí, creo que el foco cambió. Y también lo que está pasando es que tenemos cuatro generaciones trabajando bajo el mismo techo, que tienen estas expectativas de los trabajos diferentes, formas de comunicar diferentes, formas de ver el liderazgo diferentes y eso es un choque generacional que está pasando. Cuando vos hablás con gente grande, te dicen: “Los chicos no trabajan”. Vos hablás con los jóvenes y te dicen: “A mí no me escuchan”. Esto está pasando en todas las empresas, en todas las organizaciones.

—Si le pudieras recomendar formarse a un joven, ¿qué sería? ¿Qué creés que hoy es fundamental?
— Datos e inteligencia artificial. Más o menos el 70 por ciento de las personas que trabajan en empresas ya usan la inteligencia artificial todos los días. Pero solamente el 5 por ciento de las empresas invierten en inteligencia artificial. Entonces, lo que está pasando hoy es que la gente está usando los datos de la empresa en ChatGPT y en cosas así, un peligro lo que está pasando. Pero sobre todo el usuario va mucho más rápido que las empresas. Eso pasa en muchas cosas. Yo creo que la inteligencia artificial es muy importante, pero para todos los niveles de las organizaciones y los datos, porque cada vez más podemos tomar decisiones con datos muy certeros. Que antes no sabíamos. “Hice tal campaña y vendí bien” y no sabías si había hecho calor o le habías pegado con la campaña. Hoy vos podés, lo sabés, podés saber todo. La cantidad de gente que entra, cuánta gente se queda, en qué momento dropea, de dónde vinieron. Hoy tenés toda la información y saber medir esa información y analizarla es muy importante.
—Para cerrar, ¿cuál es el mensaje que quisieras transmitir? ¿Cuál es el mensaje de tu libro?
— Que se puede hacer todo lo que ustedes quieran, solo se lo tienen que proponer y hacerlo. Creo que una de las cosas más importantes que hice en mi carrera y que sigo haciendo es: hago lo que quiero, cuando quiero, con quien quiero. No significa que todo mi día es perfecto, porque nuestros días son un 80% lindos y un 20% hacemos cosas que no nos gustan, pero realmente que decidan cambiar, que no se queden en un lugar con un jefe tóxico o en una empresa tóxica o en un lugar donde no son felices, porque la vida es una y hay que salir a buscar cosas nuevas, animarse y hacerlo.
Hablémosle a los papás que estén viendo este programa (risas). Me pasa mucho que los chicos me escriben y me dicen: “Estoy estudiando ingeniería porque mi papá quiere que estudie esto”. No lo hagan. Mejor una conversación incómoda con papá ahora antes de fumarse cinco o seis años de una carrera y después decir: “Ahora quiero ser cocinero”. Sean cocineros, comunicadores, periodistas... Sean lo que quieran ser. La realidad es que es muy feo dedicarle ocho, nueve horas al día a algo que no te hace feliz. Y mucha gente lo hace. Entonces, intentemos buscar algo que nos haga felices y después, si ganamos plata, mejor. Todos queremos ganar plata, todos queremos que nos vaya bien. Pero si encima hacemos algo que no nos gusta y no ganamos plata, es el peor de los mundos. Para mí es muy importante elegir algo que te guste. Hay mucha gente que no sabe, que cambia. Conozco mucha gente que cambia tres, cuatro veces de carrera. No pasa nada. Lo importante es que ese camino lo vayan decidiendo ustedes y eligiendo ustedes. Creo que eso también es muy importante.
—Pato, voy a hacerte la última pregunta que les hago a todos los invitados: que nos dejes algo que en el último tiempo te haya sorprendido, te haya llamado la atención; algo a lo que venís dándole vueltas en la cabeza, que te haya conmovido. Puede ser lo que sea que sientas valioso.
—Voy a leer algo que está en mi libro: “Al final del día, lo que decidimos puede dejar huellas. Y si esa huella encima es una pasión, despierta una vocación o simplemente un poco de coraje para seguir, entonces nuestras palabras habrán cumplido su misión”. O sea, hagamos lo que hagamos en redes, escribiendo un libro, liderando equipos, en la empresa, dejémosle algo al otro. Si nosotros lo hacemos por el otro, es mucho mejor lo que vuelve. No seamos egoístas, porque muchas veces en la vida lo somos. Realmente, estemos todo el tiempo pensando cómo ayudamos a los demás y eso va a volver de mil maneras.
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