
Tiene anteojos. Un suéter que rinde tributo a "Space Invader", el juego prehistórico de arcade que consiste en aniquilar alienígenas, trabaja en una oficina modesta con una disposición estándar: sillas y escritorio, ventanal y black out. Y sobre el escritorio, flotando en el mar de cables, un gigante monitor Apple, un teclado, una laptop, un router, unos auriculares, una impresora, un escáner, dos grandes parlantes, un termo. En las paredes, una representación de su identidad. El logo de arroba en relieve gana protagonismo. Al lado, la paradoja: una publicidad del lanzamiento de Twitter sobre un diario de papel antiguo. Enfrente, una pared blanca ambienta la escena de otro cuadro, uno alusivo a Star Wars. Abajo, sobre una mesa ratona, un muñeco artesanal fiel a su aspecto vigila cápsulas de café, las pocas que quedan.
No se escucha nada especial más allá del tren que pasa para recordar qué tan cerca están las vías del Mitre. Hasta que, en otra revelación de identidad, el hombre elige la Marcha Imperial de Star Wars para dar a conocer las prestaciones del par de parlantes fabricados sobre un formato de percusión africana. El sonido envuelve, es realmente poderoso. En una oficina perdida del barrio de Belgrano, en horas de la mañana, Guillermo Patricio Catalano, alias "Fierita" empieza a meterse de lleno en lo que más lo apasiona: "Para mí, el conocimiento tiene que existir para ser compartido. El conocimiento enciclopédico, acartonado, dicho desde el Monte Olimpo no sirve de nada, es una boludez".
Googlearlo arroja 82.700 resultados. El buscador dice que Fierita es mago, conductor, humorista, actor, columnista, notero, productor e hincha de Banfield. Pero no dice que su padre Juan Carlos es un prestigioso y rígido abogado, que una vez puso una canción de Flor de Piedra en el balneario más exclusivo de Saint-Tropez, que también le colocó la banda presidencial argentina a Shakira, que toca tambor dominicano ("como la mierda, pero toco", reconoció), que es cholulo ("medio botinera", dice él) de los futbolistas, que googleaba cuando no existía ese verbo, que admira a Alejandro Dolina, a Zambayonny, a Adrián Paenza, a Vicentico y a Richard Stallman (padre del movimiento "Software Libre"). Tampoco Google sabe que le encanta cocinar y comer, que ama la coctelería, que le fascina la divulgación científica, que le enloquece la música, que lo cautiva el cine, que le interesaría estudiar fotografía. Fierita puede ser varios Fieritas en un mismo día. Porque nadie sabe, a ciencia cierta, quién es Fierita. Ni él lo sabe: "Cuando en los hoteles me preguntan por mi profesión, pongo un signo de pregunta. Me aburro de hacer siempre lo mismo, por eso hago muchas cosas. La magia fue lo primero que me interesó y lo que más me gusta en la vida pero no es lo que mejor hago. En la tele me gusta trabajar, me divertía hacer notas. De hecho en lo último que hice, en el formato de Decidilo, yo podría ser un emprendedor o un notero. Soy las dos cosas. Le escapo a esa idea de ser sólo una cosa".

-¿Y qué es lo que mejor te sale?
-Tuitear. Lo que mejor me sale es tuitear.
Aunque nos lleven la contra: Lomas, Escalada y Lanus. Será siempre El Taladro lo mejor que hay en el Sur.
Jorge Luis Borges
— Guillermo Catalano (@fieritacatalano) 13 de julio de 2016
En la red social del pajarito, a @fieritacatalano lo siguen 1.102.313 seguidores, una cifra en franco aumento. Suficiente caudal de público para considerarlo un "influencer", un término joven y atribuible a las celebridades más convocantes, de resonancia social. Sin embargo, él no se calza el término: "No sé si soy un influencer. Lo que hago es compartir las cosas que me apasionan. Y yo te juro que lo comparto de corazón. Por ejemplo, yo cuando me subo a un auto, pongo mi música para que la gente la conozca y me ensaño en que escuches a un artista que nadie lo conoce".
-¿Por qué creés entonces que la gente te sigue?
Por eso, porque comparto. La palabra clave es compartir, compartir de verdad. Si te puedo dar una mano, te la voy a dar, sinceramente. No sé qué es eso de la fama. Yo no quiero ser famoso, no es un fin que persiga. Me gustaría que las cosas que a mí me gustan las conozca más gente. Es casi te diría por una propiedad transitiva. ¿Por qué todo el mundo sabe que yo soy de Banfield? Porque yo me empeño en que lo sepan. En una charla no te voy a hablar de lo capo que soy, de las cosas que hice, sino que seguramente te cuente cuando charlé con (Walter) Erviti. Mi logro es ése. Mi meta es traerte mi mundo y encajártelo. Lo poco que sé, lo comparto. Ese es mi compromiso.

