Luis Laplace, un arquitecto argentino que triunfa en París
Luis Laplace, un arquitecto argentino que triunfa en París

Hay arquitecturas capaces de ser cómplices del arte. Esa connivencia puede ser el mayor talento de Luis Laplace, un arquitecto argentino que en el arte busca un reflejo para sus ideas.

Laplace recibe a Infobae en el atelier que tiene junto a su socio y pareja el francés Christophe Comoy. Un “taller”, que así le gusta presentar, está diseñado en un elegante edificio haussmaniano ubicado frente a la charmante Place Saint-Georges en París. Desde allí describe cómo las técnicas, los conceptos, las mixturas y hasta las intenciones estéticas se pueden utilizar como soporte del arte. Y hacerlo con sutileza, reconoce a los 50 años, permite que su marca se distinga entre colegas y clientes.

Nació en Buenos Aires pero su historia se cimienta en Don Torcuato. Allí, la primera influencia que reconoce es la de su abuelo Roberto “Pipo” Laplace. Un luchador incansable que abogó por la aviación civil en la Argentina y que fue el creador del Aeropuerto Internacional “Don Torcuato”.

Hauser & Wirth – Somerset, Reino Unido
Hauser & Wirth – Somerset, Reino Unido

“Mi abuelo creó un aeropuerto en tierras que eran consideradas inundables, donde otros creían que no iba a poder lograrse”. Así confiesa lo que muchos en su familia tampoco veían en él. Soñaba de adolescente estudiar cine: “Quería ser cineasta. Fue mi padre el que me convenció por desistir de esa carrera. Creía que no era para mí, pienso que por miedo”, reflexiona.

Cuando finalizó los estudios de arquitectura en la Universidad de Belgrano comenzó con trabajos de reforma y restauración. “Les arruiné la casa a muchos amigos con arreglos de baños, oficinas y cocinas. Cosas mal hechas”, repasa y ríe. “Con un amigo nos pasábamos horas en visitas de obras para reformar solo un baño”.

Luego de esos erráticos intentos viajó por primera vez a Nueva York. Lo hizo poco tiempo después de montar un restaurante en Don Torcuato, junto a quien hoy es una celebridad de la cocina, Paula Carosella. Si bien esa visita no duró más de 15 días, fue suficiente para comprender que haber abierto el restaurante había sido, como él mismo reconoce, el gran error de su vida. No obstante volvió, hizo del restaurante Zulu un éxito, tanto que le permitió hacerse de un capital para sobrevivir los primeros tiempos en Nueva York a fines de los años 90.

Museum Chillida-Leku
Museum Chillida-Leku

Hiperquinético, un tanto obsesivo, nunca para. Así se define y lo refrendan aquellos que lo rodean. “Incansable” es la cualidad que destacan sus clientes. No cree en el azar, ni en la suerte. Sin embargo a poco de instalarse en Manhattan conoció por casualidad a un colega en el Battery Park de la gran manzana. “Tenían un proyecto en Buenos Aires y de esa charla surgió un ofrecimiento de trabajo”, cuenta.

La propuesta lo unió nada menos que al estudio de la arquitecta alemana Annabelle Selldorf, considerada la reina de los espacios de exhibición o espacios blancos, dueña de un portfolio de obras que logra hacer palidecer a competidores. Proyectos como la galería de David Zwirner en el rascacielos H Queen’s en Hong Kong o galerías para Hauser & Wirth, sólo por citar un par. Actualmente, además de buenos amigos, Laplace reconoce: "Le debo mucho”.

Sin embargo, fueron los ataques terroristas a las Torres Gemelas y una pérdida familiar de su pareja que lo orientaron primero a Mallorca, para finalmente recalar en París, donde hace base desde 2004. La visión racional, ordenada y financiera de su pareja Christophe sumó definitivamente para que la agencia Laplace pronto atraiga la atención y hoy esté formada por algo más de una veintena de profesionales de distintas nacionalidades.

Private Collectors Residence Avenue Foch, París
Private Collectors Residence Avenue Foch, París

Arquitecto de sutilezas

No es común que la arquitectura sea un disparador para el arte. Es lo que busca la creatividad de Laplace. Cuando habla de sus trabajos, se refiere a ellos como un esfuerzo colectivo que une a la arquitectura, la decoración, la restauración y el diseño de muebles, luminarias y objetos. “A veces somos como artesanos del espacio”, detalla. “Cuando concebimos un proyecto para un cliente, entendemos su aspiración funcionalmente y ellos reconocen nuestra visión internacional”.

Su estilo personal, sensible y respetuoso de lo contextual lo llevan a decir que en cada proyecto “logran concretar historias”. Uno de los ejemplos puede ser el proyecto “Casa Michelena” en Morelia, México, que además de una casa con estilo barroco hispano, se completó con una panadería, una librería y un bar, que como si fuera una bella narración, fueran capaces de devolver el alma y la memoria a ese pueblo.

En su agenda, además de requerimientos en muchos países, tiene apellidos con demandas de trabajos de mucho prestigio. Obras para la fotógrafa Cindy Sherman, el bajista de U2 Adam Clayton, o la residencia privada de Ursula Hauser, cofundadora de la galería Hauser & Wirth. El excéntrico Friedrich Christian Flick o Mick, como se lo conoce, heredero de Mercedes Benz, también puede mencionarse entre la lista.

Durslade Farmhouse
Durslade Farmhouse

En la actualidad sus proyectos alcanzan las portadas de revistas como AD (Arquitectura y Diseño), en sus ediciones de Estados Unidos, España o Francia; en Elle Decoration; o en Interior Design Russia, además de diarios como Le Monde de Francia o El País de España.

Hace poco, consultado por la prensa francesa sobre la restauración de la Catedral de Notre Dame de París, se animó a hablar de cierta y “lamentable negligencia”. Para Infobae se explaya y agrega que “la estructura de madera de bosques primarios con la que fue hecha es irrecuperable” y acompaña la idea “de no hacer lo mismo, aunque debe mantenerse su espiritualidad”.

Cuando se le pregunta por Buenos Aires, contesta con nostalgia. Su barrio, el tango que se le vienen a la memoria. En su creatividad se impregna ese cosmopolitismo de la urbanidad porteña con rasgos del multiculturalismo migratorio. Eso lo hace tener esa visión ecléctica. “Imagino una bodega en Mendoza, o una colección privada de arte en mi país, una obra más escultural que funcional”, expresa con determinación por sus deseos próximos a concretarse en la Argentina.

Atelier Laplace
Atelier Laplace

Finalmente contesta sobre el éxito. “Me siento exitoso porque hago lo que me gusta. Porque puedo elegir los proyectos. Hoy la elección es mutua”, explica. Sin embargo cuando se le consulta acerca de la clave de ese éxito, tiene una respuesta menos sutil que su estilo: “Soy un ‘currante’ como dicen los españoles, un trabajador en demasía. Ahí está mi éxito, en mi casi obsesiva dedicación por el trabajo”. Y con eso cierra la entrevista.

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