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Errores de técnica: las cuatro fallas que cometen los nadadores amateur

Un entrenador detalló los problemas más frecuentes en cada uno de los movimientos y brindó soluciones para mejorar el rendimiento

Primer plano de un nadador en una piscina, llevando gorro amarillo y gafas, mientras avanza en el agua con grandes salpicaduras alrededor de su cabeza y brazo.
Jorge Gómez señaló que cuatro errores técnicos al nadar crol afectan la eficiencia en el agua: el recobro, la patada, el movimiento de caderas y la posición de la cabeza (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cuatro errores técnicos suelen repetirse entre quienes nadan de manera ocasional. Jorge Gómez, entrenador de natación y director de Cliswim, identifica fallas en el recobro, la patada, el movimiento de caderas y la posición de la cabeza que afectan la eficiencia en el agua.

El recobro con el brazo recto

Uno de los errores más habituales al nadar crol es realizar el recobro —el movimiento del brazo por el aire— de forma completamente extendida, lo que dificulta la mecánica y puede generar molestias. La forma correcta consiste en flexionar el codo, para que el brazo avance de forma más eficiente y relajada.

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Para asimilar este gesto, Gómez recomienda rozar con el pulgar el lateral del cuerpo, desde el muslo hasta la axila, en vez de elevar la mano hacia arriba. Este ajuste técnico ayuda a reducir la fatiga en los hombros y favorece una mejor recuperación del brazo fuera del agua.

Dos paneles. Nadador en piscina con gorro verde, gafas y reloj blanco. Arriba izquierda, una tilde verde. Arriba derecha, una cruz roja. Agua azul.
El recobro con el brazo recto dificulta la mecánica del nado crol y puede generar molestias, por lo que Gómez recomienda flexionar el codo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener el codo flexionado en el recobro facilita la preparación para la siguiente brazada y optimiza la transmisión de fuerza. Muchos nadadores, por desconocimiento o costumbre, ejecutan el movimiento con el brazo extendido, lo que afecta la fluidez y genera un mayor desgaste físico. Incorporar este hábito desde las primeras sesiones evita compensaciones musculares que, con el tiempo, pueden derivar en lesiones de hombro.

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Cuando la patada no impulsa

El segundo error frecuente se relaciona con la patada, que muchas veces no aporta impulso real y desperdicia energía. Para corregirlo, Gómez aconseja realizar largos con una tabla en las manos y concentrar la atención solo en el trabajo de pies.

El objetivo es ejecutar patadas más cortas, aumentar la frecuencia y mantener los pies convergentes, de modo que los dedos gordos casi se rocen. Esta técnica favorece la eficiencia y el desplazamiento en el agua.

Dos nadadores en una piscina, cada uno con una tabla de natación. El de la izquierda tiene una tilde verde, el de la derecha tiene una cruz roja. Hay bordes de piedra.
Una patada larga y descoordinada desperdicia energía y no aporta impulso real, por eso el entrenamiento de natación debe incluir trabajo específico de pies con tabla (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una patada larga y descoordinada suele implicar un esfuerzo innecesario que no se traduce en velocidad ni estabilidad. Este trabajo específico permite identificar los errores propios y ajustar la técnica hasta lograr una patada útil y constante. Dedicar al menos una parte de cada entrenamiento al trabajo exclusivo de piernas acelera la mejora y refuerza la memoria motriz.

El desplazamiento lateral de las caderas

El desplazamiento lateral de las caderas genera inestabilidad y resta velocidad. Como solución, Gómez propone un ejercicio específico: realizar seis patadas en posición lateral, seguidas de tres brazadas, y luego repetir el proceso al girar hacia el lado contrario.

Esta práctica ayuda a estabilizar el eje corporal y a mantener la alineación durante el nado, lo que reduce la resistencia. Controlar el movimiento de las caderas también permite avanzar con menos esfuerzo durante las sesiones prolongadas.

Dos personas nadando en una piscina; una en el lado izquierdo con una tilde verde, la otra en el lado derecho con una cruz roja. Ambas usan gorro.
El desplazamiento lateral de las caderas genera inestabilidad y resta velocidad, mientras que un ejercicio de seis patadas laterales y tres brazadas ayuda a corregirlo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incorporar ejercicios de estabilidad le permite al nadador identificar desequilibrios y corregirlos de forma progresiva. El resultado es una mayor sensación de firmeza y control que se traduce en un mejor rendimiento. La rotación controlada de las caderas, a diferencia del balanceo excesivo, contribuye además a generar potencia en cada brazada sin comprometer la postura.

Cuando se hunde la cabeza

El último error señalado por Gómez es mantener la cabeza demasiado alta, lo que provoca que termine hundiéndose y afecte la postura global. La recomendación es colocarla de modo que el agua pase justo por la línea de nacimiento del cabello, sin elevarla en exceso.

Dirigir la mirada de forma natural unos metros por delante facilita la flotación y ayuda a mantener el cuerpo alineado. Esta corrección tiene un impacto inmediato en la comodidad al nadar.

Dos nadadoras en el agua, una a la izquierda con tilde verde y la otra a la derecha con cruz roja. Ambas usan gorro de natación y gafas. Hay salpicaduras de agua.
Mantener la cabeza demasiado alta altera la postura al nadar, y colocarla a la altura de la línea del cabello mejora la flotación, la respiración y la alineación corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una posición correcta de la cabeza reduce la tensión en el cuello y mejora la coordinación de la respiración. Adoptar esta postura mantiene el cuerpo equilibrado y estable, y favorece la economía de movimientos. Un recurso útil para interiorizarla es practicar con la mirada fija en una marca del fondo de la pileta, lo que obliga a mantener la alineación natural de la columna.

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