Los 10 mejores vinos para el 25 de mayo (Shutterstock)
Los 10 mejores vinos para el 25 de mayo (Shutterstock)

Por Fabricio Portelli

Hay diversas maneras de celebrar el 25 de mayo, pero sin dudas la tradición de comer en familia o con amigos es las que más se impone. Para lograr que el centro de atención se lo lleve la patria, todo menú debe ser pensado alrededor de las costumbres de la época del Cabildo Abierto. Sirviendo las comidas y los postres que comían los próceres que forjaron la nación se revalorizan las tradiciones argentinas. Y si bien las recetas se pueden recrear, los vinos de hoy son muy diferentes (por suerte) a los del siglo XIX. No obstante, y pensando en cada uno de los platos, se pueden elegir vinos que más allá de los maridajes, resalten más las costumbres argentinas.

Menú patrio y familiar

Por la época del año se imponen los guisos, aunque las carnes a la parrilla suele ser la preferencia de la mayoría. Una propuesta bien argentina comienza con una picada criolla (chorizos y quesos de campo, aceitunas y pan casero). Es el comienzo, y como tal hay que servir algo fresco. Puede ser un vino blanco o un rosado.

El blanco más argentino sin dudas es el Torrontés, autóctono y fragante, de aromas y sabores intensos. Otra opción es un Pedro Giménez, un blanco a base de la uva más plantada del país, que hasta hace poco solo se usaba para vinos comunes. Ya hay varios que se vinifican como los buenos blancos y resultan atractivos y con buen cuerpo.

Si es un rosado servir uno del año 2017 y a base de Malbec, por ser el cepaje emblema. Buscar uno de aspecto bien tenue (las botellas son transparentes) y liviano (no más de 13 grados de alcohol) porque no debe ser protagonista sino acompañar el momento agradando sin llamar la atención.

Cualquiera de estos vinos también acompaña las empanadas que muchos prefieren servir de entrada.

(iStock)
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Los más entusiastas (y nacionalistas) se animan a servir humita al plato, humita en chala o tamales. Todas estas preparaciones regionales se lucen más con un blanco fresco pero de buen cuerpo, como un Semillón. Un cepaje de origen francés pero bastante protagonista de los viejos buenos blancos nacionales cuando nadie preguntaba el nombre de la uva, y que está pasando por un gran momento gracias al redescubrimiento de varios enólogos.

Una vez en la mesa, todos van a compartir el plato principal, es ahí donde se impone el locro por sobre el guiso de lentejas y la carbonada. Es momento de servir otro vino: un tinto. Pero no debe ser un vino pesado, con cuerpo; más bien un tinto ligero que se pueda servir algo fresco y que posea texturas incipientes. Los nuevos ejemplares de Criolla van muy bien con estos guisados, porque si bien no son tan expresivos, poseen carácter y la estructura ideal para acompañar sin competir. Además, la uva Criolla es la cepa autóctona que trajeron consigo los primeros colonizadores al continente. En Estados Unidos se la conoce como Mision, en Chile como País, y aquí como Criolla.

Es un cepaje tinto y rendidor, que bien vinificada da vinos vibrantes aunque algo rústicos, pero con gracia. Un vino así va a refrescar el paladar con cada trago, recordando que el "circuito" para disfrutar más de la comida y la bebida es agua-comida-vino. Así, un locro como el de Doña Petrona con tantos ingredientes (maíz, porotos, garbanzos, patitas de chancho y cuero, falda, pechito de cerdo, chorizo colorado, mondongo y salsita picante) ofrece diversos sabores y texturas, y se lucirá más con un tinto ágil de poco cuerpo pero con suficiente carácter. Buscar los ejemplares jóvenes para aprovechar toda la fuerza que entregan en su juventud.

