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Qué pasa con la batería del celular si usas la carga rápida todos los días

Aunque es una función segura, utilizar la carga rápida todos los días puede afectar la capacidad de la batería a largo plazo

La carga rápida en los celulares es una opción que ha crecido en los últimos años, pero se deben tener cuidados para no afectar los dispositivos. (Copilot)
La carga rápida en los celulares es una opción que ha crecido en los últimos años, pero se deben tener cuidados para no afectar los dispositivos. (Copilot)
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La carga rápida se ha convertido en una de las características más apreciadas de los teléfonos inteligentes modernos, ya que permite recuperar gran parte de la batería en pocos minutos. Sin embargo, utilizar esta tecnología de forma frecuente puede acelerar el desgaste de las baterías de iones de litio debido al aumento de temperatura que se produce durante el proceso de recarga.

De acuerdo con información publicada por National Geographic, el calor generado durante la carga rápida intensifica los procesos naturales de degradación química que ocurren dentro de las celdas de la batería. Aunque todas las baterías pierden capacidad con el paso del tiempo, una exposición repetida a temperaturas elevadas puede hacer que ese deterioro ocurra con mayor rapidez.

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Esto no significa que la carga rápida sea perjudicial por sí sola o que deba evitarse por completo, sino que su uso constante puede influir en la vida útil del componente, especialmente si se combina con otros factores como las altas temperaturas ambientales o hábitos de carga inadecuados.

Revisa la entrada de carga del dispositivo.
La carga rápida del celular debe usarse en determinadas situaciones. (Unsplash)

El calor es el principal enemigo de la batería

Las baterías de los teléfonos actuales utilizan tecnología de iones de litio, un sistema que ofrece una buena combinación de autonomía, tamaño y velocidad de carga.

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Sin embargo, este tipo de baterías es sensible al calor. Cuanto mayor es la potencia utilizada para cargar el dispositivo, mayor suele ser la temperatura que alcanza la batería durante el proceso.

Según explica National Geographic, el incremento de temperatura acelera determinadas reacciones químicas internas que, con el tiempo, reducen la capacidad de la batería para almacenar energía.

Como consecuencia, el teléfono puede comenzar a ofrecer una menor autonomía tras meses o años de uso intensivo de la carga rápida.

Un celular negro se carga sobre una mesa de madera al lado de una ventana, con un cargador conectado a la pared, una taza y un libro. La pantalla muestra 85% de batería.
Un celular moderno se carga rápidamente, mostrando un 85% de batería, sobre una mesa de madera rústica al lado de una ventana, reflejando la dependencia tecnológica actual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué los fabricantes apostaron por esta tecnología

La incorporación de sistemas de carga rápida responde a una necesidad cada vez más evidente entre los usuarios: reducir el tiempo que el teléfono permanece conectado al cargador.

En lugar de aumentar considerablemente el tamaño de las baterías —lo que también incrementaría el peso y el grosor de los dispositivos—, muchos fabricantes optaron por desarrollar tecnologías capaces de suministrar una gran cantidad de energía en pocos minutos.

Actualmente existen teléfonos que admiten cargas de hasta 240 vatios (W), suficientes para completar una recarga del 0 al 100 % en menos de diez minutos bajo condiciones ideales.

No obstante, otras compañías han adoptado una estrategia más conservadora. Fabricantes como Samsung, Google y Apple limitan la potencia de carga de sus modelos de gama alta, generalmente por debajo de los 100 o 120 W, con el objetivo de favorecer una mayor durabilidad de la batería.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Carga rápida del celular puede ocasionar un desgaste más rápido de la batería. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Existe riesgo para la seguridad?

El aumento de temperatura también ha generado dudas sobre la seguridad de esta tecnología.

En situaciones extremas, una batería sometida a un sobrecalentamiento excesivo puede sufrir deformaciones o, en casos muy poco frecuentes, experimentar una fuga térmica, un fenómeno que puede derivar en incendios o explosiones.

Sin embargo, los especialistas recuerdan que las baterías modernas incorporan múltiples mecanismos de protección diseñados para controlar la temperatura, regular la potencia de carga e interrumpir el suministro eléctrico cuando detectan condiciones anómalas.

Gracias a estos sistemas, los riesgos para el usuario son muy reducidos durante un uso normal del dispositivo.

La batería de la mayoría de celulares está diseñada para durar entre 4 y 5 años. (Freepik)
La batería de la mayoría de celulares está diseñada para durar entre 4 y 5 años. (Freepik)

Cómo prolongar la vida útil de la batería

Los expertos coinciden en que la carga rápida puede utilizarse sin inconvenientes cuando realmente se necesita, por ejemplo, antes de salir de casa o cuando se dispone de poco tiempo para recargar el teléfono.

Sin embargo, recomiendan reservar esta función para situaciones puntuales y utilizar cargadores de menor potencia durante las cargas prolongadas, como las que se realizan por la noche.

También aconsejan mantener el nivel de batería entre el 20 % y el 80 %, ya que evitar las cargas completas y las descargas profundas puede reducir el estrés al que se someten las celdas de iones de litio.

Los celulares con esta característica suelen calentarse continuamente. (Freepik)
Expertos recomiendan mantener la carga de la batería entre 20% y 80%. (Freepik)

Otra recomendación importante es evitar cargar el teléfono bajo la luz directa del sol o en lugares donde la temperatura ambiente sea elevada, ya que el calor externo se suma al generado por la propia carga.

Adoptar estos hábitos puede contribuir a conservar la capacidad de la batería durante más tiempo y retrasar la pérdida de autonomía que, de forma natural, experimentan todos los teléfonos con el paso de los ciclos de carga.

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