Los hermanos Babaso emocionaron a todos en "Otra noche familiar" (Video: El Trece)

"Fue toda una historia…", avisó Alejandro luego de sorprender a Guido Kaczka. Porque allá en lo alto, quien estaba sobre la tarima en el juego La Selva, de Otra noche familiar, no era un amigo, como sospechó en un principio el conductor, sino su hermano desde hace seis meses, aunque Mariano ya tenga 50 años.

Es necesaria una explicación, aquella que fue desglosando Alejandro antes de su participación en el programa de El Trece. "Nos conocimos en agosto, fue una cosa muy agradable", confesó sobre el encuentro inicial, que se originó luego de que se contactaran por Instagram. "Recién lo pude ubicar ahora", aportó Mariano. "Apenas nos vimos nos dimos cuenta de que eramos hermanos", dijo entonces el mayor, de 54 años.

Una década atrás Mariano había conseguido hablar con su padre, pero en una charla que duró apenas diez minutos. Luego de eso se perdió todo contacto. El hombre murió en 2017 sin haber reconocido jamás a su hijo menor, fruto de su relación con otra mujer, y es por eso que no lleva su apellido.

Sucedieron entonces dos cosas. Una la dice Alejandro, con una sonrisa enorme: "Lo reconocí yo…". La otra la exhibe Mariano en su brazo izquierdo: se tatuó el apellido Babaso, aquel que no pudo recibir en el DNI, pero que forma parte de su identidad. Y hubo, además, un examen de ADN que confirmó el parentezco.

En estos seis meses Alejandro y Mariano no lograron ponerse al día: no les alcanzará la vida para recuperar aquel tiempo perdido, ese medio siglo sin que uno supiera del otro. Pero lograron construir una unión que sí parece tener décadas de antigüedad… Pasaron las Fiestas juntos, viajaron a Pinamar, están permanentemente en contacto. Y claro, ¡hasta fueron a jugar con Guido! Otra noche familiar es uno de los programas más vistos (se pisan los talones con Minuto para ganar, de Marley), y cuando los dos contaban su historia, las redes sociales se hacían eco, a pura emoción.

Pero, ¿realmente importa saber cómo les fue en La Selva? Si hay cosas que el dinero no pueden comprar. Y además, Alejandro y Mariano ya le ganaron al destino seis meses atrás, cuando se miraron a los ojos por primera vez y no necesitaron nada más: ahí mismo comprobaron que la vida (y las decisiones ajenas) los había separado, pero el amor los había unido. De una vez -en agosto- y para siempre. Ya son afortunados.

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