Mezclando poesía urbana y melodías encantadoras, Pier es una banda poderosa. La agrupación de los hermanos Ramiro y Agustín Cerezo creció con los años hasta transformarse en un grupo de culto. Sus recitales son un viaje a las más variadas sensaciones, verdaderas fiestas codiciadas, populares y místicas.

En estas horas ultiman los detalles de un nuevo show: este sábado en el Teatro Sala Ópera, de La Plata. Esa noche lanzarán "Todo el tiempo", el primer single de su próximo álbum y que cuenta con la participación de Juanse, el líder los Ratones Paranoicos.

—¿Qué nos pueden adelantar del nuevo tema?

Ramiro Cerezo: —"Todo el tiempo" es un rock and roll con nuestra impronta, pero lo produjo Juanse, y ahí tiene una vuelta de rosca muy importante.

Agustín Cerezo: —La verdad que su participación fue un lujo para nosotros. Juanse es un referente para Pier, un ícono del rock, y que se haya brindado para nosotros ha sido un placer. Así que es un tema que nos identifica mucho, es un gran tema en la carrera de Pier.

—¿Es una historia de amor?

Ramiro: —Mirá, las canciones de Pier siempre tienen que ver con lo que nos pasa a nosotros, con lo que le pasa a la gente en líneas generales. Tratamos de ir siempre de lleno a lo emotivo, a lo épico, y bueno, esta canción no le escapa a eso.

—¿En qué momento la escribiste?

Ramiro: —Tiene sus años. Esta canción había quedado a medio hacer en el disco anterior, y la volvimos a retomar cuando empezamos con las canciones nuevas. Y cuajó muy bien para que Juanse se involucre en ella. De hecho, también canta.

Agustín: —Nos sorprende que, en algunos lugares a los que estamos yendo, nos dicen que es la canción del año.

—¿Le encuentran defectos a los temas, a medida que los escuchan?

Ramiro: —No. A esta no le encontramos ningún defecto, pero más que nada porque nosotros somos admiradores de Juanse de toda la vida, crecimos con él y con los Ratones. Además, sabe mucho de música. Entonces, no creo que le encontremos defectos.

Agustín: —A veces nos pasa con algunas canciones, que después decís: "Uh, esto no me gustó mucho…". Sí, en realidad pasa bastante. Lo que pasa es que cuando grabás y vas a mezclar, principalmente, hay que terminarla, tenés que dejarla a la canción.

—¿Siguen con las mismas ganas de cuando empezaron? ¿O se van desencantando a lo largo del tiempo?

Ramiro: —No, la pasión se va renovando, se va retroalimentando. Pier ha sido nuestro leitmotiv, nos hemos dedicado a esto siempre con mucha entrega, con mucho amor, y se ha convertido en nuestra profesión, involuntariamente. Empezamos haciendo música porque era lo que sentíamos y después se fue dando todo. Siempre encaminándonos en una búsqueda: manifestarnos a través de lo que sentíamos. Y la pasión está latente, vigente.

—Pero imagino que a lo largo de tanto tiempo habrá cosas que los cansarán.

Ramiro: —Externas, quizás. Viste que todo es muy difícil…

— ¿Qué cosas son difíciles?

Ramiro: —Trabajar es difícil. A veces el contexto no se da, con las cosas que pasan en el país, sube, baja… bueh… todo eso. Por ejemplo, ir tocar al Interior es muy difícil. Siempre intentamos hacerlo, acercarnos a la gente, pero a veces no es nada fácil. Eso es lo que te cansa o te desgasta un poco. Pero después, la parte artística y musical no porque tiene que ver con el sentimiento y la inspiración. A veces no estás tan inspirado, pero eso es otra historia.

—Para aquel que no sabe, ¿cómo son esos viajes?

Ramiro: —Es un laburo. Por supuesto que es algo muy lindo poder recorrer el país. De hecho, intentamos llegar a todos lados con nuestra música, pero no es soplar y hacer botellas: es una estructura que hay que sostener, mantener, y bueno todo eso conlleva un esfuerzo, una dedicación que, insisto, somos agradecidos y estamos muy orgullosos de poder hacerlo, pero lleva un laburo. Viajaste a un lugar y tenés que ir a probar sonido, después de probar sonido tenés un rato para comer, está el show, tenés que irte de ahí a otro lugar directamente y llegás medio a las apuradas, y no podés probar sonido. Lo digo, insisto, desde un lugar de agradecimiento y desde que lo que hago a mí me apasiona, pero es cansador como cualquier otro trabajo.

—Hoy, con otra edad, quizás te volvés más quisquilloso y te pones más pretencioso con algunas cosas.

Ramiro: —Sí. Siempre tratamos y siempre tuvimos los pies sobre la tierra, entonces nos adecuamos a las circunstancias, cosas con más lujos, con menos lujos, no importa. Somos aptos para todo público, hacemos todo. Y nos preocupamos mucho de que nuestra música llegue a toda la gente, y llegue de la mejor manera: que los lugares estén bien, que el sonido esté bueno. Después no tenemos muchas pretensiones, nada más que dormir bien.

—¿Hay algo que les gustaría, y que todavía no tienen?

Ramiro: —A mí, particularmente, me gustaría seguir grabando, tocando, y acceder a lugares donde nunca estuvimos, grabar en lugares donde nunca grabamos. Tuvimos la suerte de grabar en los estudios más importantes de Argentina y siempre tratamos de ir cambiando, de ir a otro, a otro, y nos gusta acceder a cosas a las cuales nunca tuvimos acceso. Nuestra búsqueda pasa por evolucionar en todo lo que se pueda, y que esté al alcance de las manos de uno.

—De chicos, ¿se imaginaban que llegarían hasta acá?

Ramiro: —No. Empezamos porque nos gustaba la música, y fuimos tocando y componiendo. Fuimos bastante precoces para eso. Lo hablábamos con Juanse: él tiene estudios desde muy chico y podría haber sido un virtuoso, si bien es un capo, es un genio, pero, ¿viste los que se dedican a un estilo virtuoso? Pero después se les complica el tema de hace canciones, armar un grupo y e progresar por ese lado. Entonces, volviendo a lo nuestro, de entrada tocábamos las canciones de nuestros referentes y enseguidita empezamos a componer nuestras canciones. Eso hizo que empezáramos a tocar en distintos lugares.

Agustín: —Lo que siempre sentimos fue que esto no tenía fecha de vencimiento: no nos vemos haciendo otra cosa, desde lo vocacional, más que nada.

—Si miran para atrás, ¿qué hubiera hecho diferente?

Ramiro: —Me gustaría cantar de nuevo algunos discos. Pero también te digo que tiene su lógica: fueron cantados por mí en su momento, y no me reprocho nada, miro para adelante. Creo que estamos en un momento muy bueno de la banda, en el más amplio de los sentidos. El disco que estamos haciendo realmente tiene una impronta muy Pier, mucha épica, mucha mística, y sabemos que al estar convencidos nosotros, ese convencimiento le va a llegar a la gente.

—¿Lo más difícil de esta carrera?

Ramiro: —Los obstáculos que tenés que ir sorteando. Eso es es algo difícil en esta y en todas las carreras. Pero tenemos el plus de que somos hermanos, y esa unión es indestructible. Estoy muy contento y orgulloso de la carrera que tenemos, y de lo que hemos hecho.