"Soy una agradecida: laburé toda mi vida, desde los 13 años, y es lo que sé hacer", dice Silvina Luna, que ya tiene confirmada su continuidad por todo 2019 Incorrectas, el ciclo de Moria Casán en América.

"También me hace bien a mi cabeza y a mi bienestar, mental y general, así que soy una agradecida. Y más en este momento de crisis que estamos atravesando todos", agrega la rosarina sobre su presente laboral, que reparte entre la televisión y su marca de ropa, Moon by Silvina Luna. "Me tiene muy entusiasmada. Todavía cuesta un poquito acá, pero es la compra del futuro. Nos tenemos que acostumbrar", dice, sobre el mecanismo de venta on line con envío a domicilio.

Silvina Luna de vacaciones en Punta del Este
Silvina Luna de vacaciones en Punta del Este

—¿Cómo te trata el panelismo?

—Bien. Era todo un desafío para mí: nunca lo había hecho. Encima me metí en un grupo que ya estaba armado, con Moria a la cabeza, y lo que significa eso. Pero me recibieron bien. Me llevé una sorpresa con Moria porque por ahí uno tiene muchas cosas en la cabeza, no prejuicios, pero piensa: "¿Cómo será como conductora?".

—Y a vos, ¿te interesó por el desafío, por lo económico y el momento laboral, o tenías ganas de probar el rubro?

—Yo soy un poco de experimentar. Justo había vuelto de viaje, estuve la mitad del año viviendo afuera en Los Ángeles y en Nueva York. Me había separado, estaba ahí, en una etapa de cambios. Y cuando llegué acá, que extrañaba mucho, me llamaron de América para que vaya un par de días, y me divirtió la propuesta.

—¿Cómo te encontrás cuando hay que hablar sobre temas que tocan a gente con la que por ahí tenés un vínculo?

—Al principio me costó un poco. Me decían: "Tenés que ser picante", y me tenía que ganar un poco el lugar. Entonces, al principio era más picante que ahora. Fui encontrando mi lugar y trato de ser lo más genuina posible. Siempre que tiro alguna información, trato de asesorarme o de preguntar.

Silvina Luna continuará todo el año en Incorrectas por América
Silvina Luna continuará todo el año en Incorrectas por América

—¿Cómo te llevás con los 38?

—Bárbaro, no le doy mucha bola a la edad. Uno va ganando experiencia y seguridad en ciertas cosas, el disfrute es mayor, y se vive desde otro lugar.

—Hoy, ¿el disfrute por dónde pasa?

—Cosas muy simples, muy chiquitas. Terminar el día y entrar a mi casa: ese es un placer. Estar conmigo misma también.

—¿Te llevás bien con vos?

—Sí, muy bien.

—¿Tenés ganas de enamorarte?

—La verdad que estoy muy bien, sola por elección. Tengo la posibilidad de conocer gente o de salir, pero a veces entre ese plan y quedarme en casa, disfrutando de estar conmigo misma, hoy lo elijo.

—Venís de una relación muy intensa (con el DJ Manuel Desrets).

—Vengo de una relación muy intensa, y también he noviado bastante a lo largo de mi vida; entonces, quizás hoy me doy esa licencia. Antes por ahí buscaba estar en pareja para llenar cierto espacios emocionales. Poder encontrar ese placer en la soledad está bueno para después volver, porque es lindo enamorarse, obvio.

—No me quiero imaginar lo que te están buscando…

—(Risas) Y… ahora, con las redes, es mucho más fácil para los hombres.

—¿Saliste alguna vez con alguien que te haya escrito por redes sociales?

—No. Salvo que sea alguien que conozca. O que me hayan hablado de esa persona. Tengo muchos que me quieren presentar alguna amiga o amigo, sí.

Silvina Luna en Punta del Este
Silvina Luna en Punta del Este

—¿Nunca incursionaste en Happn, Tinder?

—Sí, en Happn, pero cuando estaba en Estados Unidos.

—¿Y cómo fue eso? Acá, con la exposición, sería muy difícil.

