Por qué Apple aún no habría lanzado sus gafas inteligentes: no quiere riesgos de privacidad como Meta

La empresa estudia soluciones para evitar la grabación no autorizada como no incluir cámaras o el almacenamiento local

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El lanzamiento de las gafas inteligentes de Apple se retrasó por las preocupaciones sobre privacidad antes de su llegada al mercado.
El lanzamiento de las gafas inteligentes de Apple se retrasó por las preocupaciones sobre privacidad antes de su llegada al mercado.

El lanzamiento de las gafas inteligentes de Apple ha tenido que esperar más tiempo de lo esperado debido a los riesgos de privacidad y la grabación no autorizada.

El retraso en la presentación de este dispositivo, identificado internamente con el nombre en clave N50, responde a este factor fundamental, según Mark Gurman de Bloomberg, que han tenido que combatir empresas como Meta con estos gadgets.

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Los ingenieros y equipos de marketing de Apple han priorizado la privacidad como el eje de toda la estrategia vinculada a las gafas inteligentes. El contexto es claro: los dispositivos similares lanzados por Meta han generado un estigma difícil de superar.

La percepción pública se ha visto afectada por el temor a la grabación inadvertida de imágenes y vídeos, lo que ha desembocado en restricciones en tribunales, escuelas, gimnasios, hospitales y espacios recreativos alrededor del mundo. Por ejemplo, los tribunales de Nueva York y los cruceros de Royal Caribbean han prohibido expresamente el uso de este tipo de gafas en áreas sensibles como baños, casinos y zonas infantiles.

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Primer plano de un hombre usando gafas inteligentes negras, con el logo de Apple en la patilla; las lentes reflejan una interfaz holográfica azul.
Apple identifica la privacidad como el eje de la estrategia de las gafas inteligentes N50, según Mark Gurman de Bloomberg. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué pasa con las privacidad de las gafas inteligentes que preocupa a Apple

La reacción negativa hacia las gafas inteligentes de Meta ha impactado de lleno en la categoría. A pesar de contar con mecanismos como una luz indicadora para mostrar si el dispositivo está grabando, la desconfianza persiste.

Algunos usuarios han manipulado estos sistemas para ocultar la luz, sembrando aún más dudas en los entornos públicos y reforzando la idea de que estos productos constituyen una amenaza para la privacidad cotidiana.

La situación ha llevado a Apple a replantear sus propios desarrollos. La compañía es consciente de que su reputación está fuertemente asociada a la protección de los datos personales, tras años de campañas y políticas en favor de la privacidad del usuario.

Ingresar en un sector donde este valor se encuentra en tela de juicio implica un riesgo reputacional relevante, incluso si su aproximación es diferente a la de sus competidores.

La desconfianza hacia las gafas inteligentes persiste aunque algunos dispositivos incorporan una luz indicadora para señalar que están grabando, como ha sucedido con los dispositivos de Meta y Mark Zuckerberg. (REUTERS/Carlos Barria/Foto de archivo)
La desconfianza hacia las gafas inteligentes persiste aunque algunos dispositivos incorporan una luz indicadora para señalar que están grabando, como ha sucedido con los dispositivos de Meta y Mark Zuckerberg. (REUTERS/Carlos Barria/Foto de archivo)

La desconfianza hacia estos dispositivos va más allá de la funcionalidad. Aunque los teléfonos inteligentes pueden guardar imágenes y vídeos en alta resolución, el hecho de que las cámaras estén integradas en unas gafas les otorga un carácter de cámara oculta, lo que incrementa el recelo social.

El temor a ser grabados sin consentimiento en restaurantes, lugares de trabajo o espacios públicos se ha convertido en una barrera para la adopción masiva de este tipo de productos.

Cuáles son las medidas de Apple para superar la desconfianza

El retraso en el lanzamiento de las gafas inteligentes de Apple, previsto ahora para finales de 2027 con una presentación inicial durante la WWDC de junio de ese año, responde precisamente a la necesidad de abordar estas inquietudes. Apple ha dedicado esfuerzos tanto en el perfeccionamiento del producto como en la elaboración de un mensaje claro sobre privacidad.

Entre las soluciones que se barajan, Apple evalúa priorizar el procesamiento local de datos en el propio dispositivo, evitando que la información salga del entorno controlado por el usuario. También se plantea prescindir de funciones como el reconocimiento facial y otras características que podrían intensificar el escrutinio sobre la privacidad.

Apple evalúa el procesamiento local de datos y descarta funciones como el reconocimiento facial para reducir el riesgo sobre la privacidad.(REUTERS/Abdul Saboor/File Photo)
Apple evalúa el procesamiento local de datos y descarta funciones como el reconocimiento facial para reducir el riesgo sobre la privacidad.(REUTERS/Abdul Saboor/File Photo)

La compañía evita la implementación de modos “super-sensing” que permitan el análisis continuo del entorno, y tampoco planea utilizar grabaciones de los clientes para entrenar modelos de inteligencia artificial, distanciándose de prácticas atribuidas a Meta, según Bloomberg.

Apple ha prototipado incluso modelos de gafas sin cámara, que conservan la utilidad de la inteligencia artificial, la reproducción de música y las llamadas sin poner en riesgo la privacidad. Otra alternativa discutida internamente consiste en incluir cámaras que solo permitan la interpretación visual del entorno —para consultas a la IA— y no la grabación de fotos o vídeos.

La compañía reconoce que estas medidas no erradicarán completamente los usos indebidos, como demuestran los antecedentes con otros productos, por ejemplo, los AirTags. Por ello, anticipa que será necesario perfeccionar directrices, actualizar el software y colaborar estrechamente con organismos reguladores y autoridades a lo largo de los próximos años.

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