Virginia Da Cunha, entre la adrenalina de los deportes extremos y la tranquilidad del yoga

Mientras se prepara para el lanzamiento de su nuevo disco, la ex Bandana habló con Teleshow sobre cómo conviven la cantante y la DJ, el regreso el año pasado de la banda pop  y cómo hace para mantener su figura

Amante de los deportes extremos, pero también del yoga; DJ, pero también cantante; así es Virginia Da Cuhna (36) a quien no le asustan los cambios y se define como una persona "nómada  y sedienta de aprendizaje". En diálogo con Teleshow, la ex Bandana habló sobre cómo vivió la explosión mediática de la banda en 2001, el regreso del grupo el año pasado, sus proyectos en la música y cómo hace para mantener su figura.

"Estuve viajando muchísimo en el último tiempo tiempo, en Miami musicalizando y cantando, en California y en Ibiza, uno de mis lugares favoritos en el mundo donde pude disfrutar de compartir mi música", contó la cantante, que apenas llegó a Buenos Aires empezó con los preparativos para su disco, Real Love, que saldrá hacia fines de noviembre.

Es que luego de haberse dedicado de lleno a su trabajo como DJ ("Los primeros dos años me demandaban mucho y me dedicaba solo a eso, quería hacer buenas mezclas, buscar armonía", dice) comenzó a extrañar estar arriba del escenario poniendo su voz: "Empecé a componer canciones, me gustaba ese equilibrio de poder cantar, bailar, hacer algo mas introspectivo".

"Tenía ganas de mostrarme otra vez en una faceta más de cantante, acabo de lanzar mi clip 'Belong' y estoy presentándolo por todos lados con un músico, no solo con mis bandejas", cuenta Da Cunha. ¿A qué se debe el cambio? "Todo va mutando en función de cómo uno se siente, es el reflejo de cómo uno es".

Virginia se define como una persona "nómada y sedienta de aprendizaje": "No me asustan los cambios. Me asusta más la estabilidad, soy de aburrirme rápido, aunque está bueno completar las cosas que uno empieza".

Deportes y vida sana, el secreto para mantener su figura

Fanática de los deportes extremos a los que define como su "cable a tierra", Da Cunha practica snobwoard, sky, wakeboard, longboard, pero para ella, la práctica "sublime" es el surf: "Es el que más me gusta, pero también el que más me cuesta, porque como no tengo un mar cerca, es difícil practicarlo".

"Es una parte mía masculina que tengo muy desarrollada, amo los deportes extremos", dijo, aunque también le "fascina" el yoga: "Lo practico desde los 16 y no me canso, incluso de más grande me gustaría dar clases a niños".

Es por eso que un leitmotive cada vez que puede viajar es el deporte: "Me gusta ir a lugares que me permitan hacer algo de eso, no tanto lugares urbanos, aunque siempre encuentro la manera".

La alimentación es otro punto importante: "Como con consciencia, no es un sacrificio. Pero si quiero comer un helado y eso me aporta felicidad, lo como, me doy mis gustos".

Bandana, un antes y un después

Luego de doce años, Virginia se reencontró con sus compañeras de Bandana, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Lowrdez Fernández (Ivonne Guzmán había decidido no participar): "La vuelta fue en un momento justo. Yo estaba con ganas de hacer shows nuevamente y no estar escondida en una cabina. Todo lo que sea hacer coreos y esa cosa femenina del pop me divierte".

Virginia pudo disfrutar esta vuelta mucho más que la primera vez, ya que pudo plasmar su experiencia tanto en el escenario como en la vida: "Antes subía con mucha inseguridad, siempre fui una persona tímida pero en este tiempo logré tener confianza en mí y en mi cuerpo sin miedo a brillar y al qué dirán".

Durante los inicios de la banda, al finalizar el reality Popstarts en el 2001 las cosas no fueron tan claras como hoy: "Me costaba porque que no tenía tiempo para mi vida y cuando lo tenía se mezclaba con trabajo porque todos me reconocían, fue una pérdida de libertad, no tenia espacio ni tiempo para ir a tomar un helado con mi novio. Muy de golpe hubo que estar a la altura de las circunstancias, cuando veníamos de una vida diferente".

Para Virginia, la disolución del grupo en 2004 fue en cierta manera sacarse un peso de encima: "Fue una varita mágica que nos transformó. Un crecimiento que te genera crisis y dolor y no deja de ser una oportunidad inmensa, estoy agradecida. Pero terminar también fue un alivio, un decir 'misión cumplida'. Como cuando llegás a quinto año, no te deprimís, es celebración, extrañas y hay cosas de la escuela que te encantan. Pero sentís que aprendiste".

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