
La monogamia en humanos no es una invención cultural reciente, sino una estrategia evolutiva vinculada a la supervivencia de las crías. Según un reportaje de BBC Mundo, la bióloga Kit Opie explicó que, frente al riesgo de infanticidio en sistemas polígamos primitivos, la exclusividad de pareja ofreció protección y mayor inversión paterna.
En especies como los gorilas, el sistema polígamo donde un macho dominante se aparea con varias hembras implica un elevado costo: el infanticidio. Opie explicó al medio que este comportamiento forzaba a las hembras a volver a ser fértiles, exponiendo a las crías a un grave riesgo.
PUBLICIDAD
Por el contrario, chimpancés y bonobos emplean tácticas reproductivas que disimulan la paternidad mediante múltiples apareamientos, disminuyendo el riesgo para sus crías. Los primeros humanos podrían haber seguido un modelo similar hasta que, hace unos dos millones de años, un cambio climático en el África subsahariana transformó las dinámicas sociales.
La formación de sabana abierta y la necesidad de vivir en grupos grandes para defenderse de los depredadores impulsaron un cambio radical. El tamaño del cerebro humano aumentó, y con él, el tiempo requerido para la lactancia y el cuidado de los hijos. Según Opie, la monogamia emergió como una solución adaptativa: una madre necesitaba la ayuda estable de un compañero para asegurar la supervivencia de su descendencia.
PUBLICIDAD

Cerebros, vínculos y límites de la exclusividad
Aunque surgió como estrategia evolutiva, la monogamia humana no es una regla inflexible. Algunas especies, como los gibones, muestran monogamia estricta, pero viven en entornos aislados que facilitan el control del apareamiento.
En cambio, los humanos, integrados en comunidades complejas, enfrentan mayores dificultades para sostener relaciones exclusivas. “Es mucho más difícil controlar eso, ver si la pareja es infiel o no”, indicó Opie a BBC Mundo.
PUBLICIDAD
Desde la neurociencia, el apego monógamo también tiene raíces químicas. Sarah Blumenthal, investigadora de la Universidad Emory, estudia a los topillos de pradera, conocidos por mantener vínculos de pareja duraderos. Según explicó, estos roedores presentan altos niveles de receptores de oxitocina en los centros de recompensa del cerebro.
Esta hormona, liberada durante el contacto físico, es clave para la formación del vínculo. Suprimir su señalización impide que los topillos generen lazos duraderos, un fenómeno que también se observa, en cierta medida, en los humanos.
PUBLICIDAD
La dopamina, asociada a la recompensa y la novedad, también interviene. Durante las fases iniciales del enamoramiento, esta sustancia estimula la atracción. Pero a medida que el vínculo se consolida, su dinámica cerebral cambia, alterando la forma en que las personas perciben la relación.

Modelos alternativos: entre la necesidad y la elección
A pesar de su base evolutiva, la monogamia nunca fue una norma universal. Katie Starkweather, antropóloga de la Universidad de Illinois, documentó más de 50 casos de poliandria —una mujer con varios esposos— en comunidades de Asia, África y América.
PUBLICIDAD
En declaraciones a BBC Mundo, la experta señaló que esta práctica ofrecía beneficios económicos y genéticos. En contextos de alta mortalidad o de largos periodos de ausencia del compañero principal, tener más de una pareja garantizaba seguridad y diversidad genética para los hijos.
Aunque más extendida, la poliginia —un hombre con varias esposas— también impone exigencias. Starkweather subrayó que mantener relaciones múltiples implica una alta inversión emocional y de recursos, lo que convierte a la monogamia en una opción más viable para la mayoría de las personas.
PUBLICIDAD
Poliamor y desafíos contemporáneos
En la actualidad, muchas personas exploran relaciones no monógamas consensuadas, como el poliamor. Alina, una mujer rumana residente en Londres, relató a BBC Mundo cómo, tras una relación monógama insatisfactoria, decidió abrirse a nuevos vínculos. Aunque reconoce que los celos pueden ser intensos, destaca que la honestidad es clave para gestionarlos.
Tanto Alina como su pareja coinciden en que lo más complejo no es la exclusividad, sino el tiempo y esfuerzo que requiere mantener vínculos sanos con varias personas. Aun así, afirman que estas experiencias los fortalecieron como pareja. “No hay reglas predefinidas”, afirma ella. “Eso te obliga a tener conversaciones que de otro modo no tendrías”.
PUBLICIDAD

Adaptación, no destino
La pregunta sobre si los humanos son monógamos por naturaleza no tiene una única respuesta. Según concluye BBC Mundo, la evolución humana está marcada por la flexibilidad.
Para algunos, las relaciones abiertas ofrecen libertad emocional; para otros, la monogamia continúa siendo una forma eficaz de compromiso.
“Vivimos en todo tipo de entornos del planeta, y eso se debe a nuestra flexibilidad y comportamiento”, afirmó Starkweather. Más que una condición fija, la monogamia es una adaptación histórica, modelada por la supervivencia y la cultura. Y como tal, está sujeta a evolución.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Siete cambios de iluminación que “ganan centímetros” en cualquier casa pequeña
Desde aprovechar la luz natural hasta elegir la temperatura de color correcta para cada ambiente, los recursos que recomiendan los diseñadores de interiores no requieren obras ni grandes inversiones

La OMS advirtió sobre la rápida expansión del brote de ébola en el Congo: ya es el tercero más grande registrado
El organismo emitió una señal de alarma por el aumento de contagios vinculados a fuentes desconocidas, lo que dificulta el control y demanda acciones urgentes
Cuál es el potencial impacto del sharenting en la identidad digital de los hijos
Cada foto publicada desde el primer mes de vida suma datos a un perfil que puede derivar en consecuencias imprevisibles para su adolescencia y vida adulta, según advierten expertos. Qué tener en cuenta

¿Microplásticos en el corazón? Un estudio revela su alta presencia en pacientes con infarto
Científicos de Italia, Mónaco y Estados Unidos compararon distintos perfiles cardíacos. Por qué los fragmentos plásticos se asociaron con enfermedad coronaria obstructiva, aunque la relación de causalidad aún no está demostrada

Hallan una nueva especie de molusco gigante que vivió en Neuquén hace 185 millones de años
Un equipo del CONICET identificó restos fósiles únicos en la Patagonia argentina, lo que permitió reconstruir detalles sobre antiguos ecosistemas marinos


