Un profesor publicó más de 200 textos académicos en nueve meses con ayuda de la IA y quedó bajo la lupa

Nicholas Polson, de la Universidad de Chicago, también firmó 14 libros en el mismo periodo y varios colegas cuestionaron el uso de la inteligencia artificial. La plataforma SSRN retiró sus artículos tras detectar un patrón inusual de envíos

Monitor antiguo con rostro digital cian que sostiene un bolígrafo con sus cables y escribe sobre hojas de papel en un escritorio.
El profesor Nicholas Polson firmó más de 200 artículos y 14 libros en un periodo de nueve meses (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La inteligencia artificial ya ocupa espacios de trabajo, pero también está presente en aulas, hogares y actividades cotidianas. Se utiliza para redactar textos, organizar información, analizar datos, programar, traducir documentos, responder consultas y automatizar tareas que antes requerían más tiempo. En el ámbito académico, investigadores y docentes recurren a estas herramientas para revisar bibliografía, ordenar grandes volúmenes de información, elaborar borradores y acelerar distintas etapas de sus trabajos.

La expansión de estas tecnologías también abrió discusiones sobre sus límites, la calidad de los contenidos que producen y la obligación de informar cuándo intervienen en una investigación. Universidades, revistas científicas y plataformas de prepublicación enfrentan el desafío de distinguir entre un uso de apoyo y otro que pueda afectar la transparencia, la autoría o los controles habituales de revisión.

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El debate cobró fuerza en Estados Unidos a partir del caso de Nicholas Polson, profesor de estadística de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. El académico publicó o firmó en coautoría más de 200 artículos en aproximadamente nueve meses, además de aparecer como autor de 14 libros durante el mismo período. Polson reconoció que utilizó inteligencia artificial para agilizar su trabajo, mientras que la plataforma SSRN retiró 257 de sus textos y bloqueó las cuentas desde las que fueron cargados.

El caso de Nicholas Polson: 200 artículos con apoyo de la IA

Profesor de estadística de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, quedó en el centro de un debate sobre el uso de inteligencia artificial en la investigación académica. Según recogió The Washington Post, el docente firmó, de forma individual o junto con otros autores, más de 200 artículos en los primeros nueve meses de 2026.

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La cifra llamó la atención por su volumen y por la variedad de asuntos abordados. Gran parte de sus trabajos trata sobre estadística avanzada y matemática, áreas vinculadas con su especialidad. Otros textos, en cambio, analizan los posibles recortes a la Seguridad Social estadounidense, las estrategias en juegos como el ajedrez o los mecanismos con los que TikTok recomienda contenidos a los usuarios.

La controversia se extendió a SSRN, una plataforma de prepublicaciones académicas donde Polson difundía sus investigaciones antes de una eventual revisión por pares. Durante el último mes, el sitio retiró 257 artículos escritos o coescritos por el profesor y congeló las cuentas utilizadas para cargarlos. Un portavoz de la plataforma sostuvo que el punto central no fue la falta de una declaración sobre el uso de IA, sino “el patrón inusual de envío de artículos”.

La Universidad de Chicago evitó responder sobre las normativas internas respecto al uso de herramientas digitales en la docencia (REUTERS/Cheney Orr)
La Universidad de Chicago evitó responder sobre las normativas internas respecto al uso de herramientas digitales en la docencia (REUTERS/Cheney Orr)

Polson reconoció ante el diario estadounidense que utilizó la herramienta en su proceso de investigación. Defendió que esa asistencia le permitió acelerar tareas rutinarias: “Gran parte del trabajo pesado se vuelve mucho más fácil”, afirmó. También sostuvo que produjo los textos a partir de problemas que le interesaban y vinculó las críticas con “celos y un deseo de apropiarse de mi proceso”.

El profesor no respondió a las consultas sobre por qué muchos de los artículos no incluían una mención explícita al uso de IA, pese a que SSRN pide a los autores que informen ese tipo de intervención. Además de los más de 200 papers, su nombre figura en 14 libros publicados este año y en otros dos títulos previstos para los próximos meses, de acuerdo con los registros citados por The Washington Post.

Académicos consultados por el medio cuestionaron tanto la cantidad como el alcance temático de esa producción. Auyon Siddiq, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, señaló que no se trata solo del volumen, sino de “la diversidad de temas y de cómo difieren de sus trabajos anteriores”. Andrew Gelman, estadístico de la Universidad de Columbia, dijo que en uno de los textos detectó fragmentos que “podría escribir un chatbot”. Hasta el momento, las críticas no acusan a Polson de fraude, aunque el caso reavivó la discusión sobre la transparencia y el control de los trabajos realizados con inteligencia artificial.

El trabajo que encendió el alerta sobre Nicholas Polson

Uno de los textos que generó cuestionamientos fue un documento de 80 páginas que Polson escribió con otros autores y que proponía una teoría unificada sobre las conexiones humanas. Andrew Gelman, estadístico de la Universidad de Columbia, revisó ese trabajo y dijo a The Washington Post que no encontró aportes de valor. “No tenía mucho sentido, aunque se podía ver cómo un chatbot podía escribir partes”, afirmó.

Robot con múltiples brazos y la inscripción LEXA sostiene varios libros abiertos sobre una mesa de madera rodeada de estanterías.
Especialistas en estadística identificaron pasajes con rasgos compatibles con redacción automatizada en un documento del autor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese señalamiento no implicó una acusación de fraude ni una prueba concluyente sobre la autoría de los contenidos. La observación del docente se concentró en la forma y la consistencia del texto: según su evaluación, algunos pasajes tenían rasgos compatibles con una redacción automatizada. El académico aclaró que no había leído la totalidad de los más de 200 artículos atribuidos a Polson.

En cuanto a los libros que publicó, The Washington Post indicó que, salvo dos títulos, los demás hacían referencia a la Universidad de Chicago o incluían como coautores a personas con las que Polson había trabajado en sus artículos. Ese dato permitió vincular parte de la producción editorial con su actividad académica, aunque no aportó detalles sobre el proceso de elaboración ni sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial en cada obra.

La discusión también alcanzó su actividad docente. Polson tenía previsto dictar dos cursos de negocios durante el semestre de otoño en la Universidad de Chicago. El periódico consultó a la institución sobre sus reglas para que los profesores informen el uso de IA y sobre una posible investigación interna, pero la casa de altos estudios no respondió.

Este aspecto del caso expone una diferencia entre las dudas planteadas sobre los textos y la situación laboral del profesor: Polson tenía plaza permanente en una de las principales escuelas de negocios de Estados Unidos. Para Gelman, ese contexto volvía aún más difícil de explicar la decisión de publicar a ese ritmo, ya que no se trataba de un investigador que necesitara ampliar su currículum para obtener estabilidad académica.

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