¿Cuál es el mundo de Fierita entonces? La tecnología: un hobby de toda su vida. Aplicada desde un costado más humano, primitivo y hasta ingenuo. No admira a Elon Musk, creador de Tesla Motors, ni a Mark Zuckerberg, cerebro de Facebook: dice que "le chupan un huevo" porque son "tipos de negocios". Asegura que ocho de cada diez tipos que lo conocen le consultan qué hacer con su teléfono celular, le preguntan si Iphone es mejor que Android o si la PlayStation es mejor que la Xbox. Una causa que le genera empatía con la gente: "El mismo tipo que le tiene pavor a cualquier persona famosa, a mí me para por la calle y me dice: 'Eh, gordo, boludo'. Y me da un abrazo como si me conociera de toda la vida. Tengo una cercanía con el tipo que no me conoce que lo libera de problema para saludarme. 'Escuchame, este teléfono no sé qué tiene, fijate', me dice y quizá me enchufa su celular para que lo vea. No sé por qué es, no es buscado, pero es una locura". Lo narra con una expresión jovial en su aspecto, como una manifestación de orgullo y satisfacción.
Habla de la tecnología y no puede evitar relacionarlo con el conocimiento. La tecnología es su mundo; el conocimiento es su pasión. Una combustión de factores que derivan en una declaración cargada de principios: "La tecnología hoy es la herramienta ideal para aprender". Para fundamentar su concepto expropió de África a las hormigas. Las secuestró y las introdujo en la charla íntima con Infobae. Otra vez recurrió al ejemplo como tutor para ayudar a explicarse: "Vos podés laburar en un kiosco pero en realidad te interesa saber sobre las hormigas africanas. Probablemente en tu barrio eso no le interese a nadie, probablemente en tu municipio eso no le interese a nadie, con suerte en tu área periférica haya dos interesados, con suerte en tu provincia haya diez a los que le interese. Pero vos entrás a Internet y hay 1.500 que están hablando de hormigas africanas en este momento. Eso es una posibilidad que antes no existía: es espectacular. La tecnología te permite llevar a la potencia máxima tu sed de conocimiento. La posibilidad de adentrarte en un tema infinito igual de fácil para vos que para el hijo del embajador de Bélgica es el componente democratizante de la tecnología".
#CuandoYoEmpecéEnTwitter era un boludo pionero.
Hoy soy solamente un boludo.— Guillermo Catalano (@fieritacatalano) 8 de julio de 2016
– ¿Qué es para vos entonces la tecnología?
Es independencia, democratización, inclusión, pluralidad. Con Decidilo (su último proyecto: cobertura de la Copa América Centenario en el que la gente, mediante una plataforma digital, votaba qué actividades hacía) tenía las mismas responsabilidades que un productor ejecutivo de un programa o de un director de programación de un canal de deportes. Yo, boludo, un gordo de Banfield. Ese valor le encuentro. Zambayonny, por ejemplo, construyó su carrera en Internet, a sus canciones no las pasan en una puta radio. Y todos los fines de semana llena teatros en cada rincón del país. Ese tipo de cosas son espectaculares.

– ¿No tenés ningún reparo contra dominación de la tecnología?
No, en absoluto. Yo no le tengo miedo al futuro ni a la tecnología. Sí tengo miedo por nosotros. Voy a decir algo que ya dije: lo mejor de Internet ya pasó. Tengo una visión más oscura sobre cómo las corporaciones acechan Internet, cómo se acabó esa época de libertad total. Hoy están todos los ojos ahí arriba, todos los poderosos tienen un pie ahí. Al principio eso no pasaba. La Internet fue un error de la Matrix. Se les escapó. La subdimensionaron. No se imaginaron el quilombo que íbamos a hacer ahí adentro. Cuando empezó Twitter, yo tenía más seguidores que el canal en el que trabajaba. Y eso no le hacía ninguna gracia. Los medios se van a tener que avivar que ésa es la que va, te guste o no. La tecnología no va a esperar su opinión. Aunque de a poco, todos empiezan a reaccionar. "¿Qué hacemos?", se preguntan. "No sé, poné un boludo leyendo tuits".
