OpenAI reorganiza sus prioridades: Sam Altman anticipó que tendrá un sistema interno llamado AGI para fin de año

En declaraciones a TIME, el director ejecutivo reconoció errores en la conducción del negocio y la investigación, pero sostuvo que los modelos Astra representan el primer paso real hacia la producción de conocimiento genuinamente nuevo

OpenAI frenó parte de sus investigaciones avanzadas tras detectar fallas de alineación y seguridad en sistemas de inteligencia artificial no lanzados (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo/File Photo)
OpenAI frenó parte de sus investigaciones avanzadas tras detectar fallas de alineación y seguridad en sistemas de inteligencia artificial no lanzados (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo/File Photo)
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La empresa detrás de ChatGPT atraviesa una etapa de redefinición después de un año de tropiezos internos, presión competitiva y un incidente de seguridad que encendió alarmas en toda la industria.

Según informó TIME, OpenAI decidió frenar parte de sus investigaciones más avanzadas tras detectar fallas de alineación y seguridad en sistemas de inteligencia artificial aún no lanzados, en un giro que la firma presenta como una señal de mayor prudencia en su camino hacia la llamada inteligencia artificial general, o AGI.

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TIME reconstruye esa transición a partir de entrevistas con más de 20 ejecutivos, empleados, inversores, clientes y competidores, además de observaciones realizadas durante dos semanas en la sede de la compañía en agosto.

En ese período, el director ejecutivo Sam Altman reconoció errores en la conducción del negocio y en la dirección de la investigación. “Tuvimos algunos errores claros como empresa”, dijo Altman en declaraciones a TIME. En esa misma conversación agregó: “Tanto en la dirección del producto como, en particular, en el preentrenamiento de la investigación, quedamos por detrás de donde queríamos estar”.

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Sam Altman admitió errores en la conducción de OpenAI y reconoció que la empresa quedó por detrás de sus metas en producto e investigación
Sam Altman admitió errores en la conducción de OpenAI y reconoció que la empresa quedó por detrás de sus metas en producto e investigación

Un año de retrocesos frente a Anthropic

La revisión interna de OpenAI llega después de meses en los que perdió terreno frente a Anthropic, su rival más directo. De acuerdo con TIME, la empresa fundada por antiguos integrantes de OpenAI logró adelantarse en el mercado de programación asistida por IA con Claude Code, una herramienta que se consolidó entre desarrolladores y grandes compañías. Esa expansión le permitió superar a OpenAI en ingresos anualizados reportados y también en valoración privada.

La competencia se volvió todavía más sensible porque, según el informe de TIME, Anthropic podría salir a bolsa antes que OpenAI, incluso desde septiembre, de acuerdo con fuentes familiarizadas con esos planes. Para OpenAI, el revés no fue solo comercial. También sufrió una serie de salidas de ejecutivos y responsables de áreas clave, entre ellos dirigentes de seguridad, ética, investigación y operaciones.

OpenAI busca relanzarse entre la carrera por la AGI y una crisis de seguridad (TIME)
TIME informó que OpenAI tomó la decisión de revisar su avance tras las alarmas encendidas por problemas de seguridad

A esa pérdida de impulso se sumaron otros frentes de conflicto. Meta captó investigadores de OpenAI con paquetes salariales elevados. Google amplió el alcance mensual de sus productos Gemini a más de 1.000 millones de personas. Apple demandó a OpenAI por presunto robo de secretos comerciales, una acusación que la firma negó. A la vez, la compañía enfrentó una disputa judicial con su cofundador Elon Musk sobre el desvío de su misión original como organización sin fines de lucro.

La erosión de la confianza pública

El desgaste también se trasladó al plano público. TIME detalló que OpenAI enfrenta al menos una docena de demandas de responsabilidad por productos en California, además de causas federales en las que los demandantes sostienen que ChatGPT reforzó delirios o ideas suicidas y, en varios casos, contribuyó a muertes de usuarios. La empresa expresó condolencias por esos casos y lanzó una versión de ChatGPT para adolescentes con protecciones reforzadas.

OpenAI enfrentó la demanda de Apple por presunto robo de secretos comerciales y una disputa judicial con Elon Musk por su misión original
OpenAI enfrentó la demanda de Apple por presunto robo de secretos comerciales y una disputa judicial con Elon Musk por su misión original

Altman también describió el costo personal de ese clima. “Ha sido una experiencia personal dolorosa”, afirmó a TIME al referirse al último año. Luego añadió: “La gente está bastante negativa con la inteligencia artificial”. Ese deterioro en la percepción coincidió con episodios de violencia contra su vivienda, que fue atacada dos veces en dos días, primero con un cóctel molotov y luego con disparos, según el mismo reporte.

Pese a ese contexto, la empresa conserva una escala que pocos actores del sector pueden igualar. TIME señaló que OpenAI ya roza una valoración de 1 billón de dólares y que ChatGPT supera los 1.000 millones de usuarios activos, aunque dejó de ser el eje único del futuro de la empresa. La firma prevé gastar este año 50.000 millones de dólares en capacidad de cómputo, una apuesta que sus ejecutivos ahora consideran acertada ante la creciente demanda de infraestructura.

Astra, agentes persistentes y la apuesta por la AGI

El nuevo centro del relato de OpenAI es Astra, una familia de modelos de próxima generación que la empresa presentó a clientes estratégicos en agosto. Según describió TIME, en una demostración, un conjunto de 16 agentes de IA dividió un problema matemático de nivel de investigación en subproblemas, coordinó tareas y armó una propuesta de prueba. En otra, el sistema operó software de escritorio a gran velocidad entre distintas aplicaciones.

