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Mario Pergolini y Coco Sily revivieron su amistad, entre fideos con paté y robo de nafta: “No teníamos un peso”

El conductor y el actor recordaron risas la época en que apenas alcanzaba para cenar y había que ingeniárselas para poder moverse por la ciudad

En el programa de televisión 'Otro Día Perdido' de El Trece tuvo lugar la entrevista entre Coco Sily y Mario Pergolini
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El ciclo televisivo Otro día perdido ofreció un momento fuera de libreto cuando Coco Sily fue invitado al programa y, junto al conductor Mario Pergolini, compartió anécdotas de su juventud que sorprendieron y divirtieron al público. Los dos protagonistas, acompañados por los panelistas Evelyn Botto y Soy Rada, repasaron una etapa donde la escasez económica marcaba su día a día y la creatividad resultaba indispensable para salir adelante.

Ambos recordaron que, en aquellos años, el dinero escaseaba a tal punto que sus cenas consistían en fideos con paté, una receta surgida de la necesidad y la falta de opciones. Entre risas, detallaron cómo preparaban el plato con los pocos ingredientes disponibles y cómo esa costumbre se volvió una especie de ritual compartido al final de cada jornada de trabajo.

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La conversación derivó en la confesión de Coco Sily sobre una práctica habitual: “Robábamos nafta con una manguerita y con un bidón”. Mario Pergolini, lejos de incomodarse, asintió y aportó detalles sobre aquellas maniobras para poder movilizarse en el viejo Rambler que poseía entonces. El público celebró la sinceridad y el tono distendido con el que ambos rememoraron esas vivencias, dejando en claro que la precariedad de esos años no les impedía disfrutar de la compañía mutua y encontrar motivos para reír.

Durante la charla, los recuerdos de la juventud afloraron con naturalidad. Sily no tardó en revelar que, cuando no había dinero, la única opción era compartir una olla de fideos con paté. Pergolini explicó, riendo: “No teníamos un peso”, mientras Sily agregaba: “Yo no sé si a él le gusta que yo cuente esto”. La fórmula era sencilla, pero eficaz: hervir pasta, abrir una lata de paté y mezclarla con algo de aceite, si es que había. El resultado no era precisamente memorable, como admitió Pergolini: “No lo hagan nunca, es horrendo”.

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La falta de recursos también los llevó a encontrar soluciones poco convencionales para otros problemas cotidianos. Uno de los relatos más llamativos fue el del robo de nafta: “Salíamos con el ‘equipo de mate’, le decíamos, ¿te acordás? Porque salías con un bidón y (imitando el sonido de aspirar la nafta) hacía así y...”, relató Pergolini, evocando la complicidad de aquellos tiempos. Sily añadió que el auto, un Rambler, solía necesitar ayuda para arrancar y funcionaba casi por milagro. Este tipo de anécdotas retrata una etapa marcada por la escasez, pero también por la inventiva y la camaradería.

Dos hombres en un estudio de televisión. Uno de pelo blanco gesticula; el otro, de traje, está sentado frente a un escritorio con una laptop y dos tazas negras
Coco Sily recordaron anécdotas de la juventud en Otro día perdido (El Trece)

La relación entre ambos no se limitaba a la amistad: también compartieron proyectos profesionales desde muy temprano. Sily colaboraba como guionista en los programas de Pergolini. “Nos juntábamos a las cinco de la tarde a escribir el programa que salía a las ocho hasta las doce de la noche”, rememoró Sily, subrayando la intensidad de aquellas jornadas. Al finalizar, regresaban a sus casas, que quedaban a apenas una cuadra y media de distancia, y se reunían para cenar.

Pergolini evocó la época en la que trabajaba en Rock & Pop, en Belgrano 270, al lado de donde también se producía el clásico radial El Loco de la Colina. Allí, ambos consolidaron su vínculo, alternando entre el trabajo y las salidas para ver a Huracán o presentar a bandas emergentes en vivo, como Bersuit Vergarabat. Sily recordaba cómo el líder de la banda lo esperaba en la puerta de la radio para pedirle que fuera su representante, rol que finalmente asumió por un tiempo.

El relato de la convivencia y las dificultades económicas se completa con la historia de las viviendas precarias y las mudanzas forzadas. Pergolini recordó que, al casarse, tuvo que convencer a sus suegros de que tenía un lugar donde vivir. Durante un tiempo, alquilaba una casa en San Telmo al responsable de El Loco de la Colina, pero un problema inesperado lo obligó a mudarse. La solución llegó gracias a Sily, quien le consiguió un departamento a estrenar en la esquina de Rioja y Caseros, en Parque Patricios.

"A SOLAS" CON ARI PALUCH
Ari Paluch, Mario Pergolini, Eduardo de la Puente, en los estudios de Rock & Pop, en épocas de Malas Compañías, con Los Fabulosos Cadillacs como invitados

Ese barrio fue el escenario de buena parte de las historias relatadas. La cercanía facilitaba los encuentros cotidianos, las largas jornadas de trabajo y las cenas improvisadas. La complicidad se extendía más allá del ámbito laboral y se traducía en una amistad sólida, forjada en la adversidad y en la vida barrial porteña.

El tono de la charla estuvo marcado por el humor y la autocrítica, un confesionario a la vista de todos. Las anécdotas compartidas por Coco Sily y Mario Pergolini en Otro día perdido dejaron al descubierto una etapa de sus vidas caracterizada por la falta de recursos, la búsqueda constante de soluciones ingeniosas y la risa como refugio ante las dificultades.

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