—Acá, imposible. Me divertía porque es a gente que está a la redonda o en el barrio, si te cruzaste a alguien. Hablé con dos o tres personas pero no llegué a encontrarme.

—¿No saliste? ¿Por qué?

—No sé, no me animé.

—¿Desde el anonimato te sentías más cómoda para usar la aplicación?

—Algo que disfruto mucho cuando viajo es eso: el anonimato es una hermosura. No es que reniego (de la fama), pero la verdad que es algo muy lindo estar ahí y que nadie te dé bola.

—Acá, si te instalás Happn, serías nota en 30 segundos.

—Sí, obvio. Y aparte ya ven tu foto y es otra cosa, ya la gente se predispone de otra manera. Pasa también, cuando conocés a alguien, primero quizás está el combo con el personaje, y cuesta. Yo soy bastante transparente, pero ir a la persona es lo importante.

Silvina Luna diosa en Tulum
Silvina Luna diosa en Tulum

—¿Te das cuenta los que se acercan al personaje y no a la persona?

—Y… ya a esta altura, a todos nos debe pasar que más o menos nos damos cuenta por dónde viene la cosa. Busco otro tipo de relaciones. Por ahí de chica era más superficial, o buscaba el que me gustaba, y hoy, la verdad, no te voy a decir que no busco una atracción desde ese lugar, pero hay otras cosas que pesan mucho más a la hora de estar con alguien.

—Tampoco te creo que los likeaste en Happn, en Estados Unidos, eran espantosos.

—No, pero no sé si eran los típicos carilindos. Me acuerdo que había chateado con un músico interesante. Siempre voy al mismo lugar: los atorrantes.

—¿Siempre el atorrante?

—Cuando era más chica. Ahora, me parece que le huyo.

—¿Y por dónde creés que pasaba?

—Tiene que ver con el prototipo de hombre que una tiene en la cabeza, depende cómo fue tu núcleo familiar y tu papá.

—¿Era un atorrante tu papá?

—Sí. Tenía todas.

—¿Pero fue buen papá?

Fue buen papá a la altura de lo que él pudo. Tuvo una vida muy complicada, no recibió mucho cariño de chico y cuando le tocó el turno a él, expresó su amor como pudo. De chica yo por ahí no lo entendía, y estuvimos bastante desconectados por mucho tiempo. Después, de grande pude analizar todo esto, darme cuenta de lo que él había pasado, por qué había sido de determinada manera, y no te queda otra que aceptar.

—¿Lo perdonaste?

—Sí.

—Y ahí tal vez un poco cerrar, y empezar a entender qué te pasaba.

—Yo creo que a los padres hay que perdonarlos, pero profundamente, desde el corazón. Cuando uno lo hace desde ese lugar, realmente podés sanar ciertas cosas.

—Y a vos misma, ¿qué tuviste que perdonarte?

—Muchas cosas, sí. Nosotros llevamos eso de la culpa. Lo trabajé mucho en terapia esto de la aceptación, de que somos seres humanos, que nos equivocamos, y aprender con las cosas que nos pasan.

—Estábamos entonces en el atorrante. Hoy, ¿ya no más atorrantes?

—No. Hoy quiero estar en paz. Un compañero que me dé tranquilidad.

—¿Poliamor sí o poliamor no?

—No te podría decir que sí porque no estoy preparada para eso, pero sí creo que algo tiene que modificarse en las relaciones, en los vínculos. No sé bien qué, pero está a la vista que las relaciones duran muy poco, que estamos muy desconectados, sea por las redes sociales, por la tecnología o por los teléfonos. Va a haber otro tipo de relación. No sé si llegará al poliamor, pero…

—¿Te imaginás teniendo una pareja abierta?

—No. No sé si me saldría hoy.

—Le dijiste a Vero Lozano: "Tuve relaciones con mujeres, hay que experimentar, pero me gustan los hombres cien por cien".

—No. ;e preguntó si le había dado un beso a una mujer y le dije que sí, que le había dado un beso a una mujer. Que obviamente tuve siempre relaciones con hombres, pero bueno, en esto viste que a veces…

—Yo entendí que habías tenido más que un beso con mujeres.