El vino es motivo de encuentro y celebración entre amigos y familiares (Istock)
El vino es motivo de encuentro y celebración entre amigos y familiares (Istock)

Para los más carnívoros que prefieren el tradicional pastel de papas o el típico asado (carnes rojas, achuras, carnes exóticas, costillares, asado de tira, bondiolas, matambre, bife de chorizo, entraña vacío, corderos, etc.), lo mejor será un Malbec o un blend tradicional, con cuerpo y fluidez.

El Malbec del 25 de mayo no debe ser ni tan añejo ni tan joven, y puede o no tener crianza en roble. Puede ser de estilo moderno o más tradicional. Los primeros serán más intensos en sus aromas e inquietos en su paso por boca, mientras que los otros serán más amables y equilibrados. Cuestión de gustos; lo importante es comprobar lo bien que le va el Malbec al pastel de papa (mejor con pasas de uva) o a cualquier carne asada, y brindar por la patria.

Para el postre no hace falta poner un vino especial, pero dadas las circunstancias un cosecha tardía a base de Torrontés es el que mejor le va a quedar al quesillo con miel de caña. También a la ambrosía, la mazamorra, el arrope, la yema quemada, el flan, los zapallos en almíbar, el queso de cabra con cayote, el arroz con leche, y los pastelitos, buñuelos o tortas fritas, si llegaran a la mesa sobre el final. Luego se puede sorprender a todos con churros caseros (fritos en grasa) para acompañar el café o mejor con una taza de chocolate caliente.

Pero hay otra manera de terminar estas reuniones porque lo mejor suele pasar en la sobremesa. Para mantener a todos alrededor de la mesa y entretenidos hace falta algo más que polemizar sobre los acontecimientos que rodearon a la Revolución de Mayo se necesita un gran vino. Ese será el momento de descorchar un tinto bien argentino, uno que signifique mucho para todos, de una bodega tradicional, con historia, y que eso se sienta en las copas. Un blend con algunos años de guarda, esa botella que un familiar o algún amigo suele tener para descorchar en ocasiones especiales.

Copas limpias y que fluya ese tinto equilibrado de aromas complejos, texturas sedosas y paladar profundo, que deje a todos pensando y que se vaya abriendo en la copa a medida que la charla se alarga.

10 Vinos para maridajes patrios

Crios Torrontés 2017
Susana Balbo Wines, Mendoza ($271)

Es un blend de Torrontés de Cafayate y Valle de Uco, con un carácter muy bien definido por José Lovaglio Balbo. Es un blanco moderno y refrescante, con moderna tipicidad y un paladar vibrante. De final largo, alimonado y floral, ideal para servir como aperitivo, acompañar la picada o empanadas picantes.
Puntos: 88

Alma Gemela Pedro Giménez 2016
Mariana Onofri, Lavalle, Mendoza ($235)

Fermentado con sus levaduras indígenas, este blanco de rendimientos altos presenta buen volumen en boca, de paso algo rústico y con final persistente que le da carácter. Tiene cuerpo y una textura interesante para servir en la mesa, con notas de frutas secas y una agradable vivacidad.
Puntos: 87

Doña Paula Rosé Malbec 2017
Bodega Doña Paula, Ugarteche, Luján de Cuyo ($210)

Es un vino rosado como debe ser, de aromas frutales y fragantes pero no invasivo ni intenso. De paladar franco, muy tenso su paso por boca dominado por una firme acidez y un cuerpo ágil de carácter frutal definido. Ideal como aperitivo y con un atractivo color rosa pálido y brillante.
Puntos: 87

Mendel Semillón 2017
Bodega Mendel, Altamira, Valle de Uco ($420)

Si bien la primer cosecha de este vino fue 2009 parece un blanco de toda la vida, por el carácter y definición de estilo logrados por Roberto de la Mota. De aromas delicados pero con una tipicidad expresiva, buen volumen y un paladar franco y austero, pero también tenso. Uno de los pocos vinos blancos nacionales con potencial de guarda.
Puntos: 91

Cara Sur Criolla 2017
Cara Sur, Barreal, San Juan ($440)

