Deadpool es un héroe muy especial. Sanguinario, con un humor negro bastante border, protagonista de acciones políticamente incorrectas, es la oveja negra de la familia Marvel.

En la primera cinta que le tocó protagonizar, el hombre debajo de la máscara rojinegra, Ryan Reynolds logró algo impensado, un tremendo éxito de crítica y taquilla con un filme clasificado con una R (es decir apta para mayores de 18 años).

Sin el triunfo de Deadpool no hubiera sido posible una película como Logan, y por eso el personaje encarnado por Reynolds, especialista en "romper la cuarta pared" se lo recuerda a la audiencia cada vez que puede. ¡Hace bien!

Esta segunda cinta de la saga, profundiza las bromas y chistes sarcásticos al mundo "serio" de los superhéroes. Además suma personajes tan bizarros como irresistibles (un cuerpo de elite denominado X-Force que ya merece su propia aventura fílmica), secuencias de alto impacto, efectos especiales de gran despliegue visual y una banda de sonido hermosa que contrasta con la brutalidad que refleja la pantalla.

El argumento es una excusa, pero de todas formas, tiene un buen desarrollo, Cable, una especie de soldado del futuro viaja en el tiempo para asesinar a un niño mutante aparentemente inocente (sí, la trama recuerda a Terminator y Deadpool se encarga de subrayarlo)

Josh Brolin vuelve a lucirse con este "villano" menos poderoso que Thanos pero igual de imponente.

Ryan Reynolds parece haber nacido para interpretar este personaje, disfruta y hace disfrutar, histriónico, se carga la película al hombro y la lleva a buen puerto.

Ryan Reynolds
Ryan Reynolds

La violencia explícita, la sangre generada por CGI y las referencias sexuales no permite el visionado del público menor, pero pese a eso y aunque parezca una contradicción, el filme promueve a su manera, un mensaje familiar y de camaradería.

La alegría y diversión no terminan con el fundido a negro final. Deadpool 2 contiene una de las mejores secuencias postcrédito de toda la historia Marvel. Un momento de humor autorreferencial que por sí solo vale el precio de la entrada. Larga vida a Deadpool.

Mi calificación: 9 puntos