Divertida, espontánea y natural, Mar Tarrés se toma todo con humor. Sin embargo, no siempre fue así y para convertir el dolor en risa, tuvo que hacer un proceso interno. En diálogo con Teleshow, la actriz de Minas Jodidas y "modelo plus size", como ella misma se define, contó los prejuicios que tuvo que superar desde que nació por sus kilos demás  y cómo fue que aprendió a aceptarse como es.

Aunque sus monólogos en su obra Minas Jodidas, que se presentará este sábado en El Nacional, despiertan carcajadas, muchos de ellos surgen desde el sufrimiento: "Empecé a escribirlo en un momento en el que me había pasado de todo, mi ex me había hecho un montón de cosas y me veía en una depresión… En vez de tirarme en la cama comencé a convertir en humor las cosas feas que me hacía".

Al ser consultada sobre aquella relación, contó que no hubo violencia física, pero sí verbal: "Desde el momento en que una persona te lastima y daña la moral… él era muy inseguro, la gente con complejo de inferioridad necesita que el resto también lo tenga, entonces me dañaba en cuanto al cuerpo y al peso. Empezó con cosas chicas como 'este vestido te hace vaca' hasta agresiones verbales muy fuertes y eso contribuyó a bajar mi autoestima. Si la persona que amás te dice eso, qué podés esperar del resto. Él sentía vergüenza en la sociedad de mi cuerpo".

Empezó con cosas chicas como ‘este vestido te hace vaca’

Fue por eso que Mariana, de 31 años, empezó a descargar por el lado de la risa: "En los monólogos hay pedazos de vida. Es un show muy divertido para reírse un montón. No es solo para mujeres, es para que se rían todos".

Poder reírse de sí misma  y mostrarse segura, fue todo un proceso que llevó años. Luego de haber sufrido en su etapa escolar el bullying de sus compañeros, recién a sus 23 años pudo plantarse: "No fue solo dejar de querer alcanzar los cánones de belleza, sino dejar las presiones sociales".

Llegué a pesar 60 kilos, estaba raquítica pero mis compañeras pesaban 45, con lo cual seguía siendo la gorda, mi cuerpo decía ‘basta’, pero la gente me exigía igual

La frase que utiliza para representar el click que hizo es: "Cuando haces las cosas mal la gente te critica, pero si las hacés bien, te criticarán peor". Es que en su adolescencia, obsesionada con las dietas, llegó a bajar más de 30 kilos, pesando entre 58 y 62: "Estaba raquítica pero mis compañeras pesaban 45, con lo cual seguía siendo la gorda, mi cuerpo decía 'basta', pero la gente me exigía igual".

Su papá tuvo obesidad mórbida y llegó a pesar casi 400 kilos: "A partir de ahí entendí que mi logro no es bajar un kilo, sino mantenerme en peso, es por mi salud,  no por cómo me vea el resto", contó Mar, que desde que nació lucha con su peso. Entre algunos recuerdos de su infancia está el rechazar cualquier invitación a una pileta para no tener que estar en malla y el de tomar leche descremada o gaseosa light al lado de su hermana "super flaca" que tomaba bebidas regulares.

Sufrí mucho en la primaria, en la secundaria no tanto, pero no es que me dejaron de insultar, sino que yo no le daba tanta importancia

Los años escolares, no fueron nada fáciles: "Sufrí mucho en la primaria, en la secundaria no tanto, pero no es que me dejaron de insultar, sino que yo no le daba tanta importancia y me sentía un poco más segura. A los siete no, pero después te vas acostumbrando y te reís de lo que la gente considera un defecto". De todas formas, recuerda vacaciones familiares en la playa en las que usaba remeras largas para taparse: "Ahora ya no, si quiero usar una malla calada, la uso. Cuando veo chicas con remera me dan ganas de ir y decirle '¡sacatela! si igual te van a criticar".

Tener que salir con ropa de señora porque no hay talles grandes con diseños de chica joven, la impulsó a lanzar su propia marca. La aceptación fue tal que en dos años abrió once sucursales.

Hoy, a los 31, Mar entiende que "el autoestima se construye desde adentro" y que puede sentirse Pampita sin haber ido a la peluquería, como ella misma ejemplifica.

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