El creador del iPod explicó por qué fracasaron los primeros dispositivos con inteligencia artificial

Tony Fadell afirmó que Rabbit R1, Humane AI Pin y Limitless eran propuestas curiosas, pero no lograron integrarse a la vida cotidiana al no solucionar problemas reales de los usuarios

El creador del iPod rechazó asesorar a las empresas tecnológicas desarrolladoras de los primeros dispositivos de inteligencia artificial. (REUTERS/Robert Galbraith)
El creador del iPod rechazó asesorar a las empresas tecnológicas desarrolladoras de los primeros dispositivos de inteligencia artificial. (REUTERS/Robert Galbraith)
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Tony Fadell, conocido como el creador del iPod y cocreador del iPhone, explicó que la primera generación de dispositivos con inteligencia artificial fracasó porque ningún producto resolvió un problema real de los usuarios. Lo dijo en la charla inaugural del MIT Future Fest.

Fadell mostró una diapositiva con tres dispositivos ya discontinuados: el Rabbit R1, el Humane AI Pin y el colgante Limitless. Según dijo, las empresas detrás de esos productos lo buscaron para pedirle asesoramiento antes del lanzamiento.

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“Estos eran los productos de IA de ‘primera generación’, y por mi trayectoria, esas empresas me llamaron para pedirme ayuda”, dijo Fadell. “No lo hice”, agregó, sin dar más datos sobre su negativa.

Dispositivos sin un problema real que resolver

El fundador de Nest, la empresa de termostatos inteligentes que compró Google, fue tajante sobre la causa del fracaso. “Tenés que entender realmente qué estás tratando de hacer, qué problema estás tratando de resolver”, aseguró.

Nest Wifi Pro. (foto: Blog de Google)
Tony Fadell fundó Nest, que luego sería comprada por Google. (Foto: Blog de Google)

“En cada uno de estos casos, ninguno cubrió una necesidad real: era solo tecnología interesante para entusiastas, algo que te parece curioso pero que no se aplica a tu vida”, dijo sobre los tres dispositivos discontinuados.

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Esos gadgets prometían la comodidad de tener un asistente personal, pero además de no funcionar del todo bien, chocaban con un problema de fondo: casi nadie sabe qué hacer con un asistente.

“Es menos del 0,01% de la población mundial la que alguna vez tuvo un asistente [humano] haciendo algo por ella, así que cuando las empresas dicen ‘queremos un asistente’, es un grupo de gente que ya tiene asistentes el que lo está pidiendo”, dijo Fadell. “La mayoría de los consumidores ni siquiera sabe qué es un asistente”.

Meta presentó este año Muse Charm, su primer dispositivo con IA. REUTERS/Carlos Barria
Meta presentó este año Muse Charm, su primer dispositivo con IA. REUTERS/Carlos Barria

La confianza, el verdadero obstáculo

Fadell contó que a él mismo le llevó años aprender a delegar tareas sensibles en un asistente. “Me tomó un par de años entender primero cómo usar mejor [a un asistente], y después confiarle los datos más sensibles, y que actuara como un agente que organiza reuniones con otras personas y que trabaja con mi banco”, afirmó.

“Entiendo que tenemos esta visión del futuro, pero hay muchos pasos para llevar al consumidor general, e incluso a la empresa general, por ese camino”, señaló.

El contexto no es menor: Meta lanzó hace poco Muse, su asistente de inteligencia artificial para todo uso, y un investigador de seguridad encontró una falla grave apenas después del lanzamiento.

“La confianza y la seguridad van a ser fundamentales para cualquier cosa que le entreguemos a algún tipo de inteligencia”, afirmó Fadell. “La única empresa que veo capaz de hacer esto ahora, tal vez una más, es Apple. Apple tiene todo el hardware, tiene todos los chips, tiene todas las piezas, pero no tiene todo lo de la IA”.

OpenAI es otra de las empresas que apuesta por dispositivos con IA integrada. (Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)
OpenAI es otra de las empresas que apuesta por dispositivos con IA integrada. (Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)

Por qué Meta y OpenAI apuestan a nuevos dispositivos

Fadell planteó que Apple le lleva ventaja al resto en hardware, aunque no cuenta con un modelo propio de primer nivel: la nueva versión de Siri corre sobre versiones personalizadas de Gemini, el modelo de Google.

Según su análisis, empresas como Meta y OpenAI apuestan a gadgets propios porque no tienen acceso directo a los sensores que sí tiene Apple en miles de millones de teléfonos en uso.

“Es porque no tienen acceso a los sensores de tu teléfono. Dicen ‘necesitamos video’ y tenés que aceptar. Después dicen ‘necesitamos audio’, aceptás. ‘Necesitamos tu ubicación por GPS’, aceptás. Y antes de darte cuenta, se vuelve una lista de veinte cosas o más que terminaste autorizando”, aseguró.

“Entonces, ¿qué hacen? Fabrican un dispositivo con todo eso adentro, sin pantalla, y se conectan por Bluetooth o Wi-Fi a tu teléfono, o se respaldan en la web a través de una red 5G, para conseguir todos los datos de los sensores”, mencionó.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El procesamiento interno dentro de los propios dispositivos superará a la dependencia de los centros de datos remotos en el futuro de la inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, Fadell se mostró escéptico sobre la idea de que todo el procesamiento de IA deba pasar por centros de datos remotos. Predijo que el asistente que finalmente se imponga va a operar sobre todo dentro del propio dispositivo.

“Cuando escuchás todo esto de que los centros de datos van a conquistar el mundo, no lo creo”, mencionó. “Ya vi esto antes, lo vi pasar en los días de internet. Tenemos muchísimo poder en el dispositivo ahora, y cada vez más capacidad de cómputo, y siguen funcionando a batería”.

Ante una pregunta del público sobre cuánto de suerte hay en encontrar el producto correcto, Fadell recordó que una startup no tiene margen para fallar dos veces, a diferencia de una gran empresa.

“Porque es una startup, tenés una sola oportunidad”, señaló. “No es como Apple con la Vision Pro”, cerró, en referencia al visor de realidad mixta de la compañía, que siguió en desarrollo pese a sus ventas moderadas.

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