Evangelina Anderson viajó con sus hijas a Marbella

La modelo armó las valijas y junto a Lola y Emma partieron rumbo a España para disfrutar de unos días en el hogar que tiene allí

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Una mujer rubia y una niña sentadas en asientos de avión de primera clase, ambas llevan auriculares. Se observa un control remoto de entretenimiento
Evangelina Anderson posa para una selfie junto a su hija Lola Demichelis mientras ambas viajan en la cabina de un avión.

Evangelina Anderson viajó a Europa con su hija mayor, Lola Demichelis, y las imágenes que compartió en sus stories de Instagram no tardaron en generar una catarata de comentarios. El destino elegido fue Marbella, la misma ciudad donde se encuentra instalado Martín Demichelis por su trabajo como director técnico.

La primera imagen llegó desde el avión. Evangelina apareció en business class con auriculares puestos, una remera negra de Prada y una sonrisa que acompañó con un mensaje sin vueltas: “Nos fuimossss”, escribió, etiquetando a su hija. Detrás de ella, Lola también con auriculares, acomodada en su asiento.

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El vuelo no especificó el destino. Pero la segunda story lo reveló todo. Ya en Marbella, Evangelina posó en una terraza con vista al mar, copa de vino en mano, anteojos de sol pequeños y un look veraniego en tono nude. La leyenda que eligió para acompañar la imagen fue tan simple como elocuente: “Te extrañé”.

Dos palabras que, en el contexto de todo lo que rodea a la ex pareja, adquirieron un peso propio. Demichelis lleva tiempo radicado en Europa a raíz de su carrera como DT. Que Evangelina haya elegido Marbella como destino para esta escapada con su hija mayor fue suficiente para que las especulaciones sobre un posible reencuentro entre ambos se instalaran de inmediato en las redes y los medios.

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Mujer rubia con gafas de sol y vestido blanco sentada en una mesa de madera, sostiene una copa con líquido. Hay un plato con una servilleta
Evangelina Anderson, de viaje en Marbella, disfruta de una comida al aire libre en un restaurante.

Lo que siguió confirmó que las especulaciones no estaban tan erradas. Pocas horas después, fue el propio Demichelis quien publicó una story desde Marbella: una foto al atardecer en la playa junto a Lola y Emma, sus dos hijas. “Paseo y cena con mis niñas”, escribió, etiquetando a ambas.

La imagen no incluyó a Evangelina. Pero el reencuentro familiar en la misma ciudad, el mismo día, con las mismas hijas que habían viajado desde Argentina, cerró el círculo que las stories del vuelo habían abierto horas antes.

La última vez que Anderson estuvo en Marbella fue en julio de 2025 cuando festejó su cumpleaños allí con su familia, antes de la separación definitiva con Demichelis. Anderson abrió las puertas de su casa en Marbella en julio de 2025 y lo que mostró dejó en claro por qué esa ciudad ocupa un lugar tan particular en su vida. No fue una producción de revista ni una sesión armada: fueron imágenes de su rutina, su jardín, su piscina y sus mañanas, compartidas con la naturalidad de quien muestra algo que siente profundamente propio.

Martín Demichelis sonriendo junto a dos niñas. De fondo, una pasarela de madera, arena, mar, palmeras y edificios costeros bajo un cielo anaranjado
El reencuentro de Demichelis con sus dos hijas

La propiedad habla por sí sola. La fachada es blanca y moderna, de dos plantas, con grandes ventanales que dejan entrar la luz natural y sugieren amplitud desde el primer vistazo. Afuera, el jardín de césped cuidado se extiende hacia una piscina que se abre a una panorámica de colinas y casas distantes.

El agua reflejaba el cielo despejado en las imágenes que la modelo compartió con sus seguidores. En una de ellas, Martín Demichelis disfrutaba de la pileta junto a dos de sus hijos, en una escena de simple cotidianidad doméstica. Reposeras, sombrillas, mesas auxiliares, toallas y objetos personales completaban el cuadro: señales claras del uso habitual que transforma lo lujoso en cotidiano.

Evangelina etiquetó esa publicación con “Mi Casa” y la función de geolocalización, con una temperatura de 26 ℃ (78,8 ℉) que redondeaba la escena veraniega.

Pero las imágenes más personales llegaron con las mañanas. Antes de que la casa despertara, Evangelina encontraba su momento: un mate y una taza sobre la mesa exterior, el sillón rodeado de cortinas blancas, las piernas extendidas hacia el jardín y la piscina. El césped pulcro, los arbustos alineados, el cielo sin una nube. La frase que eligió para acompañar esas imágenes fue: “Antes de que se levanten todos… mate, lectura y paz”.

Evangelina Andeson y familia en Marbella

No era una pose. Era la descripción de una búsqueda concreta: el instante privado antes del ruido familiar, el ritual que antecede a la vorágine del día. La repetición de esa idea a lo largo de sus stories subrayaba que esos minutos no eran casuales sino elegidos, defendidos.

Ese vínculo con Marbella tiene una explicación que la propia Evangelina puso en palabras. En aquella misma época, respondiendo a sus seguidores en Instagram, fue directa: “Mi casa, en donde tengo todo, está en Marbella. Y como todos saben, la vida de un entrenador de fútbol consta en vivir en donde nos lleve su profesión”.

La declaración trazaba con precisión la geografía emocional de su familia. La carrera de Demichelis como director técnico implica una movilidad constante: México, Buenos Aires, Europa. Pero mientras esos destinos cambian según los contratos, Marbella permanece.

Es el punto fijo. El lugar donde están los recuerdos, los rituales, la piscina con vistas a las colinas y el mate de las mañanas silenciosas. Todo lo que Evangelina define como “todo” tiene coordenadas precisas en esa ciudad del sur de España.

Lo que mostraba en julio de 2025 no era solo una casa de lujo con jardín y ventanales amplios. Era la evidencia de una vida construida ladrillo a ladrillo en un lugar específico, con independencia de los vaivenes profesionales que mueven a la familia de un país a otro.

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