—No, ella me preguntó y le respondí. Pero no descarto en algún momento poder decir: "Bueno, a ver, te enamorás de la persona y no importa si es un hombre o una mujer". Hoy por hoy estamos abriendo la cabeza a un montón de cosas. Y de repente, por lo menos uno dice: "Bueno, ¿por qué no? Podría ser. Yo no soy una mujer estructurada, ni mentalmente ni en mi vida. Estoy abierta a que la vida me sorprenda o a experimentar otro tipo de cosas.

“A los padres hay que perdonarlos desde el corazón” dice Silvina Luna a solas con Teleshow (Foto revista Gente)
“A los padres hay que perdonarlos desde el corazón” dice Silvina Luna a solas con Teleshow (Foto revista Gente)

—¿Estás en una instancia final de la situación legal con Aníbal Lotocki?

—Está en una instancia decisiva. Está por elevarse a juicio oral en la parte penal, y en la parte civil estamos teniendo unas mediaciones. A mí lo que me importa es la parte penal: que le saquen la licencia y no opere más, básicamente, porque sigue operando.

—Está haciendo unos realities en redes.

—Sí, sí… Patético.

—Me sorprendió eso, y me sorprendió que Raquel Mancini, con todo lo que vivió, lo esté acompañando en esos videos. ¿Qué te pasa cuando ves eso?

—Mi lucha viene desde hace muchos años y yo ya presenté todo lo que tenía que presentar. Son causas que realmente valen la pena escuchar y hacer algo. No solo las mías; hay otras chicas que también denunciaron.

—¿Hay chicas que deben hacerse un trasplante de riñón?

—Sí. Yo hablo seguido con una chica de Mar del Plata que está a punto de ser trasplantada, con otra chica del norte del país que fue trasplantada. Hay un montón de chicas que pasaron por lo mismo y no se animaron en su momento, por vergüenza, porque piensan que por ahí hicieron algo mal ellas, y en realidad lo único que hicieron es confiar en un médico del que uno espera que te sane, que te cuide. Si bien por ahí uno buscó cierta exigencia a nivel físico, eso no habilita a que una persona como él actúe tan irresponsablemente con algo que no se podía, con cosas que están prohibidas. Pero bueno, vamos a ver qué dice la Justicia.

—Vos, físicamente, ¿cómo estás? ¿Con secuelas, con dolores? ¿Podés llegar a necesitar un trasplante, en algún momento?

—No, hoy no, pero porque me medico. En mi día a día llevo una vida normal. Obviamente, cambiaron mucho mis cuidados, mis hábitos, mis prioridades a nivel salud, pero puedo llevar una vida normal, sí.

—Ese temor no lo tenés.

—No, pero vos pensá que a mí me ha cambiado la vida. Y mucho.

—Tenés que vivir medicada ya de por sí.

—Sí. Es como que uno se acostumbra, por decirlo de alguna manera. También en algún punto siento que capitalicé eso que me pasó en transformar cosas de mi vida.

—Hoy, ¿te volverías a meter en un quirófano?

—No, no lo pienso.

—Más allá de que no está mal operarse.

—No, no estoy en contra de las cirugías. Sí pienso que lo hice en un momento de vulnerabilidad, de inseguridad, en un momento de mucha exigencia conmigo misma. Y encima tuve esa mala suerte de toparme con un mal profesional.

—¿Cómo te llevás con el feminismo?

—Bien. No soy súper fanática. Sí obviamente creo en la igualdad de sueldos, en la igualdad entre el hombre y la mujer en un montón de aspectos, pero también entendiendo qué lugar ocupan los hombres hoy y qué lugar ocupamos las mujeres. Fue todo tan rápido que estamos aprendiendo en la marcha: el hombre quedó medio descolocado. Igual yo siempre fui una mina súper independiente y capaz que sí, que banco el feminismo sin saberlo desde hace mucho tiempo. Pero por ahí todavía nos quedan cosas machistas, de creencias o de nuestros viejos, de otra época. Estamos en este proceso.

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