Oscar González Oro y Eduardo Feinmann compartieron varios años de trabajo en el exitoso ciclo de Radio 10 El oro y el moro. Por la química que tenían al aire y la excelente relación que mantienen actualmente, a muchos les resultará difícil creer que en una ocasión tuvieron una pelea muy subida de tono. Invitados al programa de América Debo Decir, ellos mismos se encargaron de recordar aquella vieja historia.

"Fueron 18 años de un largo matrimonio. Lo extraño, porque él me dejó", dijo el Negro Oro, entre risas. "Vos me dejaste", le contestó Feinmann.

"Te habrá pasado que te preguntan si Feinmann es así como se muestra o es un personaje", le consultó Luis Novaresio, conductor del ciclo, al Negro Oro. El rosarino conoce muy bien a su colega porque trabajan juntos en radio La Red.

El conductor le respondió: "Él tiene una imagen de duro pero lo rascás y adentro hay un tipo tan tierno como cualquiera, o más. Un tipo con el que he hablado de cosas muy personales y nos hemos peleado por cosas personales… Es un gran tipo".

Al ser consultado sobre los motivos de esa pelea, indicó: "Fue por una discusión en la radio. Me faltó el respeto y terminamos a las trompadas y los sillazos".

Entre risas, dejando en claro que aquel episodio solo forma parte del pasado, Feinmann agregó: "Casi le parto la silla en la cabeza, fue muy divertido. Sucedió por una tontería pero, de todas formas, después estuvimos un año, en serio, literal, sin dirigirnos la palabra. Ni un 'buen día'".

Su colega asintió y reveló que solo dialogaban durante el programa: "Mirá qué profesionales somos que a pesar de todo nos respetábamos. Al aire nos decíamos 'buen día', pero en el estudio no. Hasta que le dije: 'Vayamos a comer'. Mis hijos lo adoran y nos arreglamos".

En aquella cena lograron hacer a un lado sus diferencias y retomaron la gran relación que siempre habían tenido. Una amistad que se mantiene hasta el día de hoy.

El Negro Oro y el dolor por la pobreza

Unos instantes después de recordar con humor aquella pelea con Feinmann, el Negro Oro se puso más serio y contó que la pobreza en la Argentina le produce "tristeza", según sus propias palabras.

En ese sentido, dijo: "Cuando digo que la pobreza me jode, es verdad. No soporto ver a un niño ni a un viejo pobre. Nosotros, a la edad que tenemos y por nuestra profesión, nos la podemos rebuscar y ponernos un almacén o un kiosco y arrancar. Pero hay gente que no puede. Los políticos nos dicen que hay tiempos en la política, pero esos tiempos no coinciden con los de la gente".

Y contó una historia: "Yo compro remedios todos los meses por mi operación del corazón que son caros, pago una fortuna. Voy a una farmacia y una señora al lado mío, y esto es auténticamente cierto, pide el mismo remedio que tomo yo, que cuesta cuatro mil pesos. Dijo: 'No me alcanza, vuelvo en otro momento'".

"Me dio bronca. Dejé mi remedio en el auto y la esperé. Le dije : 'Tomá, andá y comprátelo porque si no te vas a morir'. Le dejé mi celular y le dije: 'Cada vez que lo necesites y no tengas, me llamás. No me garques'. Me da odio que el Estado no provea estas cosas. Me fui triste", contó.

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