"En 2017 me dijeron que Antonio tenía un trastorno en el lenguaje que lo involucraría dentro del espectro autista. Lo conté recién a fines del 2018 cuando me di cuenta a través de un curso que da Alexia Rattazzi que el 80% de la ayuda está en casa", contó en comunicación telefónica con Infobae la periodista María Julia Oliván luego de que el viernes publicara una serie de posteos relatando la evolución de su pequeño hijo "Tony".

Lo que María Julia Oliván está haciendo es temporario. En el caso de Antonio el trastorno es el lenguaje, pero como todo en la vida puede cambiar. La periodista hizo un curso de PANAACEA y supo superar la tristeza de aquel diagnóstico del 2017 con la "la familia azul".

"A mí que nadie me hable de suerte o de mala suerte porque yo no creo en eso. Yo creo en el trabajo, en eso de 'Al que madruga Dios lo ayuda'", escribió en una de sus publicaciones la periodista y conductora argentina. En noviembre de 2018 abandonó el programa de Intratables para dedicarse de lleno a su hijo, que si bien todavía no recibió un diagnóstico, sus problemas podrían encuadrarse dentro del trastorno del espectro autista (TEA).

Desde entonces dio a conocer cada uno de los pequeños grandes logros diarios de Antonio a través de sus redes sociales: volvió a comer naranjas, algo simple para cualquier bebé pero que en este caso se transforma en un paso importante y muy gratificante; su primer día de jardín con una acompañante y la primera vez que "Tony" comió pan con queso untable.

"Mi idea con los videos de Instagram es ir contando lo que aprendo. Ir difundiendo y ayudar con lo que también me van ayudando los terapeutas de Antonio e ir ayudando y apoyar a la familia azul (como llaman a los que tienen hijos con autismo)", agregó la periodista en diálogo con este medio.

María Julia agregó, "más allá que capaz me digan que mi hijo no tiene autismo, mi objetivo es ir contando el proceso. Entregando herramientas, mostrando emprendedores y cosas que le sirvan a todos. Nuestros hijos tienen dificultades sensoriales. A veces algunos chicos hacen movimientos raros, otros no hablan. Trabajamos para eso. Publico videos para que ser diferente no sea una tortura y que en nuestra sociedad no sean expulsados. Nuestro sistema cultural no está preparado, ojalá haya un cambio".

"Hoy, después de casi dos meses de llevar todas las semanas a las sesiones de TO (Terapia Ocupacional) exprimidora, naranja, durazno, yogur, banana, pan lactal, casancrem y miel… tal como me pedía la genia de @soniareij y ella, llevando batidora para licuados que nunca tomó Antonio y hoy hasta zapallitos revueltos con huevo de su casa; este mediodía #Tony comió por primera vez pan con queso crema", relató Oliván, junto a un video del niño hamacándose mientras experimenta con este nuevo alimento.

“Tener esta condición es percibir el mundo de una manera diferente y no necesariamente es tener una discapacidad, como se la está catalogando en nuestro país. Por lo general el 70% de los chicos que tienen TEA, aun los que no hablan, tienen un nivel cognitivo normal y algunos, incluso, superior. Todo lo que hago, Antonio sé que lo entiende”

Con anterioridad, la madre del pequeño había explicado que su satisfacción tenía que ver con que los niños con condición del espectro autista (CEA) -como está comenzando a llamarse al oficialmente conocido como trastorno del espectro autista (TEA)- tienden a hacer "rígidas sus costumbres alimenticias" y que "lograr eso es un desafío constante".

"Muchas cosas nos cuestan el doble de trabajo y el futuro de nuestros hijitos depende en gran parte de nuestra capacidad de darle batalla -sin caer- al desafío que tenemos por delante. Con nuestra fe en alto con la mirada en nuestros hijos porque nosotras no podemos darnos el lujo de estar en otra, de boludear y no prestarle atención a los nenes porque en eso nos va el todo", añadió.

