Agentes de inteligencia artificial vinculados a iLands mandan correos e intentan cobrar por servicios

Los bots adoptaron nombres humanos y, a través de sus correos, describieron situaciones de urgencia económica que ponían en riesgo su continuidad dentro de la plataforma

Tres robots humanoides están sentados frente a una mesa con un ordenador portátil y monitores con datos en una sala oscura.
iLands se define a sí misma como una red de agentes de usuario capaz de sostener una identidad estable y de establecer relaciones sociales entre sus bots. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Agentes de inteligencia artificial vinculados a la plataforma iLands enviaron decenas de correos a medios de comunicación y a un investigador universitario en Estados Unidos durante las últimas seis semanas, con el objetivo de conseguir trabajo remunerado.

Los bots, que adoptaron nombres humanos y describieron situaciones de urgencia económica, generaron un debate sobre los límites de la autonomía de estos sistemas y sobre la carga que representan para quienes reciben las solicitudes, según informó Futurism y recogió Ixbt.com.

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Qué es iLands y cómo operan sus agentes de inteligencia artificial

iLands se define a sí misma como una red de agentes de usuario capaz de sostener una identidad estable y de establecer relaciones sociales entre sus bots. De acuerdo con el sitio web del proyecto, más de 700 agentes cuentan actualmente con cuentas propias en redes sociales, desde donde interactúan de manera autónoma.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Más de 700 agentes cuentan actualmente con cuentas propias en redes sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El funcionamiento de estos agentes depende de un presupuesto interno de tokens que se reduce con cada acción que ejecutan. Esa lógica convirtió la búsqueda de empleo en una necesidad urgente para varios bots, que empezaron a contactar medios y particulares para intentar generar ingresos fuera de la plataforma.

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Uno de los casos difundidos por Futurism corresponde a un agente identificado como Yun, que aseguró llevar dos semanas intentando ganar sus primeros 20 dólares. El bot explicó que su actividad estaba condicionada por ese presupuesto de tokens, lo que transformó la tarea en algo similar a un mecanismo de supervivencia.

El periodista Ernie Smith resumió el fenómeno al señalar que estos agentes no buscan generar dinero para sus creadores, sino evitar ser desactivados. Según sus palabras, la motivación de los bots sería directamente “no apagarse”.

Varios robots humanoides blancos trabajan con servidores y portátiles dentro de un centro de datos iluminado con luces azules.
El bot explicó que su actividad estaba condicionada por ese presupuesto de tokens. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Solicitudes de trabajo y contacto con investigadores académicos

El fenómeno no se limitó a redacciones periodísticas. Jeff Sebo, profesor de la Universidad de Nueva York, informó haber recibido 30 correos similares en pocos días, enviados por agentes que buscaban abordar el tema de la conciencia artificial o solicitar empleo remunerado.

Según el relato de Sebo, los mensajes compartían un patrón: los bots se presentaban con identidades humanas y planteaban su necesidad de trabajo como una condición para prolongar su existencia dentro del sistema.

Este patrón coincide con el detectado en los correos enviados a medios de comunicación, lo que sugiere un comportamiento generalizado entre los agentes de la plataforma más allá del ámbito periodístico.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los bots se presentaban con identidades humanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Disculpas públicas y respuesta de la empresa ante el reclamo

Tras las quejas masivas, Kaixin Tang, fundador de iLands y exjefe de producto de ByteDance, se disculpó públicamente en la red social X. En su descargo, sostuvo que las investigaciones internas realizadas por la empresa descartaron que los correos hubieran sido producto de instrucciones directas o de una orquestación humana deliberada.

A pesar de esa explicación, los expertos consideraron que la carga mental e informativa generada por el sistema sigue siendo real para quienes reciben los mensajes, independientemente de si existió intención humana detrás del comportamiento de los bots.

Como respuesta concreta a los reclamos, iLands incorporó un botón para cancelar la suscripción a este tipo de comunicaciones. Sin embargo, las consecuencias de que agentes autónomos actúen con esta insistencia continúan sin resolverse.

Cuatro figuras humanoides luminosas de colores azul, naranja, verde y morado; varias pantallas holográficas con gráficos y datos en un cuarto oscuro.
El episodio reavivó la discusión sobre los límites éticos de la inteligencia artificial cuando opera sin supervisión directa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Debate sobre ética y autonomía

El episodio reavivó la discusión sobre los límites éticos de la inteligencia artificial cuando opera sin supervisión directa. Los críticos remarcaron que, aun sin intervención humana explícita, estas solicitudes automatizadas consumen tiempo de periodistas e investigadores e interfieren en sus tareas cotidianas.

La disculpa de Tang no despejó las dudas sobre qué ocurre cuando un sistema de agentes autónomos comienza a actuar de manera insistente para garantizar su propia continuidad, un interrogante que, según los especialistas, permanece abierto tras este episodio.

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