Tras sesenta días de supervivencia extrema, Survivor Expedición Robinson llegó a su final. Dos nombres resonaban en esta instancia en cada hogar en el que se vivió la competencia por la pantalla chica: Baltasar López y Eugenia Propedo, los últimos en pie tras semanas de alianzas rotas y desafíos implacables. Bajo el cálido resplandor de un estudio de televisión y lejos de la isla, la tensión de la expectativa envolvía la atmósfera. Finalmente, Eugenia se alzó con el premio.
La transmisión en vivo, desde las pantallas de Telefe y Disney+, fue el escenario donde Marley, con su habitual carisma, daba la bienvenida a la noche decisiva. Frente a millones de ojos expectantes, los exparticipantes de la unificación formaban el jurado final, portadores de un voto cargado de historias compartidas, de momentos que solo en esa isla se vivieron.
También en el estudio se encontraban los primeros eliminados de la competencia, además de los especialistas que cada jornada formaban parte del debate. El destino del premio, 50 millones de pesos, estaba sellado en una urna cuya apertura revelaría más que un simple ganador: desenterraría las estrategias, las traiciones y los triunfos invisibles de quienes supieron resistir.
Las reglas del juego eran claras. Allí no solo se definía un nombre, sino también una forma de jugar. Es que, como ya se había informado previamente, el resultado no dependía del público ni del azar, sino de aquellos que ya habían caído en la competencia. Desde la unificación de las tribus, estos jugadores, ahora parte de un jurado, podían hacerles preguntas a los finalistas, para luego emitir su voto. La urna, sellada desde entonces, contenía sus juicios, y esta noche su contenido fue revelado.
Marley abrió la urna en el clímax de la transmisión. Así, mientras el jurado revivía sus días de lucha en la isla, los nombres se sumaban, uno tras otro, hasta que finalmente uno emergió como el vencedor de la temporada en la que tanto Baltasar como Eugenia supieron moverse con cautela, ocultando sus cartas hasta el momento decisivo.
Pero ese no fue el único premio, ya que el público podía votar a través de un QR cuál de los 25 participantes del ciclo les pareció su favorito, el que finalmente fue acreedor de “un viaje increíble y la estadía en el hotel número uno de la Argentina”, tal como detalló el conductor. Y pasadas las 23:30 del viernes se confirmó que quien se alzó con ese premio fue Aixa Legarreta, con el 63% de los televidentes a su favor.

Eugenia Propedo, una ingeniera química de 32 años, se posicionó desde el inicio como una jugadora con una alta competitividad. Amante de la naturaleza y de los desafíos físicos, la joven fue construyendo su estrategia paso a paso, aunque durante los primeros episodios se mantuvo con un perfil más bajo. Sin embargo, una de las decisiones más importantes de su juego fue cuando, a mitad de la competencia, traicionó a su grupo original para unirse a una alianza más fuerte. Esta jugada, aunque controvertida, le permitió avanzar hasta la final.
A lo largo de los 60 episodios, destacó por su determinación y su capacidad para adaptarse al ritmo de la competencia. Si bien la traición a su primer grupo fue duramente criticada, esta arriesgada jugada la catapultó hacia el final del certamen, lo que demostró que en Survivor no hay decisiones fáciles, pero a veces los movimientos más calculados son los que marcan la diferencia entre ganar y perder.
El camino a la final
El miércoles pasado, Baltasar se convirtió en el primer finalista tras consagrarse como ganador del juego de inmunidad llamado Da Vinci. Este desafío puso a prueba no solo la destreza física, sino también la concentración y la precisión de los participantes. El joven que a lo largo del programa fue subestimado por algunos de sus compañeros, demostró que la estrategia silenciosa puede ser igual de poderosa que las jugadas abiertas. Su victoria en Da Vinci no solo le garantizó el pase a la final, sino que lo consolidó como uno de los jugadores más resilientes de la temporada, capaz de sobreponerse a cada obstáculo que el juego le puso en el camino.
Por otro lado, Eugenia se ganó su lugar en la final el jueves, tras derrotar a Aixa Legarreta en el desafío del fuego, uno de los momentos más icónicos y emocionantes del reality. En este reto, las dos competidoras tuvieron que encender una hoguera lo suficientemente fuerte como para romper una cuerda suspendida sobre ella. La tensión fue palpable mientras las llamas crecían, y finalmente, fue Eugenia quien logró imponerse, asegurándose así su lugar junto a Baltasar en el duelo final.
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