Si bien es una de las uvas más plantadas en nuestro país, este es el primer vino que se animó a ostentar con orgullo varietal, su nombre en la etiqueta. Las uvas provienen de parrales de 80 años. De aromas vibrantes y paladar fresco, bien fluido y tenso. Con un carácter frutal único, mordiente y con un dejo salvaje que lo distingue en la mesa.
Puntos: 89

Don Valentín Lacrado Malbec 2015
Bodegas Bianchi, San Rafael, Mendoza ($145)

La vigencia de esta etiqueta se renueva con este Malbec, de aromas poco expresivos pero amables. Paladar frutal y bien fluido, fresco y franco, también clásico en el que conviven la fruta roja madura y las especias. Sus taninos suaves pero incipientes lo convierten en un buen compañero de la mesa argentina de todos los días.
Puntos: 85

Saurus Malbec 2016
Familia Schroeder, San Patricio del Chañar, Neuquén ($175)

Malbec joven, con fluidez y toda la frescura patagónica. De paladar amable, con taninos suficientes para acompañar comidas variadas en casa. Frutal y de trago agradable. Un tinto muy completo para su categoría que llama la atención por su marca y etiqueta.
Puntos: 87

Numina 2015
Bodega Salentein, Valle de Uco ($500)

Debe ser una de las líneas de vinos argentinos que más rápido ha evolucionado. Porque nació con la cosecha 2004, pero fue a partir de la llegada de José Galante a la bodega (en 2010) que ha tomado vuelo y fuerza propia. Con vida y carácter frutal, buen cuerpo y agarre, con potencial y juventud. La fruta aun tiene mucha fuerza y la madera se siente bien integrada.
Puntos: 91

Luigi Bosca De Sangre 2014
Luigi Bosca, Mendoza ($650)

Blend de Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot concebido como un vino homenaje a la familia. De aromas clásicos e integrados, en boca posee cierto músculo y sabores francos. Un carácter frutal austero y finamente maduro, con especias y suaves tostados de la crianza. Sorprende por sus texturas que hablan de un vino más joven en su carácter, pero siempre dentro del clasicismo que lo identifica.
Puntos: 91

Montchenot Gran Reserva 15 Años 2000
Bodegas López, Maipú, Mendoza ($1200)

Es el vino con más vigencia en el mercado argentino, y su versión Gran Reserva es la cosecha del milenio. Un blend en el que manda el Cabernet Sauvignon, acompañado sutilmente del Merlot y del Malbec. Aquí los aromas y sabores se unieron en una expresión, profunda y delicada que permite imaginar el pasado. Hay equilibrio y complejidad del tiempo en cada trago.
Puntos: 91

El viernes 25 y sábado 26 de mayo, de 11 a 20 horas, se llevará a cabo la primera edición de Sabores de la Patria, un festival gastronómico dedicado a los platos más representativos de la cocina argentina. Comidas de la Patria se propone revalorizar y homenajear a la gastronomía tradicional de nuestro país en el contexto de una nueva celebración de la Revolución de Mayo.

Los puestos de comida y food trucks estarán a cargo de los restaurantes y cocineros argentinos identificados con este tipo de culinaria. La parrilla y las carnes asadas, también tendrán especial protagonismo dentro de la feria. A la hora de los dulces, Sabores de la Patria ofrecerá la posibilidad de disfrutar de postres tradicionales. La feria también contará con un atractivo mercado, donde los protagonistas serán los productos más típicos de la Argentina. Entre ellos, yerba mate, dulce de leche, vinos, fiambres, quesos, conservas, especias, aceites, mieles, aderezos, panificados, dulces, condimentos y alfajores regionales.

Si llueve el viernes o el sábado, la jornada suspendida se pasa para el domingo 27.

Fecha: 25 Y 26 de mayo
Lugar: Paseo de la Costa, Vicente López (Urquiza y el Río).
Horario: de 11:00 a 20:00 hs.
Entrada Libre y gratuita.

Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos

Twitter: @FabriPortelli

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