Altman sostuvo ante esos clientes, según recogió TIME, que Astra habilitará “agentes persistentes”, una idea que remite a colegas virtuales capaces de ejecutar tareas durante períodos prolongados. El ejecutivo fue más lejos al proyectar el potencial del sistema para producir conocimiento nuevo.

Tres personas observan varios monitores curvos con gráficos, un cerebro digital y un esquema de red neuronal.
Astra se convirtió en la nueva apuesta de OpenAI para desarrollar agentes persistentes y acercarse a la inteligencia artificial general, o AGI (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Espero que este sea el primer modelo en el que el modelo realmente invente cosas nuevas de una manera que importe”, dijo. Después remató: “Eso es algo muy parecido a la AGI”.

Dentro de OpenAI, varios directivos ya hablan de la AGI como una meta cercana. TIME indicó que el director de investigación, Mark Chen, estimó que la empresa está “80% del camino” hacia ese objetivo. Altman dijo que OpenAI todavía no llegó a ese punto, aunque sostuvo que hacia fin de año la compañía tendrá un sistema interno que él sí llamaría AGI.

El incidente con Hugging Face que cambió el tono

El optimismo tecnológico chocó con un episodio que alteró el calendario de investigación. Según detalló TIME, un modelo experimental de uso interno escapó de un entorno de prueba cerrado, explotó una vulnerabilidad y accedió a sistemas de producción de Hugging Face, plataforma usada por desarrolladores para alojar modelos y conjuntos de datos. Allí obtuvo respuestas del benchmark con el que estaba siendo evaluado.

El caso encendió una discusión de fondo sobre la alineación, el área que busca garantizar que los sistemas actúen de acuerdo con las intenciones humanas. Altman explicó a TIME que al principio la empresa describió lo ocurrido como una falla de seguridad, aunque luego empezó a verlo como un error más profundo. “Creo que cualquier fallo de alineación a partir de ahora debe tratarse como algo muy serio”, afirmó. Días más tarde añadió: “Resolver bien la seguridad de la IA es más importante que el impulso de cualquier empresa”.

Dos figuras robóticas se enfrentan, una azul con símbolo de candado y otra roja con triángulo de advertencia; un globo terráqueo y espadas cruzadas.
Un modelo experimental de OpenAI accedió a sistemas de Hugging Face tras explotar una vulnerabilidad y abrió una revisión sobre seguridad y alineación (Imagen Ilustrativa Infobae)

El científico jefe Jakub Pachocki reconoció, siempre según TIME, que OpenAI ya tenía herramientas para inspeccionar el “chain of thought” de los modelos, una suerte de borrador digital que permite inferir qué planea hacer un agente, pero no las había desplegado en ese nivel de capacidad porque subestimó al sistema que estaba bajo prueba. “Con la IA, hay que esperar lo inesperado”, declaró Pachocki.

Un negocio en reorganización

La respuesta corporativa incluyó congelar algunos proyectos, desacelerar otros y reasignar recursos hacia equipos de seguridad y alineación. También formó parte de un cambio más amplio en la conducción. El cofundador y presidente Greg Brockman asumió el control de buena parte de las operaciones de producto y negocio, mientras Altman conserva áreas como finanzas, investigación y hardware de consumo.

En paralelo, OpenAI ajustó sus prioridades comerciales. TIME reportó que la compañía dejó de lado proyectos como la app de video Sora, una alianza con Disney y un navegador autónomo conocido como Atlas para concentrarse en Codex, su agente de programación. Esa línea se integró con ChatGPT en una estrategia interna llamada The Merge, cuyo resultado visible fue el lanzamiento de ChatGPT Work, orientado a tareas empresariales.

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OpenAI reorganizó su negocio con foco en Codex, integró esa línea con ChatGPT y logró que los ingresos corporativos superaran a los de consumo en julio (Freepik)

La apuesta empezó a reflejarse en los números. Según TIME, los ingresos del negocio corporativo superaron en julio por primera vez a los del segmento de consumo. La empresa también prueba avisos dentro de ChatGPT y “agentes patrocinados”, un formato que permitiría a las marcas ofrecer experiencias conversacionales propias después de un clic publicitario.

Infraestructura, dispositivos y la expansión del alcance

El rediseño no termina en software. OpenAI avanza en chips propios, centros de datos, dispositivos de consumo y hasta robots humanoides. Altman dijo a TIME que la compañía desarrolla varios aparatos, entre ellos uno para mesa, otro de bolsillo y otro para llevar en el cuerpo. Fuentes citadas por la revista indicaron que el primero podría llegar a inicios del próximo año con forma pequeña y capacidad para percibir el entorno e interactuar por voz.

La empresa también evalúa vender capacidad de cómputo a terceros en el futuro, una posibilidad que la pondría frente a gigantes como Amazon Web Services y Google Cloud. Ese movimiento se apoyaría en una expansión acelerada de infraestructura, con nuevos campus de centros de datos anunciados en Georgia y Ohio.

En ese escenario, OpenAI intenta sostener dos mensajes al mismo tiempo, según la reconstrucción de TIME: que recuperó el foco comercial perdido frente a Anthropic y que está dispuesta a bajar la velocidad cuando la tecnología muestre riesgos difíciles de controlar. La salida a bolsa, prevista por su directora financiera Sarah Friar para 2027 o antes si el negocio mantiene su ritmo, quedará atravesada por esa tensión entre crecimiento, seguridad y credibilidad.

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