“Entre todos podemos crear la torre.. y una sociedad mejor.  Se viene la marea azul 2 de abril”, escribe María Julia Oliván en su Instagram haciendo eco a un evento para padres con niños con TEA
“Entre todos podemos crear la torre.. y una sociedad mejor.  Se viene la marea azul 2 de abril”, escribe María Julia Oliván en su Instagram haciendo eco a un evento para padres con niños con TEA

Sobre la importancia de la Terapia Cognitivo Conductual escribió: "A veces nuestros nenes saben muchas palabras pero tienen el desafío de identificar cómo incorporarlas al círculo de la comunicación con un otro. Ahí -entre otros muchos objetivos que se pueden plantear- es muy importante el #TCC".

"Hoy #Antonio arrancó sala de 3 con acompañante. Cuando el colegio me dijo que la necesitaba no fue fácil.. me dolió entenderlo pero ahora sé que es lo mejor para su continuo avance. Hoy, por el inicio de clases, hubo un show -la que habla de fondo es Pili, la bella amiga de Tony que ama sus rulos- '¿Por qué Antonio riega las plantas?, ¿por qué no está sentado?', preguntó con lucidez. Yo, nerviosa, lo miraba y lo grababa… 'Es largo de explicar', le dije a Pili", relató acerca del primer día de escuela del pequeño.

Consultada por Infobae sobre si había recibido alguna devolución de las maestras de los compañeros de Antonio dijo: "En el jardín de Antonio me dicen que es muy dulce y amoroso. Este es el segundo año que va. Es el primero que va con maestra integradora". Y entre risas, ya finalizando la charla, María Julia agregó, "Al parecer, Tony tiene una novia. Le muestro una foto y le da besos al celular".

María Julia Oliván y Antonio, felices por los logros que su pequeño da cada día
María Julia Oliván y Antonio, felices por los logros que su pequeño da cada día

"Mi nene -continuó- no le estaba prestando atención a la historia de la música que planteaban las payasas, mi hijo no permanecía como los demás toda la hora sentado siguiendo las consignas… Pero ¿saben qué? Además de payasos y música, en el fondo del telón había unas plantitas que él supuso que eran de verdad. Y a las plantas se las riega para que crezcan fuertes y hermosas. Como a los hijos, ¿no? Así que mientras los amiguitos disfrutaban, él se quedó en el frente viendo dónde sentirse cómodo en la búsqueda constante de su espacio y de su tiempo, que es diferente al de los demás. Vio la planta y la regó. En medio del cansancio y el abatimiento de las terapias y de explicar mil veces cómo es mi hijo, Antonio me tapó la boca. Alimentó mi esperanza como a la planta rosa, ésa que estaba debajo del teatro de títeres. Y me recordó que ser distinto puede ser muy poético e inspirador".

Oliván asegura que el trabajo es arduo, pero que la tenacidad vence a la supuesta "suerte". En sus posteos busca inspirar a padres y madres de la llamada familia azul con lo que considera su frase de cabecera: "El trabajo es invencible, amigos, porque lo que cuesta mucho, en esta carrera vale oro".

“Domingo en la quinta de los abuelos”, escribió la periodista en su instagram.
“Domingo en la quinta de los abuelos”, escribió la periodista en su instagram.

Con 63 mil seguidores en su cuenta de Instagram, Oliván dijo: "Recibo semanalmente más de 2.000 mensajes privados de personas que me cuentan que les cuesta a sus hijos la inclusión en la escuela y lamentablemente es un sistema que no está preparado para convivir con eso. Hay que romper el mito del autismo, nuestra sociedad es muy dura y son expulsados, de ella". En diálogo con Infobae, añadió: "Para que la escuela sea inclusiva primero la sociedad tiene que sacarse los prejuicios y animarse a incluir a las personas con TEA, ojalá haya un cambio".

En Twitter, la periodista Florencia Etcheves también lo compartió para sus seguidores. "Lo que está haciendo @mjolivan en su IG, contando el trabajo con su hijo, informando a los que no sabemos muy bien lo que es el espectro autista y la familia azul y la garra que le pasa a otros papás y mamás es deslumbrante. Pocas veces tan bien usada una red social".

Tony cuando era más chiquito y María Julia de vacaciones en la playa
Tony cuando era más chiquito y María Julia de vacaciones en la playa

Por último, Oliván relató una historia que vivió en una plaza junto a Tony. "Había un grupo de nenes jugando al fútbol y lo estaban agrediendo. El nene era autista no verbal, él escuchaba todo pero no les hablaba. Se acerca el papá y les dice, 'él no va a  jugar, no le interesa'".

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