(Video: Argentina, tierra de amor y venganza, El Trece)

Las parejas de Bruno y Lucía, y la de Raquél y Aldo son las que se llevan el protagonismo en Argentina, tierra de amor y venganza, la ficción éxito de El Trece.

Sin embargo, alrededor de ellos giran otras tantas historias que diariamente conmueven al televidente. Una de ellas es la de Madame Ivonne (Andrea Frigerio) y Julián (Toto Suar), madre e hijo con un trasfondo muy particular en la ficción.

Es que madre al fin, la fría madame del burdel de Samuel Trauman (Fernán Mirás) muestra su costado más sensible cuando por fin el agente de la policía descubre que esa mujer es la que le dio la vida.

Luego de intentar evitarla de todas las formas posibles, en el capítulo de este jueves por la noche finalmente tuvieron un cara a cara lleno de emoción.

"Yo no hubiese querido nunca tener esta conversación Julián, pero se dio así. Yo me conformaba con mirarte de chiquito cuando salías de la escuela, cuando era tu cumpleaños y llegaban tus amiguitos con los regalos. Te fui a ver el día que te recibiste en la Academia, tenía el sueño de verte entrar a la iglesia entre el público el día que te casaras, y que vos ni te dieras cuenta que era yo, ésas eran mis ilusiones. Que vos pensaras que estoy muerta para mí estaba bien", arranca diciendo ella.

"¿Y por qué apareció?", le pregunta él.

"Porque la vida es como es, no es como uno quiere que sea Julián. Y Raquel se dio cuenta, y es viva ella, ella vio cómo yo te miraba cuando vos entrabas al burdel, y sabe cómo soy yo, me conoce, sabe que tengo un corazón duro como una piedra y con una mirada de hielo, y que cuando vos entrabas mi cara cambiaba. Y cuando un secreto se abre se hace camino, y es imparable. Y por eso yo quiero que vos sepas quién soy yo, por qué soy quién soy y por qué me convertí en lo que me convertí", continúa ella.

"Yo quiero que conozcas la verdad Julián, quiero que conozcas mi verdad, que no es la verdad de lo que te enseñan a vos de la prostitución en la Academia de Policía. Cuando yo era muy jovencita me enamoré perdidamente de un hombre, pensé que era para toda la vida y me quedé embarazada. Y cuando él se enteró me dejó, y cuando fui a casa mis padres se enojaron mucho, me cerraron la puerta en la cara, y de la noche a la mañana me encontré sola, embarazada, sin un peso, en la calle, y así me encontró Trauman", se explaya la reconocida actriz.

"¿Eso justifica que usted le haya arruninado la vida a millones de mujeres?", pregunta entonces Julián.

"Eso no justifica nada, ni lo que le haga a las chicas, ni los crímenes que a vos te horrorizan. No, no justifica, nada, pero sé que vos sos un buen hombre Julián, sos un hombre bueno, honesto, y que siempre estás del lado de los débiles. Y yo fui una víctima, yo era una de ellas hace 20 años. Y quiero decirte que todos los días de mi vida cada vez que me levantaba yo pensaba en vos, en cumplir como madre con vos", aclara ella.

"No me mienta más señora, ¿no le alcanza con todo lo que le hizo a esas pobres mujeres? Jóvenes e inocentes señora", se muestra inmutable él.

"No te estoy mintiendo Julián, creeme, escuchame. Yo viví cosas horribles, cosas indescriptibles, pero ni una sola de las cosas que yo viví se comparan con el dolor que yo sentía el día que te dejé. Julián, vos sos lo único bueno que yo hice en mi vida, y te lo quería decir. Y aunque hoy hayas encerrado a toda esa gente y me hayas dejado a mí libre hoy te vengo a decir que hagas conmigo lo que tenés que hacer", le suplica su madre.

"Ya le dije que Raquel no quiso denunciarla, si fuese por mí usted estaría durmiendo en el calabozo", dice él.

"Yo sé que me querés ver presa, ya lo sé, pero por algo no lo hiciste, y quiero saber por qué. ¿Fue por compasión, fue por lástima, o porque tenemos un lazo de sangre vos y yo?", interroga ella, en medio de las lágrimas.

"Yo lo hice porque cumplo la ley señora, y quiero hacerla cumplir. Yo no le tengo aprecio a usted, no me interesa, el pacto de sangre, a mí usted me da asco. Ésa es mi verdad señora, yo respeto la ley y respeto mi trabajo, ojalá algún día la metan presa señora", continúa el personaje del hijo del gerente de programación de El Trece.

Es entonces cuando la escena termina con ella perdiéndose envuelta en llanto y rogándole a su hijo que la perdone.

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