Cómo los ingenieros de software consiguen sobrevivir a pesar de los despidos por la IA

Algunos ingenieros optan por proyectos personales o reconversión profesional ante la incertidumbre que provoca la automatización

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Ingeniero de software con gafas y barba trabajando en un escritorio moderno con dos monitores. Una pantalla muestra una interfaz de IA, la otra código fuente.
Ingenieros de software buscan nuevas habilidades para no quedar fuera del mercado tras la irrupción de la inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La irrupción de la inteligencia artificial ha transformado el trabajo de los ingenieros de software en Estados Unidos, quienes buscan estrategias para mantener su vigencia profesional ante una ola de despidos y cambios radicales en el sector

El trabajo de Matt, ingeniero de software que viaja diariamente a Pawling, Nueva York, ilustra la nueva realidad. Su rutina ahora incluye largas horas en tren dedicadas a su propio proyecto personal: un videojuego para navegador, escrito línea por línea sin ayuda de IA. “Estoy tratando de mantener mi hacha afilada”, explicó Matt, quien prefirió no dar su nombre real para proteger su empleo. Esta es una de más de una docena de declaraciones recogidas por The Guardian.

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Su labor diaria ha pasado de programar y diseñar a revisar código generado por sistemas automáticos, una tendencia que, según describe, amenaza con erosionar sus habilidades.

La presión para adoptar estas herramientas se intensifica. Tras haber experimentado un despido el verano pasado, Matt recibió la indicación de su jefe de utilizar IA en su trabajo. “Antes me sentía seguro en mi carrera. Ahora, el futuro parece oscuro”, afirmó.

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Cortesía
La revisión de código generado por IA se ha convertido en una tarea central para los desarrolladores en grandes empresas tecnológicas.

Un mercado que cambia de reglas

Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., en 2022 había 1,5 millones de ingenieros de software en el país, con salarios que duplicaban el promedio nacional. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial ha impactado las condiciones laborales. Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, más de 600.000 trabajadores tecnológicos estadounidenses perdieron su empleo, según el portal especializado Layoff.fyi.

Los indicadores de empleo reflejan esta transformación: en 2024, la tasa de desempleo entre graduados en informática subió al 7%, mientras que la subocupación superó el 19%, de acuerdo con datos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

La tarea de programar ya no es la competencia central de estos profesionales, sino la capacidad de evaluar y dirigir sistemas automáticos. “La habilidad de escribir código está superada”, señaló Bouke Klein Teeselink, profesor asistente de economía en el King’s College London, en declaraciones al medio británico. “La vara de éxito ahora es cuán bien se usa la tecnología”.

Estrategias de adaptación y resistencia

La adaptación no es uniforme. El medio británico reportó que Ethan Mollick, profesor asociado de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, observó que el empleo se orienta hacia la definición de problemas, diseño de sistemas y uso eficiente de herramientas automáticas. La línea entre la decisión humana y el aporte de la IA se diluye.

Ingeniera de software dedicada al desarrollo web en su hogar, utilizando su laptop para escribir código. La escena capta la esencia del trabajo remoto y la autonomía en el home office, destacando la importancia de la tecnología en la vida laboral moderna. (Imagen ilustrativa Infobae)
Campañas de apoyo colectivo surgen para acompañar a los trabajadores afectados por la rápida adopción de inteligencia artificial en la industria del software. (Imagen ilustrativa Infobae)

Algunos profesionales optan por reconvertirse. George Dover, ingeniero despedido en 2024 en Portland, Oregón, se desempeñó como maestro suplente mientras buscaba reinsertarse en el sector. Decidió usar IA para generar código, aprendiendo a identificar errores y validar resultados. “La calidad debe probarse rigurosamente”, afirmó Dover. Tras dos años y 400 postulaciones, consiguió un nuevo empleo en desarrollo de software orientado a IA.

Teeselink indicó que trabajadores sin formación técnica también empiezan a escribir código, lo que podría aumentar la producción y requerir especialistas capaces de identificar vulnerabilidades y errores, tareas fuera del alcance de programadores inexpertos. Shriram Krishnamurthi, profesor de la Universidad de Brown, advirtió que la creciente demanda de revisión filtrará a quienes no logren adaptarse.

El costo de los modelos automáticos también influye. Según datos citados por el medio británico, OpenAI gastó 8.000 millones de dólares y Anthropic cerca de 3.000 millones en 2025 en su desarrollo. David Malan, profesor de la Universidad de Harvard, sostuvo que habrá un equilibrio donde los ingenieros humanos sigan siendo necesarios, apoyados por IA.

El ocaso del mantra “aprender a programar”

El atractivo de la programación como vía de ascenso social pierde fuerza. En 2013, el entonces presidente Barack Obama impulsó la enseñanza de ciencias de la computación como base para la prosperidad económica, mientras figuras como Mark Zuckerberg y Bill Gates promovieron la formación en código.

"Ingeniero de software programando seriamente en su laptop desde el hogar, enfocado en la creación de código para desarrollo web. Su espacio de home office está organizado para facilitar una eficiente jornada de trabajo remoto, simbolizando la adaptación a las nuevas modalidades laborales. (Imagen ilustrativa Infobae)
El atractivo de estudiar informática disminuye en Estados Unidos ante el temor a la automatización y la reducción de empleos. (Imagen ilustrativa Infobae)

Años después, la matrícula en programas universitarios de informática en Estados Unidos cayó un 8,1% y la de posgrado, un 14% en el ciclo 2025-2026, según la National Student Clearinghouse.

Sam, residente de Los Ángeles, relató cómo pasó de la estabilidad laboral al temor de perder su empleo y competir con trabajadores desplazados de empresas como Google, Amazon y Netflix. “Estoy pensando: ¿Y si abro un food truck? ¿Y si me dedico a la silvicultura?”, confesó.

Búsqueda de apoyo colectivo y nuevas redes

La incertidumbre impulsa a los trabajadores a organizarse. Kaitlin Cort, ingeniera de software con ocho años de experiencia, renunció para fundar un centro de recursos vinculado a la Tech Workers Coalition, enfocado en ayudar a quienes atraviesan despidos y negociaciones, y en promover la capacitación y la sindicalización. “El ritmo de mejora de la IA me superó”, admitió.

La organización, denominada What We Will, ha lanzado campañas para apoyar a afectados en Amazon, Oracle y Meta, según detalló el periódico británico. Cort afirma que cada iniciativa de contacto masivo reúne a más de 100 personas en una semana y que al menos 10 trabajadores solicitan ayuda diariamente a través de la coalición.

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