(REUTERS/Lucy Nicholson)
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Vestida como Dolly Parton, mirando el festival de Coachella con el pelo atado y enfundada en un jogging, mimando un cachorro, o luchando por los derechos de las mujeres. Aunque no la veamos, Adele siempre está. Y aunque no la escuchemos, también.

Este sábado la cantante británica cumple 30 años y no planea sacar ningún disco con ese número como título. No por ahora, debido a un deterioro en la salud de su voz. Por eso, las redes sociales se han convertido en la principal vía de comunicación con su público.

Tuve que esforzarme más duro de lo que normalmente lo hago. Resulta que he dañado mis cuerdas vocales

"Ni siquiera sé cómo comenzar esto. Las dos últimas noches en Wembley han sido las más importantes y las mejores actuaciones de mi vida (…). Sin embargo, he luchado vocalmente ambas noches. Tuve que esforzarme mucho más duro de lo que normalmente hago. Sentí que constantemente tenía que aclarar mi garganta, especialmente anoche. Hoy fui a ver a mi doctor de garganta esta tarde porque mi voz no se aclaró en absoluto, y resulta que he dañado mis cuerdas vocales".

"Estoy tan desesperada por hacer los shows que incluso he considerado imitar (hacer playback), solo para estar frente a ustedes y estar con ustedes. Pero nunca lo hice y no podré hacerlo ni en un millón de años. No sería mi verdadero yo (…). Lo siento. Los amo, lo siento mucho, por favor, perdónenme".

Con estas palabras Adele recibe a los cibernautas en su página oficial. Un texto que remite a 2017, donde se refiere a los últimos shows que dio en el famoso estadio de Londres y también a los que tuvo que suspender justamente por esa afección en su brillante instrumento natural: la voz.

(AFP)
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En algunas entrevistas la cantante también habló de pánico escénico, justo ella, que se luce como nadie en las tablas. "Ustedes son la única razón por la que hago esto. No estoy segura de que sea lo mío", le dijo al público de Auckland, Nueva Zelanda, en el último show que dio antes de los de Wembley. Ella sabía que ya no volvía… al menos por cinco años.

Ese es el periodo de tiempo que, se especula, estará en pausa, dedicada a la crianza de su hijo Angelo, por quien se tatuó "Paradise" (Paraíso, en inglés) en su mano izquierda y una "A" detrás de la oreja. El pequeño es, sin dudas, su lugar en el mundo. También se sospecha de alguna conexión misteriosa con el mismo tatuaje que lleva Lana del Rey, pero ninguna de las dos lo ha aclarado hasta ahora.

“Paradise”: el tattoo de Adele en honor a su hijo
“Paradise”: el tattoo de Adele en honor a su hijo

Adele Laurie Blue Adkins nació en 1988 en Tottenham, Londres, Reino Unido, y desde entonces las mujeres han sido un faro en su vida, tanto como ella lo ha sido para miles de chicas que la siguen desde que apareció en escena. Su mamá la crió prácticamente sola y le pagó los estudios, primero apuntando a la Biología para luego sí, en 2003, inscribirse en la Escuela Británica de Artes Escénicas y Tecnología de Croydon. La misma institución donde se formaron Leona Lewis y Amy Winehouse.

Amy fue un referente para Adele y, aunque no eran amigas, sufrió mucho por la trágica muerte de la cantante, en 2011. "Si no fuera por Amy y (su primer disco) Frank, no habría tomado una guitarra, no habría escrito 'Daydreamer', 'Hometown' o 'Someone Like You'", le dijo a la revista británica i-D en octubre de 2015. Esa admiración se había visto reflejada por completo cuando en 2011 entonó una sentida versión de "Make You Feel My Love", de Bob Dylan, durante el homenaje post mortem a Winehouse, en The Royal Albert Hall de Londres.

Tanto Amy como Adele demostraron ser diferentes a la mayoría de las cantantes conocidas hasta su llegada: se destacaron por imponer un estilo único. En el caso de la rubia, fue su voz y el hecho de romper con el mandato 90-60-90 lo que la llevó a conquistar a todos aquellos que no son perfectos. Okey, nadie es perfecto. Ni siquiera ella, que no dudó en ponerse dura con la australiana Rebel Wilson.

Los rumores decían que la actriz se pondría en la piel de la cantante en una biopic sobre su vida, a lo que Adele respondió: "He escuchado los rumores de que Rebel Wilson me interpretará en una película. Vamos a ver si es verdad. Necesitan mi puto permiso, solo porque sea de talla grande no significa que ella me tenga que interpretar". Wilson le respondió con un "No es cierto, te quiero mucho", y del tema no se habló más.

Rebel Wilson (AFP)
Rebel Wilson (AFP)

No es fácil ser Adele. Y seguramente tampoco debe ser fácil lidiar con ese ego. En 2008 lanzó su primer disco, 19, y fue todo un suceso. Allí se incluía su primer hit "Chasing Pavements", y aquel cover de Bob Dylan que más tarde le dedicaría a la fallecida Amy. Por este álbum debut ganó dos Premios Grammy (en la actualidad ya suma 15 estatuillas) y se convirtió en el disco más vendido de la era digital hasta que lo destronó 21, el segundo de su factoría.

Con este disco llegaría el archi famoso tema "Rolling in the Deep", versionado hasta por la mismísima Aretha Franklin para una selección de covers que lanzó en 2014. Y también llegarían los millones, ya que se convirtió en el disco más vendido de la era digital.

Adele se retiró en 2012 para tener a su hijo -cuyo padre es el empresario Simon Konecki– y luego volvió para presentar "Hello", el primer corte de 25 (su tercera placa) con la que conquistó inmediatamente los primeros puestos de los rankings en más de 30 países.

Con su mezcla de jazz, blues y r&b, Adele creció en sus discos: 19 y la adolescencia que quedaba atrás, el corazón roto de los 21, y la madurez temprana de los 25 (teniendo en cuenta que ya se había recibido de consagrada madre, esposa y millonaria). Las revistas británicas la señalan como la artista joven más rica de Inglaterra, en una lista encabezada por los añosos Paul McCartney y Mick Jagger.

Este 5 de mayo la británica cumple 30 y nada hace pensar que volverá pronto a los escenarios. Tampoco hay rumores de un nuevo disco. El año pasado, después de más de 120 conciertos y 15 meses de gira, su garganta dijo basta y ella le hizo caso. Otro motivo más para respetar a esta reina de la canción que logró destacarse con su imagen extra large en un mundo dominado por el small, que impuso sus reminiscencias vintage en pleno auge tecnológico, y que se animó a parar la pelota justo antes de hacer otro gol.

(REUTERS/Lucy Nicholson)
(REUTERS/Lucy Nicholson)

Por Marianela Insua Escalante

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