Por qué empotrar el refrigerador y el honro a la pared puede ser un problema en la cocina

Aunque instalar estos dos electrodomésticos en un muble ayuda al control del espacio, durante el verano hay riesgos

Cocina con refrigerador y horno empotrados en un mueble de madera, una encimera blanca con hornallas y una isla con taburete.
La acumulación de calor residual en los muebles de cocina afecta el rendimiento de los electrodomésticos empotrados. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Encastrar o empotrar el refrigerador y el horno en la cocina mejora la estética del espacio, pero puede generar un problema que casi nadie advierte antes de la instalación: la acumulación de calor residual dentro del mueble.

El inconveniente se nota más en los meses de verano, cuando los armarios contiguos a estos electrodomésticos pueden alcanzar temperaturas varios grados más altas que el resto de la cocina, lo que termina afectando tanto el rendimiento de los aparatos como la conservación de los productos guardados cerca.

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Qué es el calor residual y por qué afecta a los electrodomésticos

El calor residual es el que desprende un electrodoméstico mientras funciona y el que puede seguir liberando incluso después de apagarse. En el caso del frigorífico, su sistema de refrigeración necesita expulsar al exterior el calor que extrae de los alimentos, por lo que permanece activo las 24 horas, los siete días de la semana, aunque el compresor no trabaje de forma continua.

Cuando ese calor no se disipa correctamente, se acumula en el mueble y puede hacer que el electrodoméstico funcione de manera menos eficiente, consuma más energía y reduzca su vida útil. En una cocina comprobada, con 26 °C de temperatura ambiente, el armario contiguo al frigorífico llegó a registrar 30 °C en su interior, sin necesidad de abrir la puerta.

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Cocina con un refrigerador y un horno integrados en un mueble de madera, rodeados por líneas onduladas luminosas de color naranja.
El aumento de temperatura en los muebles anexos al frigorífico obliga a cambiar su uso de despensa por el almacenamiento de sartenes y ollas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa diferencia obligó a cambiar el uso de los muebles cercanos a la nevera, que antes funcionaban como despensa de alimentos y pasaron a destinarse a copas, sartenes y ollas. El horno genera un efecto similar, aunque más acotado, porque la mayor parte de su calor se produce durante el funcionamiento y el período de enfriamiento posterior.

Por qué es un error colocar la nevera junto al horno en columna

Una de las configuraciones más habituales en las cocinas modernas es ubicar el frigorífico junto al horno o el microondas, en columna. Según la arquitecta Emma Guillén, se trata de un error de distribución frecuente: “Es un error colocar el frigorífico junto al microondas en columna, ya sea por falta de espacio, desconocimiento o porque es cómo nos encontramos los enchufes”, señaló en entrevista con Cosas de Casa.

La cercanía entre un electrodoméstico que genera calor y otro que necesita frío constante sobrecarga el funcionamiento del frigorífico. “Si el frigorífico está situado en una fuente de calor constante, tendrá que trabajar más para mantener su temperatura”, explica Guillén. Esa exigencia adicional se traduce en mayor gasto eléctrico, más ruido y un desgaste prematuro del compresor.

El problema de fondo es la ventilación: instalar frigorífico y horno demasiado próximos puede restringir el flujo de aire alrededor de ambos aparatos. Según la arquitecta Emma Guillén, colocar el frigorífico junto al horno o microondas en columna restringe la ventilación y obliga a la nevera a trabajar más para mantener su temperatura, lo que eleva el consumo eléctrico y desgasta el compresor con el tiempo.

Vista cenital de una cocina con encimera en ele, placa de inducción, horno y nevera empotrados, e isla de madera con tres banquetas.
La falta de ventilación alrededor del frigorífico eleva el consumo eléctrico y desgasta el compresor del aparato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa restricción del aire afecta de forma directa el rendimiento del frigorífico, que necesita liberar el calor extraído de su interior para funcionar con normalidad. Por eso, al diseñar una cocina, conviene pensar primero en el circuito de calor y frío que van a tener los distintos electrodomésticos antes de definir la disposición final de los muebles.

Cómo evitar que el calor afecte al rendimiento de los electrodomésticos

La recomendación principal de Guillén es mantener una distancia mínima entre los aparatos que producen calor y los que producen frío. “Si tienes la posibilidad, separa los electrodomésticos que producen calor de los que producen frío”, aconseja la arquitecta.

Esa separación no siempre requiere una reforma completa. “A veces basta con mover un enchufe o cambiar el orden de los módulos para mejorar el rendimiento general”, explica Guillén. La ubicación funcional de los electrodomésticos también se nota en el uso diario: cocinar, guardar alimentos o limpiar la encimera resulta más simple cuando el frigorífico y el horno no comparten el mismo espacio.

Cuando la cocina no permite reorganizar la distribución, Guillén propone una alternativa intermedia: “Si tienes que ponerlos juntos porque no te queda otra, usa un panel aislante”, recomienda. Este elemento reduce la transferencia de calor entre ambos aparatos y ayuda a que el frigorífico mantenga una temperatura estable sin sobreexigir su compresor.

Nevera y horno de acero inoxidable empotrados en paneles de madera oscura junto a una pared clara y una encimera.
Los fabricantes indican las distancias mínimas de ventilación requeridas en la parte superior, inferior o trasera del hueco de encastre.(Imagen Ilustrativa Infobae)

La arquitecta también sugiere ubicar la nevera en un extremo de la cocina y los electrodomésticos que generan calor en el lado opuesto, además de evitar que el frigorífico reciba luz solar directa o quede junto a radiadores, factores que también pueden alterar su funcionamiento.

En los casos donde los electrodomésticos ya están encastrados sin margen de ventilación, el fabricante suele indicar las distancias mínimas necesarias en la parte superior, inferior o trasera del hueco, según el modelo instalado.

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