
Animarse a hablar en la cama es hacer uso de un recurso valioso que bien merece ser tenido en cuenta, siempre y cuando, exista acuerdo entre las partes. El consenso siempre ha sido fundamental, sin embargo, hoy día adquiere más relevancia: “decir si” o decir no” es condición para que el juego erótico se frene o avance por otros rumbo. Las parejas están aprendiendo a disfrutar del sexo sin obligarse a hacer lo que no desean.
El lenguaje en boca de ellas
Y fueron las mujeres las que comenzaron a decir, a expresar las sensaciones y sentimientos, primero con vergüenza, luego con libertad y audacia.
Por otro lado, los hombres tuvieron que adaptarse a los cambios y aceptar que las mujeres podían demandar ternura y pasión desenfrenada. Hablar en la cama posee, entonces, el doble efecto en la boca de las damas: estimula los sentidos y representa un acto de congruencia con sus deseos: siento y digo.

Hablar sin cansar
En el sexo es el cuerpo el que habla, tiene el protagonismo supremo. Todo lo que se diga debe acompañar en forma equilibrada el accionar erótico.
La deconstrucción en la cama
Nadie nació con un manual de sexo bajo el brazo, se fue aprendiendo con la experiencia y por la influencia del entorno. La Educación Sexual Integral (ESI) acerca un conocimiento amplio y profundo sobre sexualidad, sin embargo en muchos lugares se le ofrece resistencia por las normativas sociales, culturales y religiosas.

Cuidadosos, no temerosos
“Cómo le digo que no le puedo seguir el ritmo de su deseo sexual”, “No me gusta terminar en esa pose, pero si a él le gusta…”, “Ella no se excita como otras mujeres cuando llegan al orgasmo, para mí que finge”. Estas y otras tantas frases dan cuenta de los desacuerdos que existen en el encuentro sexual, sin poder hablarlas, sin poder decir qué hacer para estar mejor y que ambos estén satisfechos.
Acabar para continuar
Después del orgasmo comienza otra etapa: los cuerpos se relajan, las palabras vuelven al marco de lo cotidiano.

Sin embargo, prolongar el acto con abrazos, ternura, comentando cómo se sintieron y cómo se sienten ahora, suele ser muy reconfortante y hasta el preámbulo para un nuevo encuentro sexual.
Hay parejas que se quejan —y con razón— de lo poco que se habla después del orgasmo, como si todo terminara con el gemido del clímax, y “chau, andate o a dormir”.
*Walter Ghedin, (MN 74.794), es médico psiquiatra y sexólogo
Últimas Noticias
Jennifer Lawrence y Kim Kardashian, en modo pijama por Nueva York: batas de terciopelo, gafas futuristas y mucha complicidad
Las actrices abandonaron un hotel de Manhattan con un atuendo coordinado que combinó prendas de descanso, accesorios deportivos y una actitud relajada ante los fotógrafos. La salida se volvió viral

Julie Andrews revela el hábito que ayuda a mantener el cerebro activo a los 91 años
La protagonista de “La novicia rebelde” combina escritura, lectura y aprendizaje continuo, actividades vinculadas en estudios con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia

Por qué algunas zonas de la espalda son más vulnerables al desgaste, según un estudio
Científicos europeos analizaron cómo los discos de la columna distribuyen las cargas diarias y detectaron áreas con mayor exposición al deterioro asociado al paso del tiempo

¿Una reina detrás de la conquista romana de Britania? Las monedas que cuestionan la identidad de Verica
El análisis de inscripciones e imágenes grabadas en piezas de hace casi 2.000 años propone una nueva lectura sobre la dirigente que acudió a Roma tras ser desplazada por rivales locales

Fuerza no es lo mismo que potencia: el factor vinculado con una mejor movilidad después de los 60 años
Investigaciones en adultos mayores sugieren que subir cargas con rapidez y descenderlas de manera controlada favorece la autonomía en actividades cotidianas y puede complementar las rutinas de equilibrio


