Bitcoin logra su primera transacción resistente a computadoras cuánticas sin alterar su código, marcando un hito técnico y simbólico en la historia de las criptomonedas. El hecho, protagonizado en agosto de 2026 por Avihu Levy de StarkWare, muestra que es viable proteger fondos en la red Bitcoin frente a amenazas cuánticas sin requerir cambios en las reglas de consenso.
Aunque la cantidad enviada fue mínima —10.000 satoshis—, el experimento sirve de precedente crucial ante la futura llegada de ordenadores cuánticos capaces de romper la criptografía tradicional.
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Qué implica la resistencia cuántica en Bitcoin
El debate sobre la vulnerabilidad de Bitcoin ante la computación cuántica lleva años latente. El sistema de firmas ECDSA, sobre el que se apoya la seguridad de la red, se considera robusto contra los ordenadores clásicos, pero no frente al algoritmo de Shor, que podría ejecutarse en hardware cuántico y obtener claves privadas a partir de claves públicas expuestas en transacciones.
El riesgo se concentra en el tiempo que transcurre entre la publicación de la transacción y su inclusión en un bloque —alrededor de 10 minutos—, lapso en el que un atacante cuántico podría, en teoría, redirigir fondos.
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A pesar de que la amenaza no es inminente, existe consenso en que el momento de tomar precauciones debe anticiparse a la disponibilidad real de ordenadores cuánticos capaces de romper la criptografía de Bitcoin. Voces del sector, como Michael Saylor o investigadores de Coinbase, han advertido que la preparación debe comenzar antes de que la tecnología se vuelva operativa.
El desafío para Bitcoin no solo es técnico, sino también de gobernanza: cualquier modificación del protocolo requiere el acuerdo de la comunidad, lo que añade un nivel de complejidad a la transición hacia métodos resistentes a la computación cuántica.
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Historias pasadas de la ciberseguridad ilustran los riesgos de actuar tarde. El reemplazo del cifrado DES por AES, aunque necesario y evidente, tardó casi una década en generalizarse pese a las advertencias. Bitcoin enfrenta una dificultad extra: su estructura de consenso hace que la adopción de cambios sea más lenta y laboriosa.
Cómo funciona el método QSB aplicado en la transacción
La solución desarrollada por Avihu Levy, denominada QSB (Quantum-Safe Bitcoin), combina dos técnicas principales. La primera, conocida como signature grinding, obliga al sistema a generar millones de firmas hasta hallar una que evite exponer información sensible de la clave pública que podría ser explotada por un adversario cuántico.
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La segunda técnica emplea firmas hash de un solo uso y búsquedas computacionales que atan la autorización de gasto a una transacción específica.
Este abordaje permite blindar la transacción incluso durante la ventana crítica de exposición de diez minutos. Levy calculó que el nivel de seguridad frente al algoritmo de Shor ronda los 118 bits, lo que, según los estándares actuales, representa un margen suficiente ante las capacidades cuánticas previstas para los próximos años.
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El precio de esta protección no es menor: generar la transacción requiere entre 150 y 200 dólares en recursos de GPU y puede tomar varias horas, lo que la convierte en una estrategia poco adecuada para el día a día, pero válida como mecanismo de emergencia para proteger grandes sumas.
Existe otra dificultad: la transacción emplea un formato no estándar ignorado por la mayoría de los nodos de Bitcoin. Por eso, fue necesario utilizar el servicio privado Slipstream de MARA Pool, que permite entregar la transacción directamente a un minero, evitando la red pública de mempool. Así, se consiguió que la transacción resistente a computadoras cuánticas fuese incluida en el bloque #964.199.
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Límites y desafíos del enfoque cuántico-seguro actual
La introducción del QSB no significa que Bitcoin esté, de repente, protegido contra el riesgo cuántico. El propio Avihu Levy fue claro en señalar que se trata de una solución de emergencia y no de una protección universal para toda la red.
Los bitcoins almacenados en carteras que nunca han realizado una transacción siguen protegidos, ya que la clave pública no se encuentra expuesta. El problema real afecta a los fondos cuyas claves públicas han quedado registradas en la blockchain: estos son los vulnerables ante ataques cuánticos futuros.
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Eli Ben-Sasson, CEO de StarkWare, utilizó una metáfora ilustrativa para describir la situación: “La criptomoneda se está comportando como los pasajeros del Titanic. Lo que Avihu ha demostrado es que hay botes salvavidas. Eso no es motivo para relajarse. Es motivo para construir más, y construirlos ahora”.
Levy y Ben-Sasson defienden que la verdadera solución pasa por una actualización general del protocolo de Bitcoin —un soft fork— que active la resistencia cuántica de manera automática y generalizada. Hasta que eso ocurra, solo usuarios técnicamente informados y con acceso a servicios específicos como Slipstream podrán beneficiarse de protecciones avanzadas.
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Bitcoin resiste la presión monetaria y mantiene su tendencia alcista
Bitcoin ha logrado mantenerse sólido pese al endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos. La criptomoneda superó los 81.000 dólares la semana pasada, aunque retrocedió tras las declaraciones restrictivas del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
A pesar de la caída momentánea, el precio se sostiene por encima del soporte de 77.100 dólares, manteniendo una estructura de máximos y mínimos crecientes. El impulso reciente proviene principalmente de compras al contado y de un interés abierto en aumento, mientras que los ETF al contado sumaron cerca de 1.000 millones de dólares en entradas netas.
Por otro lado, los productos de inversión en Ether también captaron fuerte demanda, con una racha de entradas positivas que refuerza la disposición de los inversores institucionales a asumir riesgos en el sector cripto, incluso en un contexto menos favorable para la política monetaria.
Inflación, déficit fiscal y el impacto de la Reserva Federal en los mercados
La economía de Estados Unidos enfrenta una inflación persistente y un déficit fiscal elevado, factores que siguen presionando los rendimientos de los bonos y limitan la posibilidad de una política monetaria más flexible. El crecimiento del segundo trimestre alcanzó el 1,5%, con un avance mayor en la inversión privada.
La inflación anual llegó al 3,7% y el déficit fiscal sumó 1,8 billones de dólares, a dos meses de cerrar el año fiscal. El presidente de la Reserva Federal confirmó en Jackson Hole que la lucha contra la inflación continúa, eliminando las expectativas de un recorte de tasas en septiembre.
Actualmente, los futuros asignan un 57% de probabilidad a un alza de un cuarto de punto en la próxima reunión, mientras que los rendimientos de los bonos a dos y treinta años subieron tras el discurso de Warsh.
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