Un síntoma no debe ser subestimado ni ignorado. En realidad, un síntoma no es meramente un malestar físico, sino más bien una valiosa señal que nuestro cuerpo nos envía para indicarnos que algo no está funcionando correctamente.
Sea cual sea la señal, puede ser una cefalea, dolor de espalda, acidez gástrica, cansancio, insomnio, nerviosismo o dolor abdominal, no debemos tomarlos a la ligera.
A pesar de que comúnmente los denominemos síntomas, es importante entender que son la forma en que nuestro cuerpo nos comunica información valiosa.

En lugar de apagar estas señales, debemos estar atentos a ellas. No deberíamos acostumbrarnos a los síntomas ni relegarlos a un segundo plano. Nuestro cuerpo siempre nos habla a través de estas señales de una manera sutil, casi susurrante. Si optamos por ignorarlas, es posible que se intensifiquen y se vuelvan más evidentes.
Si uno no escucha por un tiempo, el cuerpo nos va a hablar en voz normal. Y si seguimos sin escucharlo, nos va a terminar gritando. Ignorar estas advertencias puede tener consecuencias negativas para nuestra salud a largo plazo.
Estas señales son más difíciles cuando están asociadas al estrés, porque eso al estrés se lo denomina un gran simulador. Uno puede tener taquicardia, acidez de estómago, insomnio, dolores de cabeza, alteraciones de la concentración mental, pérdida de memoria, hasta puede empeorar su carácter.

Un síntoma es, en esencia, información valiosa que nuestro cuerpo nos brinda. La medicina debe ser vista desde una perspectiva preventiva en lugar de reactiva. No debemos permitir que los síntomas se conviertan en parte de nuestra rutina diaria, no debemos naturalizar los síntomas.
En cambio, debemos buscar entender su origen. Cada síntoma es una pieza del rompecabezas de nuestra salud, y al ignorarlos, estamos dejando incompleto ese puzzle.
Nuestro cuerpo es sabio y siempre nos envía señales cuando algo no está funcionando correctamente. Al escuchar y responder a estas señales a tiempo, podemos prevenir problemas de salud más graves en el futuro.

La percepción personal de los síntomas, por tanto, podría considerarse el primer paso hacia una auto-conciencia de la salud. Usted es el médico que tiene más cerca: conocer los síntomas es reparar en la información que el cuerpo nos envía.
Y cuando las señales se vuelven evidentes y se mantienen en el tiempo, es importante consultar a un profesional de la salud, para saber el origen de eso que el cuerpo nos está comunicando.
* El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Y es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario.” (Ed. Planeta, 2019), entre otros.
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