Más allá de que está relatada en forma seriada, Wild Wild Country tiene mucho de documental. No hay una voz en off que relate historias, sino que son los mismos protagonistas quienes cuentan con lujo de detalles el proceso del asentamiento de esta comunidad en un pueblo norteamericano de apenas 40 habitantes, en su mayoría jubilados.

La líder del grupo Sheela (secretaria y enamorada de Bhagwan Rajneesh, luego Osho) es una de las protagonistas que cuenta la parte más naif de su llegada a Oregónen 1981, para adquirir un rancho de 25 mil hectáreas para recrear una ciudad: Rajneeshpuram.

Todavía continúa siendo un misterio de dónde sacaba Osho el dinero, ya que la comunidad contaba con un aeropuerto y aviones propios. Además se construyeron autopistas, por las que circulaban los 17 Rolls Royce del gurú indio. También poseían armas, y una policía especial.

El grupo de los seguidores se presenta muy variopinto: desde un abogado híper exitoso que decide abandonar la vida de negocios, hasta productores de Hollywood o amas de casa aburridas con su rutina. Todos hacían colaboraciones económicas para la comunidad.

A lo largo de la serie se relatan todos los enfrentamientos con la policía, los habitantes del lugar y el final de la comunidad.

Wild Wild Country tiene una mirada muy crítica sobre el fenómeno de Bhagwan (nombre con el que era conocido Osho), y esboza que funcionaba como una secta. Es muy interesante ver cómo va creciendo este grupo: con solo una idea, crea un gigante amenazante, difícil de frenar.

Una historia para reflexionar, y no dejar de mirar.

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