Cada uno interpretó una época de su vida. Sin embargo, merced a la magia de la magia de la televisión, las tres versiones de Roberto Sánchez tuvieron un diálogo imaginario en Sandro de América, la exitosa serie de Telefe.

Todo comienza cuando el Gitano se golpea su cabeza tratando de agarrar un cigarrillo mientras se está duchando, lo que desencadena el sueño ficticio.

"Lo arruinaste todo", le espeta el Sandro de su primera etapa al interpretado por Marco Antonio Caponi.

"¿Qué?", le pregunta Caponi.

"Todo lo que logré. En un segundo lo tiraste a la basura, y por un cigarrillo", le reprocha el rol de Agustín Sullivan.

"Tenés la desfachatez de venir hasta acá a decirme que hice todo mal", le lanza el Sandro que va desde sus 32 a los 50 años.

" En una bañadera, ¿y por un cigarrillo? Qué manera patética de caerse eh", insiste el Sandro joven.

"Te creía humilde", le dice el Sandro maduro.

"Soy humilde", se defiende Sullivan.

"Creí que eras un pibe de barrio. Tenías un plan, vos siempre quisiste ser el mejor en todo, apuntaste muy alto, siempre", le dice Caponi.

" Yo no soy el que quiso ir volando por arriba de las personas. Hablar con extraterrestres, ser el último hombre en el mundo, yo no soy ése, sos vos", le lanza Sullivan.

"No me provoques más perejil", se enoja Caponi.

"¿O qué?", lo desafía Sullivan.

"Ey, ey, paren un poquito. ¿Pero qué es toda esta puesta en escena?, ¿qué es eso de echarse culpas uno al otro? Chicos, les recomiendo que cada uno se haga cargo de lo que fue y de lo que es, y a mí me dejan el camino libre. Tranquilos, así yo me ocupo de lo que será", interviene el Sandro de su última etapa, interpretado por Antonio Grimau.

"¿Y vos quién sos?", le preguntan.

"Soy el futuro", cierra Grimau entre risas, vaso de whisky en la mano.

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