Fer Dente: “Para mí fue importante quedarme sin secretos”

En una entrevista con Teleshow, el actor habla del camino de liberación que transitó estos últimos años. Además, se refiere al desafío de protagonizar el exitoso musical “Kinky Boots” junto a Martín Bossi y al lanzamiento de su primer disco

Fer Dente y los detalles de su personaje en "Kinky Boots" (Cámara: Lihueel Althabe / Edición: Sofía Boutigue)


Fer Dente es transparente. O por lo menos intenta serlo. Con 30 años, ya tiene una carrera sólida, ligada al éxito. Desde que ganó el reality High School Musical no paró de trabajar en tele y teatro, donde se ha destacado como figura en el género de la comedia musical. Al principio, nada se sabía de su vida privada. Con el tiempo, y a medida que la prensa fue reparando en él, el rompecabezas empezó a completarse. Fernando es el menor de cuatro hermanos. Se crío en Flores. Es un apasionado por los caballos. Es disciplinado, siempre estudia y entrena.

Desde hace años, transita el camino del autoconocimiento. En noviembre de 2018, contó en Instagram que en su infancia estuvo frustrado e incomprendido: sentía que algo “fallaba” en él por percibirse distinto a lo que sucedía en su entorno. Decidió ser honesto con sus sentimientos, y por primera vez se animó a hablar de su elección sexual en la red social: “¡¡¡Soy gay!!! Creo que ya todos lo sabían y sino, ¡ahora lo saben! Y estoy muy orgulloso de ser quien soy porque es el resultado de aceptar mis sentimientos y mis deseos”.

Aceptar su identidad le sanó el alma. Pero quedaba más por revelar de su historia familiar. Un secreto que su madre, Ada, le había confesado antes de morir: él era el fruto de una relación amorosa que su mamá vivió con un cura que, años después, dejó los hábitos. Este romance ocurrió en un momento en el que Ada se había distanciado de su marido (el hombre que crío a Fernando) por episodios de violencia familiar. En 2019, el cantante se animó a hablar a la prensa sobre su padre biológico, con quien luego mantuvo algunos contactos esporádicos. Y así se terminó de liberar.

Hoy, sin mochilas emocionales, disfruta de su presente laboral: protagoniza el musical Kinky Boots, con Martín Bossi. Con su talento para el canto y la actuación, Dente brilla en este musical, bajo la dirección de Ricky Pashkus, que lidera la taquilla de recaudaciones desde que se estrenó el 15 de enero. En la obra, su personaje rompe con el mandato familiar y lucha por descubrir quién es. Una historia similar a la que enfrentó en los últimos años.

Fer Dente interpreta a Charlie, un joven que se hace cargo de la fábrica de zapatos que hereda de su padre en el musical "Kinky Boots" que es un éxito en el teatro Astral
Fer Dente interpreta a Charlie, un joven que se hace cargo de la fábrica de zapatos que hereda de su padre en el musical "Kinky Boots" que es un éxito en el teatro Astral

—Antes de que Ricky Pashkus te convocara para esta obra, ¿ya habías visto Kinky Boots?

—Cuando viví en New York en 2017 vi la obra cuatro veces, pero nunca la vi pensando en hacerla. Eso era muy raro, y nunca me imaginé interpretando a uno de los personajes de la obra. Cuando volví acá, hace un año y medio, Ricky me contó que quería hacerla conmigo. El proyecto avanzó, pero yo estaba con un compromiso de fechas y parecía que no podía hacerla; después se acomodó todo. Tenía el proyecto de Disney de una gira y finalmente terminé quedándome acá.

—¿Cómo es tu personaje en el musical?

Charlie es el hijo del dueño de una fábrica de zapatos del pueblo. La obra sucede entre el pueblo y una capital. Un chico que decide abandonar su pueblo con su novia de toda la vida para hacer su propio camino, porque no quiere seguir los mandatos familiares. Apenas se muda a la capital su padre fallece, y se hace cargo de la fábrica: ahí se entera de que está en quiebra porque los zapatos que fabrican ya no los compra nadie. En la capital se encuentra a Lola (Bossi), y con esta drag queen espectacular se les ocurre que si empiezan a fabricar botas de mujeres, van a poder salvar la fábrica.

—¿Cuáles son los aspectos más interesantes de la historia?

—La deconstrucción que tiene que atravesar mi personaje, porque no hay drags en el pueblo. Y son un montón de cosas que van pasando: romper los mandatos familiares, el propósito de la vida, la misión, la amistad y el amor. Es una obra que tiene mucho humor. La columna vertebral de la historia es poder ser quién sos. Es algo que suena muy cursi y muy rosa, pero es algo que a mí me emocionaba mucho cada vez que veía la obra. Cuando ves cómo todos los personajes se terminan aceptando a ellos mismos, y entre ellos... Es algo que en este momento está muy a flor de piel en la sociedad: todo el tiempo están apareciendo nuevas formas de expresarse, nuevas identidades y hasta nuevas formas de autodenominarse. Entonces es muy necesaria hoy la tolerancia, y de verdad ponerse en un lugar de decir: “Bueno, quizás no sé todo lo que creo que sé. Vamos a ver cuál es la mejor manera de convivir todos juntos y poder entendernos”.

