A horas de que Bad Bunny vuelva a presentarse en la Argentina con tres estadios River Plate agotados, quien decidió mirar hacia atrás fue Maxi El Brother. El productor compartió en sus redes sociales imágenes inéditas y recuerdos de aquella primera gira de 2017 que hoy adquiere un valor casi simbólico. “No fue el Super Bowl… pero algo es algo. Año 2017”, escribió junto a un video de uno de los shows en el conurbano bonaerense, cuando Benito Antonio Martínez Ocasio todavía no era la figura global que hoy encabeza rankings y protagonizó el show de medio tiempo del Super Bowl 2026.
En otra historia, el productor de eventos Luis Perdomo mostró una toalla bordada con la inscripción “Bad Bunny Argentina Tour 2017” y agregó una frase que resumió el espíritu de aquella etapa: “Siempre agradecido. Tesoros que guardo de los artistas que presenté”. También publicó imágenes del escenario repleto de celulares encendidos y del detrás de escena, con el equipo reunido y camisetas que hoy son parte de la iconografía inicial del artista.
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La historia argentina de Bad Bunny comenzó en junio de 2017, cuando el trap latino apenas empezaba a consolidarse en la región. Con 23 años y sin haber lanzado todavía su primer álbum, el puertorriqueño aterrizó en Buenos Aires para una gira que, vista en perspectiva, fue tan intensa como estratégica. En apenas cuatro días realizó 13 presentaciones en distintos puntos de la Capital Federal y el conurbano bonaerense.
Uno de los momentos más recordados fue su paso por Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, el 16 de junio de ese año, en el marco de la fiesta Dreamland. Vestido con la camiseta de la Selección Argentina y acompañado únicamente por un DJ, un corista y su equipo de seguridad, se presentó ante miles de jóvenes que ya coreaban canciones como “Me acostumbré”, “Si tu novio te deja sola”, “Soy peor” y “Diles”, temas que en ese entonces circulaban con fuerza en plataformas digitales y redes sociales.
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Pero aquella visita no se limitó a un solo escenario. El circuito incluyó fechas en Teatro Colonial (Avellaneda), Enigma Club (Quilmes), Black Cream (Palermo), Museum, Jesse James (Isidro Casanova), Kory Megadisco (Pompeya), Puerto Rico Disco (Congreso), Ruta Bacalao (La Plata) y El Bosque, entre otros espacios. Un recorrido que replicaba el esquema tradicional de la cumbia y el reguetón en Argentina, pero que comenzaba a adaptarse al nuevo fenómeno del trap.
En ese momento, el formato respondía a una lógica distinta a la de las grandes giras actuales: shows de alrededor de 20 minutos, repertorio en constante crecimiento y una puesta en escena mucho más simple que la de sus espectáculos actuales. La apuesta, sin embargo, era clara: medir convocatoria, consolidar público y sembrar una relación con la audiencia local.
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Las publicaciones recientes de Maxi El Brother también reavivaron otro detalle que hoy circula con tono de récord insólito: Bad Bunny es el primer artista en haberse presentado tanto en Pinar de Rocha como en el show de medio tiempo del Super Bowl. Una combinación que se volvió meme en redes sociales y que sintetiza el recorrido de un artista que pasó de los boliches del conurbano al evento deportivo más visto del planeta.
En 2018 regresó al país para presentarse en el Luna Park ante más de ocho mil personas por noche, confirmando que aquella primera gira había funcionado como plataforma de crecimiento. Nueve años después, con un Grammy a disco del año, récords globales de reproducciones y una carrera consolidada, el vínculo con la Argentina se mantiene intacto.
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“Construir. Siempre se trató de eso. Seguimos con el plan del día 1”, escribió Maxi El Brother en otra de sus publicaciones. Las imágenes del 2017, hoy rescatadas de archivos personales, no solo muestran un momento fundacional del artista en el país, sino también el contraste entre aquellos escenarios del conurbano y los tres estadios River que lo esperan ahora.
Del salón Arena de un boliche de Ramos Mejía al Levi’s Stadium de California. De giras por discotecas a encabezar el espectáculo más visto del mundo. Antes de convertirse en un fenómeno global, Bad Bunny recorrió escenarios argentinos que hoy forman parte de su historia. Y, a juzgar por la expectativa que generan sus nuevas presentaciones, ese primer capítulo local sigue teniendo un lugar especial en la memoria de sus seguidores.
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