Por Susana Ceballos

Brooke Shields en la película “La laguna Azul”, en 1980 (Grosby Group)
Brooke Shields en la película “La laguna Azul”, en 1980 (Grosby Group)

Esta historia empieza en 1933, mientras en los Estados Unidos se vive la gran depresión. En una familia de clase media de Newark, New Jersey, nacía Theresia Anna Schmon. Desde chiquita. le fascinaban dos cosas: que la llamaran Teri y las luces del espectáculo. De grande, se hizo habitué de los sets de filmación donde trabajaba como peluquera y maquilladora pero soñaba con estar en la pantalla. Como eso no sucedía, bebía y mucho. En una de sus habituales rondas por los bares de Nueva York se cruzó con Francis Shields, un joven de 23 años que parecía salido de un cuento de hadas, ligado a la nobleza europea, capitán del equipo de remo universitario y con un futuro como hombre de negocios.

El flechazo fue inmediato y Teri quedó embarazada. Pero para los Shields una peluquera no era la mejor opción y le ofrecieron plata para que aborte. Ella tomó el dinero, pero decidió usarlo para otros fines, y el 31 de mayo de 1965, nació Brooke Christa Shields, una beba que con el tiempo se convertiría en la novia perfecta de los Estados Unidos.

A los cinco meses, Teri y Francis se separaron, y la pequeña Brooke quedó al cuidado de su madre que tenía un objetivo: lograr que su hija transcendiera en el mundo del espectáculo. No importaban los medios ni los costos a pagar. "Es la beba más bonita del mundo y yo voy a ayudarla", antes del año logró que Brooke participara en una publicidad de jabón.

En diez años, Teri consiguió para su hija unos cuantos comerciales y algunos papeles menores en televisión. En 1978 llegó la película Pretty Baby. Brooke protagonizaba a Violet, una niña que, como ella. tenía 12 años y que, como ella, también era explotada por su madre, que en la ficción era la madama de un burdel. Brooke aparecía desnuda lo que generó controversias a nivel mundial -fue prohibida por la dictadura en Argentina y por el Apartheid en Sudáfrica-. Ante las críticas Teri se defendió con el viejo argumento del "desnudo cuidado" y que ella había estado como "supervisora".

Brook Shields en la película “Pretty Baby”, de 1978
Brook Shields en la película “Pretty Baby”, de 1978

Pero si Los manejos profesionales de Teri eran complejos, la relación con su hija no era mejor . "Desde el día que nací mi madre siempre estaba bebiendo"; confesó la actriz. No había violencia física ni ataques de ira solo una madre ausente a la que le importaba más la carrera de su hija que su hija.

En 1980 llegó La laguna azul, donde protagonizó a una adolescente que vivía su despertar sexual en una isla junto a Christopher Atkins. Otra vez hubo escándalos por sus escenas sin ropa pero, el director Randal Kleiser se defendió argumentando que se empleaba un doble y que Brooke aparecía con sus pechos cubiertos por su cabello. La propia actriz minimizó el contenido, contando que una asistente social vigilaba que se cumplieran todas las condiciones. "Mi preocupación era que mis pechos eran demasiado pequeños"; agregó.

(Video: Paraíso en la Laguna Azul / Youtube)

A su exposición en el cine se le sumó su explosión en el modelaje. Fue tapa de Vogue y protagonizó un inolvidable comercial de jeans. "¿Sabes que hay entre mí y mis Calvin? Nada", preguntaba y se respondía entre susurros. Su belleza era tan arrolladora que casi no existía adolescente en los Estados Unidos que no tuviera una imagen suya en su cuarto. El mercado se llenó de muñecas y secadores de pelo con su cara.

Pero en su casa el infierno seguía y cuando su madre se pasaba con las copas se las volvía a agarrar con su hija. La llamaba "gorda" y le aseguraba despectiva que su trasero era enorme. En la industria de la moda, su cuerpo atlético pero no esquelético provocaba críticas lo que generaba una gran inseguridad en la adolescente.

Brook Shields con Christopher Atkins en “la Laguna Azul”, en 1980 (Grosby Group)
Brook Shields con Christopher Atkins en “la Laguna Azul”, en 1980 (Grosby Group)

Mientras tanto, a Teri se le ocurrió que una buena movida sería encontrarle un novio. El elegido fue George Michael que empezaba a ser popular con el grupo Wham! "Yo era una virgen conocida, así que resultaba perfecta para él. Estábamos los dos en medio de la locura de la fama y estar juntos tenía sentido", analizaba la actriz tiempo después. Disfrutaban del cine, de ir de compras y frecuentaban la mítica discoteca Studio 54, donde se codeaban con Grace Jones, Boy George o Andy Warhol. "Ahí me sentía protegida", contaba Brooke. Después de George llegó John Travolta. Él la esperaba en la esquina del colegio pero la relación no pasó de unos besos, y alguna pieza de baile.