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—Todos pasamos por un camino de autoconocimiento, como vos, que el año pasado contaste por primera vez la historia de tu padre biológico...

—El trabajo de autoconocimiento es constante. Siempre está bueno seguir escarbando para que salga a la superficie los temas a flor de piel, y quién uno es verdaderamente. Para mí ni hablar: fue muy importante contar quién soy, y ese quién soy incluye un montón de cosas. Poder contarlas, poder compartirlas, y mostrarlas es también reivindicar quién uno es. Es soltar lo que a uno ya no le pertenece, quitarle morbo, drama, o lo que sea. Son cosas que uno no decidió, y que te tocan como parte de tu ADN. Es muy liberador.

—Después de que contaste que eras hijo de un cura, ¿te cambió la vida?

—No cambió porque todo mi círculo, que es la gente con la que me muevo, lo sabía. Era parte de mi historia, pero de alguna manera es un cambio un poco más de base que quizás con los años notaré o quizás no note la diferencia porque ya lo hice. Quizás si no lo hubiera hecho en unos años hubiese empezado a sentir el precio por no contarlo, por seguir callándolo. Pero para mí fue muy importante quedarme sin secretos.

—En el momento que contaste esta parte de historia familiar, tu hermano, el periodista Tomás Dente, no quiso hablar del tema. Ustedes tuvieron algunas idas y vueltas en la relación. ¿Ahora cómo están?

—Eso está todo bien.

—¿Te va ver al teatro?

—¡No tengo idea! (Risas).

—¿Tenés pensado invitarlo?

—¡Sí, por supuesto! (risas). La invitación siempre está abierta para todos.

Martín Bossi y Fer Dente protagonizan la obra producida por Dabope y Rimas que lidera la taquilla porteña a dos semanas de su estreno (Crédito: Fiorella Martino)
Martín Bossi y Fer Dente protagonizan la obra producida por Dabope y Rimas que lidera la taquilla porteña a dos semanas de su estreno (Crédito: Fiorella Martino)

—¿Cómo te llevás con Martín Bossi?

—Estamos en un momento muy idílico, de luna de miel. Creo que estamos los dos sorprendidos por lo distinto que quizás nos percibíamos el uno con el otro y lo parecido que somos a la hora de trabajar. Para mí es un honor encabezar un espectáculo con él que tiene tantos años de escenario. Ni hablar de su éxito comercial, sino también artístico y profesional construyendo sus espectáculos y desarrollando una marca. Es sumarme a un hombre con todo su conocimiento que es tan generoso en compartirlo y en llevar adelante el proyecto. Tiene la camiseta ciento por ciento puesta y es un gran apasionado. Así que estamos disfrutando mucho de tener las mismas locuras a la hora de encarar el trabajo, la obsesión con el trabajo, el ensayo, la percepción... Disfrutamos mucho de lo que es el teatro, de trabajar entre actores y estar construyendo una obra que nos encanta. Es un desafío muy grande que está tomando él y lo está haciendo de una manera hermosísima. Es un gran compañero y vamos camino a ser amigos.

—En la obra cantás y bailás, ¿cómo te preparás para aguantar tanto esfuerzo físico sobre el escenario?

—Es casi como la preparación de un atleta más o menos. La historia de mi vida desde que tengo memoria, porque lo hago desde hace muchos años. Para mí es parte de mi rutina: comer bien, dormir bien, hidratarme mucho, entrenar y tomar clases. Básicamente la formación fue siempre prioridad, después mantenerse y entrenar. El entrenamiento físico también por una cuestión de aire y de resistencia, de energía. Nosotros ensayamos siete horas por día, a veces más, de lunes a sábado. Hay que estar enfocado, poder estar presente todo ese tiempo, las obras son muy difíciles de montar, tenemos que poder lograrla en el tiempo de ensayo que tenemos. Salir a correr, divertirme también, es todo parte de una combinación para poder estar con tu instrumento lo mejor posible.

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—¿Ahora estás en pareja?

—No.

—¿Porque no tenés tiempo?

—Es una respuesta fácil que te daría, aunque no tengo tiempo. Pero no siento que eso sea un justificativo. Son cosas que suceden, a veces uno está en pareja y otras está soltero.

—¿Cómo fue tu experiencia en el Bailando 2019? ¿Te hubiera gustado ganar?

—Me quedé con las ganas de estar en las semifinales, pero también estuve muy agradecido cuando quedé liberado porque no podía más. Nuestro sueño está prácticamente cumplido. Fue mucho mejor poder recuperar todas las horas que estaba ensayando y grabando el programa para poder ponerlas acá en Kinky Boots que me demanda mucho.

—¿Qué otros proyectos tenés, además de Kinky Boots?

—En principio voy a estar con la obra. El año pasado fue muy vertiginoso para mí. Algo que aprendí es que no quiero más este vértigo. Quiero poder tener los proyectos más tranquilo, con mi música. Voy a empezar a grabar mi primer disco durante el verano. Ahora en enero sale mi tercer single, con su video. Necesito tiempo para mí, mi creatividad y para desarrollar las cosas que quiero hacer.

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