
El verano despierta la tentación de lanzarse al agua y olvidar el calor en las piscinas públicas. Sin embargo, bajo la superficie cristalina y el aroma tan familiar del cloro, se esconde un enemigo invisible: gérmenes resistentes y riesgos sanitarios que desafían la seguridad aparente.
Lo que muchos asocian con limpieza puede ser, en realidad, la señal de alerta de que algo no está bien en el agua. ¿Qué peligros acechan realmente en las piscinas más concurridas del verano?La respuesta sorprende incluso a quienes creen conocer las reglas básicas de higiene y prevención.
PUBLICIDAD
Gérmenes resistentes y mitos del cloro
El disfrute de las piscinas públicas puede ocultar un riesgo sanitario poco conocido: la presencia de gérmenes resistentes al cloro y la creencia equivocada de que un fuerte olor a este químico significa limpieza.

Expertos como Lisa Cuchara, profesora de Ciencias Biomédicas y especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Quinnipiac, advierten que el agua clara y el aroma penetrante del cloro no aseguran un entorno libre de patógenos. Según The Conversation, comprender estos riesgos y adoptar precauciones resulta esencial para una experiencia segura.
Aunque se confía en el poder desinfectante del cloro, esta seguridad no es absoluta. El cloro elimina numerosos microorganismos presentes en las piscinas públicas, pero su acción ni es instantánea ni garantiza la erradicación de todos los gérmenes. La experta citada por The Conversation detalla que algunos patógenos pueden sobrevivir varios minutos o incluso días en estas instalaciones.
PUBLICIDAD
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), entre 2015 y 2019 se registraron más de 200 brotes relacionados con piscinas públicas en Estados Unidos, afectando a más de 3.600 personas. Estas infecciones abarcan dolencias cutáneas, problemas gastrointestinales, complicaciones respiratorias y otitis. Si bien la mayoría de los casos son leves, existen situaciones que requieren atención médica, según datos citados por los CDC y recogidos por The Conversation.
Los patógenos más frecuentes

Entre los microorganismos más habituales destaca el Cryptosporidium, un parásito capaz de causar diarrea y que resiste al cloro hasta 10 días. Una cantidad minúscula e imperceptible de materia fecal depositada por una persona infectada puede transmitir la infección a decenas de bañistas. Cuchara explicó en The Conversation: “Incluso en una piscina tratada adecuadamente con cloro, algunos patógenos pueden persistir durante minutos o días”.
PUBLICIDAD
Otra amenaza frecuente es la Pseudomonas aeruginosa, responsable de infecciones cutáneas y del llamado “oído de nadador”. Además, virus como el norovirus y el adenovirus logran mantenerse en el agua y provocar molestias gástricas y respiratorias. El riesgo de contagio aumenta con los residuos corporales —sudor, orina, aceites y células cutáneas—, ya que estos reaccionan con el cloro y generan subproductos químicos como las cloraminas.
Contra lo que suele creerse, el olor fuerte a cloro no indica una piscina limpia. Según advierte la especialista, los subproductos, y no el cloro puro, son los responsables del aroma penetrante. Una piscina adecuadamente mantenida debería carecer de ese olor. Cuchara enfatizó en The Conversation: “Una piscina limpia debería estar libre de ese fuerte olor a cloro, así como de cualquier otro olor, por supuesto”.
PUBLICIDAD
Precauciones para evitar infecciones

Para reducir el riesgo de infecciones por agua contaminada, los expertos recomiendan acciones sencillas:
- Ducharse antes de entrar y al salir, empleando al menos un minuto para eliminar residuos y grasas de la piel.
- Evitar bañarse si se presentan síntomas de diarrea, heridas abiertas o después de haber padecido criptosporidiosis, dejando pasar al menos 14 días tras la recuperación.
- No tragar agua de la piscina y acudir al baño con frecuencia, tanto adultos como niños.
- Revisar los pañales de los pequeños cada hora y realizar los cambios en un lugar apartado de la piscina.
- Secar bien los oídos al finalizar el baño para evitar infecciones.
- Cubrir las heridas con vendajes impermeables si es necesario.
Estas recomendaciones, validadas por The Conversation, reducen significativamente las probabilidades de infecciones al utilizar piscinas públicas.
La próxima vez que se perciba un olor intenso a cloro en una piscina pública, conviene recordar que no siempre significa limpieza; podría ser señal de la presencia de contaminantes y subproductos indeseados.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El secreto bajo el hielo de la Antártida: descubren restos de montañas que oxigenaron el planeta y favorecieron la vida animal
El análisis de minerales presentes en sedimentos marinos plantea que antiguas cordilleras aportaron nutrientes clave hace más de 500 millones de años
Kim Kardashian impactó en la Semana de la Moda de Londres: transparencias y detalles de cuero
La empresaria sorprendió con una creación personalizada de Ludovic de Saint Sernin, de corte sirena y tejido semitransparente

Receta de budín de pan sin baño maría, rápida y fácil
Con leche, huevos y caramelo, esta versión se hornea directamente durante 50 minutos y queda tierna. El paso a paso de la preparación

Receta de tarta de pollo y puerro, rápida y fácil
Con una cubierta dorada y un interior suave, esta preparación permite resolver el almuerzo o la cena sin complicaciones

El legado de Frida Kahlo vuelve a la moda entre color, identidad y tradición
Encabezada por Elina Costantini, la cuarta edición de la Semana de la Alta Costura (SAC) reunió en el Malba propuestas basadas en el universo visual de la artista mexicana