Las cosas cambiaron de manera radical cuando se inscribió en la Universidad de Pensilvania para estudiar Literatura Francesa y sufrió lo que por entonces no se denominaba Bullying. Las muñecas con su rostro colgaban de los árboles y su virginidad era tema de burlas y apuestas. Finalmente llegó su "primera vez" con Dean Cain, su novio así a los 22 años. Ella misma contó una experiencia que tuvo más de trauma que de placer. "Después de hacerlo, salté de la cama, empecé como a tambalearme y a correr medio desnuda. Tenía miedo de convertirme en demasiado vulnerable y no ser la misma de siempre después de haberme acostado con él. Tenía miedo de haberle fallado a mi madre".

Brooke quería evolucionar como actriz, pero Teri era mala palabra en el mundo de Hollywood. Brooke se vio obligada a empacar en secreto las cosas de la oficina de su madre para nunca más volver. Su carrera se relanzó con una participación muy celebrada en Friends y luego en el protagónico de Suddenly Susan.

La situación sentimental tardó un poco más en acomodarse. Michael Jackson, Andre Agassi, Donald Trump protagonizaron, en mayor o menor medida, parte de su vida sentimental. Con algunos los unió el amor. Con otros, el espanto.

Brooke Shields con Michael Jackson, en 1984 (Grosby Group)
Brooke Shields con Michael Jackson, en 1984 (Grosby Group)

Con el Rey del Pop se conocieron de chicos y jugaron un juego de amigovios que tuvo en vilo a la prensa del corazón por más de una década. Al menos, Brooke siempre lo vivió así, quizás Michael esperaba algo más serio. Se conocieron en 1981, se mostraban en público de la mano, aunque nunca
oficializaron su noviazgo.

Con Agassi protagonizó una historia pochoclera imbatible. El campeón de tenis con la actriz de la belleza total. Los presentó una amiga en 1993 y lo que los unió en este caso fue la experiencia, y el proceso de liberación, de padres controladores y exigentes. Se casaron en 1997, pero las peleas se hicieron habituales. En un capítulo de Friends, ella debía lamer la mano de Matt Le Blanc, entonces el tenista huyó del set y destrozó algunos de sus trofeos. En su biografía "Open", Agassi contó que Brooke estaba obsesionada con Steffi Graff y sus piernas. Entrenaba su cuerpo día a día, lo moldeaba para parecerse a esa mujer perfecta, con las piernas perfectas. Agassi y Shields se separaron en 1999. Agassi y Graf se casaron en 2001.

Shields Brooke con Andre Agassi en 1999 (Grosby Group)
Shields Brooke con Andre Agassi en 1999 (Grosby Group)

Trump también se obsesionó con ella. "Creo de verdad que deberíamos tener una cita porque tú eres el cielo de los Estados Unidos y yo soy el hombre más rico de Estados Unidos. A la gente le encantaría", le dijo pero la actriz lo rechazó.

Su segunda oportunidad en el amor llegó cuando conoció a Chris Henchy, el guionista de Suddenly Susan. Se casaron en el 2001 en una ceremonia íntima, desde entonces luce el nombre de su esposo tatuado en su tobillo.

Tres años después nació Rowan, su hija. Pero lejos de las publicidades de maternidades felices, Brooke tuvo que lidiar con una terrible depresión post parto que superó con la ayuda de fármacos. Esto provocó una crítica muy dura de Tom Cruise pero la actriz no se quedó callada y le contestó con una descarnada y sincera nota en el New York Times. "No me encantaban las drogas. Dejé de tomarlas prematuramente y tuve una recaída en la que estuve a punto de estrellar mi automóvil contra un muro, con Rowan en el asiento trasero. Pero esos medicamentos y las sesiones de terapia fueron los que me salvaron a mí y a mi familia".

Si es cierto que el tiempo sana y se encarga de poner las cosas en su lugar, Brooke Shields no podría estar más de acuerdo. En 2012, Teri Shields murió a los 79 años, víctima de una enfermedad relacionada con la demencia y originada en su alcoholismo. En 2014, la actriz publicó su autobiografía donde desde una óptica comprensiva, la justifica. "No puedo culpar a mi madre por lo que hizo. ¿Qué hubiera hecho una divorciada de Newark con una bebé de apenas cinco meses?".

Brook Shields con su esposo y sus hijas (Instagram)
Brook Shields con su esposo y sus hijas (Instagram)

El año pasado, se mostró esplendida a sus 53 años; sonriente y desprejuiciada… en traje de baño. "Otra laguna azul", posteó en sus redes. También renovó su amor por Chris, el padre de sus dos hijos y quien le demostró que la belleza iba más allá de un poster. "Él realmente celebra mi feminidad y mi cuerpo y yo necesitaba que un hombre me celebre". Es que las grandes historias de Hollywood, por más que algunos de sus protagonistas hagan lo posible por arruinarlas, siempre tienen reservado un final feliz.

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