Rescatistas de EE.UU. y Canadá ya atienden excursionistas que siguieron rutas inventadas por IA

Tres jóvenes pasaron una noche perdidos en el monte Shasta tras planear el ascenso con Gemini, y hubo casos parecidos con Claude y ChatGPT

Un helicóptero blanco está posado en una ladera nevada, con un grupo de personas y equipo de rescate cerca, y dos figuras tumbadas sobre la nieve
Tres excursionistas fueron rescatados en el monte Shasta tras utilizar el chatbot Gemini de Google para planificar su ascenso. (U.S. Forest Service/Mount Shasta Climbing Rangers)
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Tres jóvenes de 20 años quedaron varados una noche en el monte Shasta, en California, después de planear su ascenso con Gemini, el chatbot de Google. Es uno de varios rescates en Estados Unidos, Canadá y Polonia en los que las autoridades vinculan una ruta mal calculada con la ayuda de una inteligencia artificial (IA).

Los tres excursionistas, de la ciudad de Roseville, llevaban poca comida y habían sobrestimado su estado físico, según contaron después. Llegaron a la cima a las 7:30 de la tarde, muy pasada la hora recomendada para dar la vuelta, y bajaron a oscuras. Por la mañana estaban perdidos y uno tenía una rodilla lastimada.

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El Servicio Forestal de Estados Unidos y la oficina del sheriff del condado de Siskiyou participaron en el rescate, según Los Angeles Times, que lo ubicó a comienzos de septiembre. Los jóvenes admitieron que habían confiado en Gemini para armar la ruta y decidir qué llevar.

Teléfono inteligente sobre una roca helada mostrando una estrella brillante frente a montañas nevadas y siluetas de excursionistas.
Los excursionistas confiaron en Gemini para planificar su viaje. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Muchos llegan sin preparación o sin investigar nada. A estos chicos hay que reconocerles que lo intentaron”, dijo Nick Meyers, responsable del centro de escalada y avalanchas del monte Shasta, del Servicio Forestal. “Pero creo que desconectaron el cerebro”.

Su grupo vio otros casos. Una visitante armó su carpa junto a un cartel de “prohibido acampar” y aseguró que una IA le había dicho que podía hacerlo. Un hombre deambulaba cerca de un sendero con un mapa generado por IA que ubicaba los accidentes geográficos más visibles del lado equivocado de la montaña.

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Qué otros casos se han presentando

En Columbia Británica, un adolescente de 16 años, Bryce Vincent Gowryluk, subió en góndola a la cima del monte Grouse y le pidió a Claude, el chatbot de Anthropic, una ruta hasta el monte Crown y de regreso, según The Guardian. Terminó al pie de la pared final del Widowmaker Arete, un muro de 1.700 pies (unos 520 metros) que requiere cuerdas.

El servicio de rescate de Polonia auxilió en las montañas Tatras a dos turistas que siguieron un trayecto peligroso sugerido por ChatGPT. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)
El servicio de rescate de Polonia auxilió en las montañas Tatras a dos turistas que siguieron un trayecto peligroso sugerido por ChatGPT. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

Quedó atrapado en una cornisa y un helicóptero lo rescató. El joven dijo después que también había consultado Google Maps y la aplicación de senderismo AllTrails, según High Country News, que recuerda que los titulares sobre el caso se centraron en Claude.

En Polonia, dos excursionistas lituanos pidieron a ChatGPT un camino más rápido al valle de los Cinco Lagos, en los Tatras. El chatbot los mandó por el paso Świnicka Ławka, para el que no tenían experiencia de escalada. Llamaron al servicio voluntario de rescate TOPR el 4 de julio y los evacuaron en helicóptero, según Digital Trends.

En cuánto ha aumentado el uso de IA para viajes

El superintendente del Parque Nacional Grand Teton, en Wyoming, Chip Jenkins, afirmó que el porcentaje de visitantes que dicen usar IA para informarse sobre su viaje pasó “de cero a 26%” en el último año.

Un hombre con mochila grande camina por un camino pedregoso en un entorno montañoso con vegetación y un lago.
La proporción de visitantes que utiliza inteligencia artificial para planificar viajes en el Parque Nacional Grand Teton subió al 26% en un año. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos de emergencias, sin embargo, no muestran un salto. Wyoming recibió 312 llamadas de rescate en lo que va de 2026, frente a 466 en todo 2025 y 377 en 2024. Meyers dijo que su oficina atiende en promedio una docena de rescates al año y que 2026 se perfila como un año promedio.

Jim Moss, abogado de Colorado especializado en recreación y voluntario de rescate, recordó que antes de los chatbots las redes sociales y los mapas del teléfono también llevaron a excursionistas a situaciones peligrosas. A su juicio, todavía no está claro cómo influirá el consejo de un chatbot en la cantidad creciente de gente que sale a la naturaleza.

Por qué los chatbots pueden desorientar a un principiante

Chris Flathmann, profesor de informática centrada en las personas de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, estudió el vínculo entre la IA y los rescates. Explicó que los chatbots pueden “alucinar”, es decir, presentar información falsa como si fuera cierta, y que sus usuarios caen en una “rendición cognitiva”.

Un hombre y una mujer con mochilas caminan por un camino de tierra rodeado de vegetación y montañas al fondo.
Los especialistas aconsejan verificar cualquier trayecto de montaña con guardaparques, guías impresas y plataformas oficiales de tierras públicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Cuando las personas trabajan con sistemas de IA, pueden meterse tanto que dejan de pensar críticamente”, dijo Flathmann. Si el chatbot se presenta como experto en un tema desconocido, añadió, el usuario no tiene cómo cuestionarlo.

Según Flathmann y otros especialistas citados por Wired, los chatbots tienden a decirles a los usuarios lo que quieren oír y a hacerlo con aplomo, aunque sus fuentes no sean confiables. Una respuesta con indicaciones detalladas puede provenir de foros de Reddit y videos viejos de YouTube, o ser pura invención.

Los especialistas sugieren contrastar cualquier ruta con mapas y sitios actualizados de las agencias de tierras públicas, páginas de asociaciones de senderos o guías impresas. Y, de ser posible, hablar con un guía, un funcionario del bosque nacional o un guardaparque.

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