Drones con tecnología láser descubren refugios aborígenes milenarios ocultos en los bosques de Australia

Un patrullaje aéreo sobre cañones impenetrables halló cavernas sagradas con pinturas rupestres intactas. La labor mancomunada entre arqueólogos universitarios y custodios ancestrales busca salvar tesoros históricos del fuego

Un dron negro en vuelo proyecta líneas de luz cian y ámbar sobre un acantilado rocoso rodeado de bosque con colinas al fondo.
El instrumental del dron emite millones de pulsos de luz por segundo y descarta digitalmente las ramas para revelar hendiduras en la roca. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La protección de testimonios culturales milenarios enfrenta la barrera de la geografía agreste. En vastas regiones del planeta, valiosos sitios arqueológicos permanecen ocultos bajo densos mantos vegetales y precipicios inaccesibles para las búsquedas a pie. Frente a este desafío en Australia, un equipo científico logró identificar tres refugios aborígenes desconocidos mediante drones con tecnología láser en las Montañas Azules.

Este hallazgo marca un avance significativo para la preservación patrimonial, al comprobar que herramientas aéreas avanzadas pueden documentar enclaves históricos resguardados durante milenios por el aislamiento geográfico. Hasta el momento, rastrear estos abrigos rocosos, cavidades naturales en paredes de piedra que funcionaron como resguardo y espacios ceremoniales para las comunidades originarias, dependía de extenuantes caminatas de inspección terrestre.

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La topografía accidentada y la densa vegetación de la cordillera impidieron durante décadas un registro sistemático. Aunque el área reúne más de doscientos refugios catalogados con vestigios de ocupación humana, los especialistas calculan que apenas el diez por ciento del territorio ha sido relevado a fondo. Esta limitación mantenía la incógnita sobre la cantidad real de yacimientos y su estado ante factores como la erosión, los incendios y el avance urbano.

El nuevo avance técnico resuelve esta dificultad mediante el uso coordinado de vehículos aéreos no tripulados, análisis informático de datos espaciales y verificación arqueológica en el terreno. La investigación, difundida en un estudio publicado en la revista Remote Sensing, demuestra que los sensores aerotransportados consiguen penetrar el follaje más cerrado para cartografiar formaciones geológicas antes invisibles. La relevancia del trabajo radica en el hallazgo de paneles de arte rupestre intactos y en la comprobación de un método veloz que agiliza la protección de bienes ancestrales sin perturbar el entorno natural.

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La tecnología de pulsos láser penetra la espesa vegetación para revelar abrigos ocultos

Rayos de luz azul descienden sobre copas de árboles y una formación rocosa con la entrada de una cueva rodeada de puntos violetas.
Un equipo científico descubrió tres refugios aborígenes ocultos en las Montañas Azules de Australia mediante drones equipados con tecnología láser. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El operativo se apoyó en un sensor aerotransportado de pulsos lumínicos acoplado a un dron industrial de gran porte. Este instrumental emite millones de haces de luz por segundo hacia el suelo boscoso. Gran parte de estos pulsos choca contra las copas de los árboles, es decir, el dosel superior que cubre los valles, pero una fracción se filtra entre el follaje y rebota en la roca sólida.

Al registrar el tiempo exacto que tarda cada destello en regresar, un programa informático calcula la elevación del terreno y descarta digitalmente las ramas, lo que permite advertir hendiduras que sugieren la existencia de cavernas bajo los farallones. La información captada en vuelo alimentó modelos digitales procesados en sistemas de información geográfica, esto es, programas diseñados para clasificar y cruzar variables espaciales en distintas capas analíticas.

“Este trabajo es emocionante porque ofrece una vía eficiente y precisa para localizar sitios en entornos escarpados que son notoriamente difíciles, costosos y lentos de relevar”, afirmó Jacob Bongers, arqueólogo digital de la Universidad de Sídney y autor principal de la investigación, según el comunicado de prensa.

El análisis aéreo permitió además rectificar coordenadas imprecisas en los registros oficiales. De este modo, “proporciona una metodología eficiente para corregir datos anteriores y localizar abrigos rocosos no registrados”, según se detalla en el estudio.

El trabajo conjunto con custodios tradicionales permitió registrar arte rupestre inédito

Dos personas en una cueva observan siluetas de manos en ocre sobre una pared de roca; una de ellas sostiene una tableta digital iluminada.
La inspección sobre el terreno confirmó la presencia de herramientas de piedra y paneles de arte rupestre con siluetas de manos en negativo elaboradas con pigmento rojo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sensor aéreo, sin embargo, solo detecta formas geológicas: no puede distinguir si una cavidad aloja restos culturales o carece de valor arqueológico. Por eso, la eficacia del proyecto radicó en el trabajo conjunto con la Corporación Aborigen de Custodios Dharug. Ambas partes conformaron la iniciativa Gulamada (cuyo principio fundacional es caminar a la par), que articula la ciencia con la tutela nativa sobre tierras ancestrales.

“Desde el principio, nuestra visión para el Proyecto Gulamada ha sido crear un verdadero nexo de ciencia y cultura. Este trabajo destaca la importancia de escuchar, aprender y trabajar juntos”, afirmó Wayne Brennan, codirector del proyecto y experto en arte rupestre indígena de la Universidad de Sídney, según el comunicado de prensa.

Guiados por las coordenadas del dron, los equipos marcharon hacia los puntos señalados para verificar el contenido de los recintos. La inspección sobre el terreno corroboró la posición exacta de seis refugios ya conocidos y descubrió tres abrigos rocosos jamás catalogados. En su interior hallaron herramientas de piedra y paneles con siluetas de manos en negativo elaboradas con pigmento rojo.

La participación directa de los custodios tradicionales garantizó que el registro de estas pinturas milenarias se realizara bajo protocolos de respeto comunitario, lo que previene que la difusión de datos espaciales exponga estos santuarios a visitas no autorizadas o actos de vandalismo.

La prospección aérea agiliza la protección de sitios amenazados en toda la región

Paisaje montañoso con acantilados rocosos, un valle verde, humo en el horizonte y líneas geométricas de cuadrícula digital superpuestas.
Los arqueólogos calculan que solo el diez por ciento del territorio de las Montañas Azules cuenta con un relevamiento a fondo de sus sitios patrimoniales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La capacidad de relevar áreas agrestes con rapidez resulta crucial ante incendios forestales periódicos y meteorización, amenazas que deterioran bienes arqueológicos irremplazables. Disponer de cartografía tridimensional precisa antes de catástrofes naturales o desarrollos urbanos permite a las comunidades y a los organismos de preservación delimitar zonas prioritarias de resguardo con una exactitud inalcanzable para las cuadrillas terrestres en tiempos razonables.

Los especialistas prevén aplicar este método en otras regiones de Australia, como las sabanas de Arnhem y los sectores semiáridos de Nueva Gales del Sur, para salvaguardar territorios ancestrales antes de que ocurran daños ambientales.

De hecho, “nuestra metodología promueve un relevamiento específico y eficiente de abrigos rocosos que puede producir conjuntos de datos regionales beneficiosos para las comunidades locales, la arqueología y la gestión del patrimonio cultural”, el trabajo concluye.

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