Fierita también es padre. De Felisa, una nena de ocho años, que lo obligó a disponer de una oficina de trabajo cerca de su colegio y que lo expone constantemente a una encrucijada, a una dicotomía y hasta a una contradicción. "Soy un adicto al teléfono. Voy a un cumpleaños con 20 personas que no conozco, tengo en mi teléfono mil tipos que me hacen cagar de la risa: es dificilísimo no usarlo. Yo lo sufro. Mi mujer me pone cara de ojete con justa razón. Te pongo otra. Contexto: reunión de padres del colegio. Y yo a la media hora ya estoy "tiki, tiki" con el telefonito. Me hago cargo. ¿Está bien? No, no está bien. Queda feo. Ahora, con mi hija, tengo unas reglas marciales. Voy a almorzar con ella y tengo una aplicación para bloquear mi teléfono. Y me lo autoimpongo. Es compulsivo. Si no la podés manejar, es nociva. Es como toda adicción. ¿Por qué se venden vinos si hay problemas de alcoholismo? Es lo mismo. Es díficil defenderlo. Ahora, lo podés ver de dos maneras. Podés estar alienado mirando un video o escuchando algo, o bien aprendiendo. La tecnología ahí es neutra. El problema es en qué cada uno invierte su tiempo. La culpa no es de mi teléfono, la culpa es mía".
My little pony inventado pic.twitter.com/OYUzj3AZ3p
— Little Catalano (@littlecatalano) 2 de abril de 2016
– ¿Cómo sos como padre?
Ella no tiene facebook, no tiene Twitter. Pero sabe que existen. Sí hice una cuenta (@littlecatalano) para compilar algunas cosas lindas que mi hija dice desde que nació, algo así como una caja negra de avión de su infancia. Y ve YouTube a partir de una aplicación que se llama "YouTube Kids", que son videos previamente curados y filtrados. Y en paralelo lo explico por qué. Le cuento que en YouTube hay gente que sube videos pegándose o diciendo cosas feas. "¿Vos querés ver esos videos?", le pregunto. "No papi", me responde. Por ahora lo entiende. Seguramente haya un momento que por rebeldía no lo haga. Veremos más adelante. Seguiremos acompañándola.
Hoy @googlephotos nos sorprendió con este lindo video que hizo con fotos y vídeos del primer viaje pic.twitter.com/1HCic6QWeO
— Decidilo (@decidilo) 9 de julio de 2016
– ¿No creés que la tecnología está formando a los chicos?
Creo que no. Hace poco me preguntaban: ¿cómo cuidamos a los chicos del grooming? No hay que buscar la solución en la tecnología, la solución está en el diálogo. No le podés tirar la tableta tu hijo para que te deje de molestar, te ponés a hacer otra cosa y al volver a las tres horas te encontrás con que está mirando un video porno. El chiste es: dale la tableta o la computadora porque lo que quiere es tener esa tableta y sentate al lado y bancate ver un video de ocho minutos de muñecos japoneses. Poné el culo en la silla los ocho minutos y mírenlo juntos. Porque si no lo hacés, estás queriendo decir que lo que yo miro es importante y lo que él mira es una boludez. El paradigma histórico de los adultos y los niños. Yo entiendo que mi hija vea "Mi pequeño Pony", pero pegado a eso también mira a Zamba, eso es lo que ella me enseñó a mí. Y me vuelve loco. Y Zamba no lo ve en la tele, le chupa un huevo si sale en la tele. Te cuento otra…

Fierita caerá en otro ejemplo para contextualizar un argumento. Hablará de la democratización, del rol de la tecnología, del reestructuramiento de los formatos concebidos, convencionales: "Los fans de Combate me puteaban porque mandaba a la pausa en la mejor parte, antes de la definición. Y yo me moría de la ternura. Pero claro, es gente acostumbrada a que el video de YouTube no se le corte. La historia de mi vida era: Titanes en el Ring, venía una pelea chota, otra pelea chota, otra pelea chota, hasta que peleaba Karadagián… 'pero antes vamos a una breve pausa'. Para mí era lógico. Pero bueno, para los pibes de hoy no es lógico. Los pibes me escriben: 'Pero este Fierita es pelotudo que manda la pausa justo en este momento, inepto'. ¡Para eso paga el 'fucking' auspiciante, para que te quedes enganchado en ese momento! La tecnología prepara gente que no conoce de formatos comerciales. Y yo lo celebro. ¿Qué razón de ser tiene que Showmatch empiece a las diez de la noche? ¿Qué lógica tiene? Ninguna. ¿Por qué un disco tiene doce canciones? ¿A los artistas se les ocurren doce canciones nada más? Obedece a una lógica comercial. Esas son las cosas que empiezan a moldearse. ¿Por qué un programa tiene que durar una hora o media hora? ¿Por qué no pueden durar 53, 128 ó 13 minutos? Si la lógica artística no es ésa. Ahí es donde la tecnología empieza a jugar. Vos podés ser un artista que saque una canción por día o una canción por año: eso puede ser viable. Antes era imposible. Esa es la parte que más me divierte de todo este quilombo. Yo me monté una cobertura de la Copa América donde la gente decidía qué hacíamos. Andá a convencer a un tipo de la tele de hacer eso. Te da una patada en el ojete". Él, un gordo de Banfield.
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